Producto de una maratónica sesión del Concejo Municipal, Santo Tomé incorpora importantes modificaciones al sub-sistema de transporte público mediante remises.
Cambios para los remises en Santo Tomé
Después de tres semanas de tensa relación entre los trabajadores del sector y los concejales, que incluyó la interrupción al tránsito en el acceso al Puente, el Cuerpo sancionó, no sólo el reclamado aumento de tarifas, sino también una serie de modificaciones que van desde lo meramente visual hasta las responsabilidades civiles.
En cuanto a la tarifa, una vez promulgada la Ordenanza, los pasajeros deberán abonar cinco pesos con cincuenta centavos los primeros ochocientos metros, es decir la tarifa plana o básica y, cada cien metros posteriores se pagará cuarenta y cinco centavos.
Tal como había adelantado Diario UNO Santo Tomé, los ediles aplicaron cambios en la Ordenanza vigente para el servicio: a partir de ahora habría un sistema de paradas que estarán en espacios públicos, de esa manera se evitará que los coches estén en lugares sin autorización y que la gente sepa fehacientemente en qué lugar va a encontrar un móvil disponible.
Una de las novedades más importantes y que generó un amplio debate entre las partes es la incorporación de la tiquetera, ya que el sistema lo había sumado de oficio pero ahora será obligatorio y hará que al pasajero se le cobre lo que corresponde.
El aparato será precintado por el organismo de control municipal. Otra exigencia sería el ploteo completo del vehículo con identificación y número de matrícula.
Los vehículos que actualmente están en el sistema tendrán un año de plazo para cumplir con este punto: deberán ser blancos y con una franja de color naranja.
También se pide la colocación de un casquete iluminado para horario nocturno. Para cumplir con lo anterior, los dueños actuales tendrán un año, pero los nuevos prestatarios deberán ingresar al sistema con todos los cambios. Mientras tanto, tienen hasta tres meses para identificarse en la puerta del auto con el número de matrícula.
Según se dijo, los cambios en el sistema favorecerán al vecino y contribuirá a que todos estén en regla y que el pasajero se sienta seguro sabiendo quién lo transporta. Por única vez, se habilitará a vehículos con doce años de antigüedad, pasado un tiempo prudencial se deberá aceptar la norma vigente que es de once años.
Se estima que en la ciudad circulan unos trescientos remises y una vez cumplida la nueva norma, quedarían entre quince o veinte móviles sin circular ya que hoy están como “truchos”.
Consultados por nuestro medio, algunos agencieros adelantaron que ven como positivos los cambios propuestos.














