Derechos en la niñez

"No son adopciones buenas las que nacen de una mentira"

Así lo sostuvo el especialista y abogado Gabriel Lerner, al cumplirse 30 años de la Convención Internacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

Viernes 29 de Noviembre de 2019

En el marco de celebraciones por el 30º aniversario de la sanción de la Convención Internacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en la ciudad, UNO Santa Fe dialogó con el exsecretario de Niñez, Adolescencia y Familia y del Sedronar, Gabriel Lerner, sobre los derechos en las infancias en el marco de las adopciones. El abogado especialista en niñez y político fue invitado por CTA de los Trabajadores.

—En materia de derechos en la niñez, ¿cómo se puede evaluar la situación de las adopciones en el país?, ¿es necesaria una reforma en el sistema?

Cuando se habla de la convención, por la manera que entró a la Argentina, uno piensa en los chicos que están en institutos, en hogares, o de los chicos de la calle. Y en general no hay una mirada de la convención como un enfoque que contenga a todos los niños, sino que en general está la idea de aquellos que ya tienen sus derechos vulnerados. En ese sentido un paso muy importante fue la reforma del Código Civil y Comercial del 2014. Toda la legislación en lo que llamamos derecho de familia hoy tiene un reconocimiento del derecho en la niñez muy importante. Hay una muy moderna legislación en materia de adopción que garantiza los derechos de los progenitores, la familia de origen, de los niños y de los postulantes para ser adoptados.

El problema es cuando el niño está en cuidado de una familia de acogimiento y los plazos se extienden en el tiempo y se constituye un vínculo

"El propio Código Civil establece plazos muy precisos, taxativos. Una de las principales debilidades del sistema es la prolongación en el tiempo de los procesos de guardas adoptivas. Lo que no funciona adecuadamente y tenemos que mejorar, desde mi punto de vista, son los procedimientos judiciales, algunos órganos de intervención como lo son los registros provinciales y los organismos administrativos. El problema no es normativo, sino que los problemas están centrados fundamentalmente en los Poderes Ejecutivo y Judicial. Me parece que no hay que ir por el lado de la legislación porque es muy moderna y operativa".

—Muchas veces se critica las largas esperas de quienes están inscriptos en el Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos.

El nuestro es un país que afortunadamente no ha padecido guerras, ni grandes desplazamientos poblacionales, pandemias o epidemias. Es decir, que en la Argentina hay muy pocos niños huérfanos y pocos que no viven con sus familias. Tenemos una demanda en los postulantes para adopción, que en su mayoría pretende o aspira adoptar niños pequeños. Y hay muy pocos que tengan esa condición que estén en adoptabilidad. A contrapelo de esto, hay una elevada cantidad de niños de más de cuatro o cinco años que están en situación de adoptabilidad de los cuales no hay postulantes para ser adoptados. Del mismo modo que no hay postulantes para grupos de hermanos o de chicos con patologías severas. Tenemos una cantidad importante de niños privados de cuidados parentales, son cerca de 10 mil. Es decir, que han sido separados del núcleo familiar porque no se cumplió con los cuidados básicos o que hubo alguna situación de violencia o abandono entonces los organismos administrativos y judiciales los separaron transitoriamente del medio familiar. Las causas fundamentales son violencia, abuso y maltrato en el país. Esos 10 mil no son siempre los mismos de un mes a otro porque hay niños que o retornan a la familia o se decreta en estado de adoptabilidad. De los últimos, una parte muy importante no son niños pequeños. Entonces se produce una expectativa de poder adoptar niños pequeños mucho más elevada que la que se puede satisfacer, sencillamente porque no los hay. Por eso las familias adineradas muchas veces van a hacer adopciones en el extranjero. Y ahí no hay un mal funcionamiento del sistema, porque no existe el derecho a que te provean un niño. Existe el derecho del niño que no tiene familia a tener una. Lo que sí sucede es que esos procedimientos son largos.

