La neofobia alimentaria, es decir, el miedo y el rechazo a probar alimentos nuevos o desconocidos, afecta a ocho de cada 10 niños, según datos del Profeni (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) que es un equipo de expertos que se enfoca en la situación nutricional infantil en Argentina.
Qué es la neofobia alimentaria y cómo construir un esquema nutricional saludable para los niños
El programa "Ahí Vamos" por UNO 106.3 dialogó con la doctora especialista en nutrición pediátrica, Cecilia Araujo, sobre el rechazo de los niños a consumir frutas y verduras
Ocho de cada diez niños presentan neofobia alimentaria
Debido a que una mala nutrición durante los primeros años de vida afecta, no solo al tamaño corporal, sino al desarrollo inmunológico y cognitivo, los especialistas en salud nutricional refuerzan la idea de adoptar dietas variadas que le permitan a los chicos adquirir todos los nutrientes y minerales necesarios para un crecimiento adecuado.
Para abordar este problema el programa "Ahí Vamos" por UNO 106.3 dialogó con la doctora especialista en nutrición pediátrica de la sección Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Cecilia Araujo.
Al respecto, la especialista dijo: "Es típico de los niños de dos añitos, que empiezan a dejar de comer alimentos que consumían cuando eran lactantes, como las frutas y verduras y empiezan a ser reemplazadas por otros alimentos que no son tan ricos en vitaminas y minerales".
Cómo tratar la neofobia alimentaria en niños
Para ayudar a superar el rechazo de los pequeños a consumir ciertos alimentos, la especialista en nutrición sostuvo: "Lo primero es dar el ejemplo. Si yo pretendo que mi hijo coma fruta y verdura y yo no como, no tengo variedad, no lo llevo a comprar, no lo aliento a que me ayude a preparar las comidas y a pensarlas, difícilmente los chicos incorporen nuevos alimentos".
En el mismo sentido, la doctora Araujo remarcó la necesidad de un trabajo insistente del adulto a cargo para introducir variedad nutricional en la dieta del nene.
"El chico en la medida que prueba algo en forma reiterada deja de tener miedo. A veces necesitan olerlo, probarlo, mirarlo, ver de dónde salió. No se trata de escondérsela y pensar que así lo va a comer, tienen que saber que hay un alimento nuevo".
Por otro lado fue tajante y remarcó que la comida no debe ser percibida por el niño como "un castigo". En relación a esto, afirmó: "Porque no solo es importante que consuman alimentos nutricionalmente ricos sino que a la vez, estamos generando la relación que ellos van a tener con la comida en un futuro. Cuidar el acá y cuidar el más allá de la relación que van teniendo con la alimentación, con paciencia y refuerzo positivo".
La importancia de la comensalidad
La palabra comensalidad, refiere a la acción de comer y beber juntos alrededor de la misma mesa y para Araujo, es uno de los factores que ayudan a reforzar positivamente la relación del niño con los alimentos.
"El hábito de comer todos juntos en familia contándonos lo lindo que pasó en el día, también va favoreciendo que los chicos se animen a incorporar alimentos diferentes", aseguró la pediatra.
Además, remarcó: "Que el momento de la comida sea un momento agradable, que no estemos todos mirando la tele sin pensar lo que estamos comiendo".
Incorporar frutas y verduras
Según la especialista, una de las formas para que los chicos puedan asociar las frutas y verduras con algo agradable, es hacerles entender que estas tienen "los colores de un arco iris".
"El arco iris vendrían a ser las frutas y verduras y en la alimentación de los niños tiene que haber variedad de colores para tener las vitaminas que estas aportan", aseguró.
Por otro lado, enfatizó la importancia de incorporar otro tipos de alimentos a la mesa, para tener un esquema nutricional completo.
Al respecto, mencionó: "Tiene que haber energía, que las aportamos con los carbohidratos que puede ser papa, batata, fideos, arroz y legumbres. Fuente proteica a partir de carne, huevo y lácteos y la grasa la tendríamos que obtener mayoritariamente a partir de los aceites o a partir de la palta, todo eso debería estar distribuido a lo largo del día".
El problema del consumo de golosinas
Aunque las golosinas y snacks siempre son los preferidos de los niños y en muchos de los casos, los alimentos de más fácil acceso, la doctora alertó la importancia de cuidar su consumo de manera consciente.
"En menores de dos años el consumo de azúcar debería ser cero, y en los niños más grandes hay que sacarse ese pensamiento del «pobrecito que no come golosinas»", señaló la doctora Araujo.
La especialista en nutrición fue tajante respecto a los efectos adversos que el consumo persistente de alimentos con altos niveles de azúcar puede tener en los niños.
"No solamente se trata de las caries que van a tener, la alteración de la microbiota que les puede ocasionar un sobrepeso o una obesidad y darle problemas en la salud futura, sino que al darles tanta azúcar los niños generan un umbral dulce muy alto, y una mandarina le puede parecer desabrida", explicó.
Por último, aseguró: "Si uno tiende a consumir mayoritariamente alimentos reales va a consumir frutas y les van a parecer dulces y sabrosas".
