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"Con lo que hace Santa Fe de las campañas para conseguir adoptantes en todo el país, se han encontrado maneras no estigmatizantes de buscar. Porque antes se ponían fotos y era estigmatizante. Hoy tenés el Ruaga que articula los registros provinciales. Entonces, si hay niños en Santa Fe para los que se está buscando adoptantes y acá no hay, entonces la provincia puede comunicar eso al registro nacional y se busca en otro lugar del país. Pero aún así muchas veces no hay, entonces se hace difusión, por ejemplo, de grupos de hermanos. Se pretende que cuando tienen familia extensa quede cerca de la localidad de origen para que los chicos no pierdan el centro de vida y otras relaciones afectivas que tienen. Entonces ahí no sirve un adoptante de Chubut. Se hacen los llamados y son importantes, pero no siempre tienen un resultado favorable".

Que una familia de acogida se convierta en adoptiva no es una solución buena para los niños en general

"En Santa Fe sí se han visto problemas de operatividad en los temas de niños en cuidados alternativos en temas de adopciones. En otras provincias también sucede, pero lo comento porque en los medios se habló. Hay familias de acogimiento, de cuidado transitorio que se las da hasta que se define si regresan o no a su familia de origen, en Santa Fe se llaman familias solidarias, pero hay diferentes modalidades porque algunas pueden ser también profesionalizadas. Todas esas están en el marco de la legalidad. El problema es cuando el niño está en cuidado de una familia de acogimiento y los plazos se extienden en el tiempo y tiende a constituirse un vínculo, naturalmente. Porque la familia comienza a alojar a ese niño ya no como alguien que cuida transitoriamente sino que empiezan a establecerse relaciones de paternidad o maternidad. Eso produce un nuevo desgarramiento si se decreta la adoptabilidad. Acá tuvieron algunos casos donde la familia de acogimiento terminó reclamando activamente ser adoptantes. Y el Código Civil rechaza esa posibilidad porque justamente para que sea más transparente el proceso y sea de mejor calidad todo postulante de adopción debe pasar por el Ruaga".

—¿Qué dice el Código Civil respecto a los tiempos?

—La medida de separación de un niño de su núcleo familiar, de acuerdo al Código Civil, la suelen tomar los gobiernos con control judicial y puede tener una extensión de 180 días, prorrogable por otros 90. Si la situación no se resuelve el organismo administrativo de protección debe postular alguna solución. Puede ser una familiar con la tutela o la guarda en la familia extensa. Si no se postula que se decreta la adoptabilidad del niño. Y el juez dentro de los 90 días tiene que seleccionar la guarda con fines adoptivos, y en el plazo de 180 días se tiene resolver la adopción. Así debería ser según el Código Civil. Cuando las medidas excepcionales se prolongan mucho en el tiempo y el niño se encuentra al cuidado de una familia tienden a conformarse vinculaciones socioafectivas en ese medio que después desbaratan las ideas del Código Civil. Para mí el problema no está en la norma sino en cómo está organizado el sistema operativo. Si las familias no están debidamente seleccionadas y monitoreadas y se prolonga en el tiempo esto distorsiona el sistema de adopción porque el niño termina siendo ahijado por esa familia que probablemente no sea la mejor para ser la familia adoptiva del niño. Ese es un problema de implementacion del Código y no del Código.

—Se refiere al caso Gigliotti, que reclamó la paternidad de un niño siendo esta familia solidaria porque los tiempos correspondientes de guarda se extendieron. Les permitieron iniciar los papeles de adopción. Aunque como la pareja se divorció Sergio Gigliotti renunció a la paternidad, pero la mujer siguió.

La adopción es uno de los ámbitos y los núcleos de las políticas de niñez donde más se percibe la cultura adultocéntrica. En general, la sociedad adulta tiende a empatizar e identificarse con los adultos que son pretensos adoptantes y les cuesta visibilizar que el instituto de la adopción está concebido o no tanto para conceder la legítima expectativa de esos adultos sino para resolver los problemas del niño de la manera más adecuada posible. Entonces la vía de los registros está invisibilizada y muchas veces se genera una solidaridad con una adopción que legalmente no es de las mejores. Que una familia de acogida se convierta en adoptiva no es una solución buena para los niños en general.

"La mejor solución es que los papás y mamás que se inscribieron en el registro, que hicieron todos los cursos, que han sido debidamente seleccionados sean los adoptantes. El Código Civil prohíbe lo que son las guardas puestas, que es por ejemplo lo que en otra época hacía un matrimonio o una pareja. Se iban a un lugar del país donde había un nivel de pobreza más grande y solían conseguir que alguna jovencita les diera un hijo. Y después lo presentaban ante el juez y esa adopción estaba legitimada. Hoy eso no está permitido".

"Ahora esas personas en vez de agarrar el auto e irse a una zona pobre tienen que inscribirse con un registro de adoptantes. Y si hay padres que no quieren continuar con la crianza tienen que ir a un servicio local o a la defensoría o a un juzgado a decir yo no quiero continuar con la crianza de este niño y se va a encontrar una manera de darle a ese niño una familia apropiada. Las adopciones o guardas que nacen con estos tipos de acuerdos muchas veces tienen más posibilidades de frustrarse. Se resguarda el interés del niño, porque el adulto puede decir bueno yo ya no sigo con la crianza pero el niño tiene un nuevo desgarramiento. Una manera de reducir esas adopciones frustradas es el camino de los registros que está acompañado profesionalmente".

—Cuando se habla de adopciones en los medios, si se cuentan historias de familias, a menudo se contactan otras personas para contar que buscan a su mamá, su papá, sus hermanos. Son casos de adopciones que fueron irregulares. ¿Es frecuente?

Una de las cosas que en Argentina facilitó la apropiación indebida de niños secuestrados durante la dictadura fue que esos niños entraron en el circuito de la adopción tradicional. Niños secuestrados fueron abandonados en hogares y los dieron en adopción. Es decir, la adopción se hizo con todo el camino legal pero en el origen había un niño que había sido secuestrado. Justamente porque las adopciones eran muy informales y tenía la doble característica de que la adopción sea un instituto por un lado muy adultocéntrico donde se ve poco el interés del niño y además muy clasista. En general los adoptantes históricamente eran de clase más poderosas y los adoptados de familias vulnerables.

"Eso facilitaba un montón de informalidades que terminan afectando a los niños. Lo que pasa es que cuesta hacerlo ver. Creo que una de las cuestiones que deberíamos hacer a futuro es darle protagonismo a lo papás y mamás que están en los registros esperando. Porque por ahí se escucha la voz de los que defienden una adopción irregular y no se escucha la voz de los que están esperando. Que debieran tener derecho a controlar que no se produzcan adopciones irregulares porque eso les está vedando una oportunidad que están esperando con mucha paciencia y dedicación".

—¿Cual es limite entre adopción y apropiación?

No lo quiero asociar a los casos que nombramos antes porque fue el Estado el que puso a ese niño al cuidado de esa familia. Sí es el caso de una familia que tiene nivel de instrucción elevado, y se va por el país a buscar niños. Hay lugares que, según estudios, la demanda de estos buscadores de niños hizo incrementar la tasa de natalidad. Se recurre a algunas provincias donde hay pobreza rubia. Entonces se desnaturaliza la adopción y no es bueno eso. No son adopciones buenas las que nacen de una mentira, de un ocultamiento, se ve el riesgo que a futuro no será buena para los niños.

"Deberíamos tener data dura, precisa, para informar a los que están esperando. Si sabemos por ejemplo en Buenos Aires que por cada niño que se da en adopción menor de tres años por lo menos hay tres adultos esperando una adopción. Y eso no tiene solución, no hay forma física de resolverlo. No es que los niños estén esperando mucho tiempo, no están, no hay. Esa información debería conocerse. Por eso viene cambiando de a poquito la cultura de la adopción y se va aceptando cada vez más adoptar chicos más grandes, con patologías severas, grupos de hermanos. La incorporación de adoptantes de parejas homosexuales o unipersonales incrementa las posibilidades de los niños no tan pequeños".

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