Santa Fe

Denuncian que una adolescente santafesina está presa por presenciar el homicidio de su padre

Está detenida a 150 kilómetros de donde vive el resto de su familia. Contó sobre la violencia a la que la sometía el asesino, que era su pareja, varias veces a operadores judiciales pero la ignoraron de manera reiterada

Viernes 25 de Febrero de 2022

Alejandro Romero (19) se escondió detrás de la cortina de la ducha con un cuchillo de alrededor de 20 centímetros porque sabía que Osmar entraría al baño al llegar a su casa después de la primera mitad de la jornada laboral. Era la rutina. Milagros, una adolescente de 16 años –según su propio testimonio–, estaba sentada en la mesa de la cocina. Le pidió a su papá que no vaya al baño cuando entró al hogar y le ofreció mates. Si decía más temía que además asesinara a su mamá y a su hermano, porque era la consecuencia que le había prometido. Con 20 puñaladas, el joven mató al hombre, después de perseguirlo por el pasillo y el living con palabras de resentimiento y venganza.

Osmar estuvo abiertamente en contra de esa relación. No entendía qué hacía su hija con él. Le había dicho cerca de cuatro meses atrás a Alejandro que no se le acercara, que no podía entrar a esa casa. A ella le dijo que a los 18 podía tener novio, antes no, menos él, que quería que se busque uno que trabaje, que estudie. Milagros siguió pero cada vez más alejada de su familia, de amigos. Aumentó su silencio. Su entorno no la comprendía. La catalogaron de rebelde sin causa que había dejado de asistir a la iglesia con sus padres para estar con sus amistades. Al mismo tiempo, el padre al chico no lo vio más después de ese intercambio.

Es por eso que el día del asesinato, el 18 de diciembre de 2020, las sospechas para explicar la muerte fueron varias. Un exjefe enojado, una autodeterminación. Nadie entendía nada. Una vecina declaró que a la hora y día del asesinato escuchó gritos y que le golpearon la pared pero cuando salió a ver qué pasaba no vio nada en la calle. A los tres días dieron con Alejandro. Lo metieron preso, y a Milagros también. Ella está desde el 23 de diciembre de 2020 en una celda del Instituto de Asuntos Juveniles Femenino de Rosario. A 150 kilómetros de Venado Tuerto, donde vivía con su familia y donde ocurrieron los hechos. Su mamá, Analía, que es empleada doméstica, viaja para visitarla los fines de semana.

Investigan a una menor

La primera vez que pudo hablar en detalle sobre lo que presenció fue el 23 de diciembre ante la fiscal extrapenal Silvina Casas donde había adelantado que no pudo hasta ese momento porque temía y luego detalló la secuencia del homicidio. En esa declaración a indagatoria le preguntaron a Milagros: "¿No se te ocurrió salir corriendo o pedir auxilio?". "No porque estaba shockeada por lo que vi, le tenía miedo, porque vi cómo lo mató a mi papá", respondió. Según lo que explicó y que luego fue confirmado por dos psicólogas de la Universidad Nacional de Rosario, además le tenía temor a Alejandro porque desde que le había pedido a Osmar ser su novio la sometió a diferentes grados de violencia (psicológica, física, sexual y económica) y la tenía amenazada con no hablar.

"Si les contás los mato a todos", le había dicho luego de cada agresión durante el noviazgo y agregó: "No hablé y al final lo hizo igual". "Ahora es distinto porque me enteré que está en la cárcel", argumentó cuando le preguntaron por qué sí lo hacía en ese momento. Entre varias de las situaciones Milagros dijo que Alejandro la obligaba a darle dinero para comprar drogas y otras cosas. Empezó a vender maquillajes de distintas marcas de catálogos pero cuando no le alcanzaba le robaba plata a sus padres. Si no lo hacía la golpeaba, o le hacía cosas peores. Casas sostuvo que siga detenida sin ordenar otra medida. Su defensora pública, Gabriela del Castillo, no se opuso.

"No sabía que el miedo te condenaba", lamentó Milagros al juez de Menores Javier Prado una semana después de su declaración ante Casas. Lo dijo en una audiencia por Zoom, esta vez a pedido de Del Castillo. No en una cámara Gesell. Amplió los detalles del hecho. "Mi cuerpo no reaccionaba, este chico me marcó la vida para siempre", recordó al contar sobre el momento del asesinato. Prado ordenó que siga presa al final de esa audiencia. Ninguna otra medida. Otros testimonios de amigos de Milagros declararon que la chica siempre estaba con moretones y marcas en su cuerpo.

Contó también que lo único que pudo hacer después de ver el primer puntazo sobre el cuello de su papá fue golpear la pared que da a la casa vecina. Buscó las llaves de la casa pero no las encontró. Después lo vio morir. Alejandro le dijo que le busque otra remera, que limpie sus huellas y le reiteró la amenaza contra el resto de su familia. "Agaché la cabeza y lo hice", explicó la adolescente. Luego se fueron caminando hasta la casa de un amigo de ella, y el homicida se fue. Minutos después la llamó su mamá para contarle lo que se había encontrado en su casa. Ese día Milagros le dijo a la policía que vio a su papá pasado el mediodía cuando volvió de trabajar, que lo abrazó, que era bueno, que era cariñoso, que eran muy apegados y que le pidió permiso para ir de un amigo.

La atribución delictiva fue realizada el 22 de diciembre de 2020 por la fiscal María Florencia Schiappa Pietra. En ese momento, la representante del Ministerio Público de la Acusación en Rosario señaló: "La hija adolescente del hombre fallecido podría haber tenido algún grado de participación en el ilícito, motivo por el cual dimos intervención a la Justicia de Menores” y agregó que “la menor y el imputado habrían tenido una relación sentimental”.

El 28 de abril de 2021 el fiscal Fernando Palmolelli solicitó la elevación a juicio de Milagros por la coautoría del homicidio de su padre. Se la acusó de brindarle "fortaleza de ánimo y seguridad" al autor del asesinato. Sobre las amenazas que recibió Milagros el fiscal dijo: "Se produjo antes de haberse cometido el hecho para que la misma no comentara nada sobre el particular y prestara colaboración en donde ella pudo evitar la realización del mismo, tenía un margen de autodeterminación que no utilizó y de esa manera evitar lo acaecido, como así también despejar todo temor de la amenaza realizada, dado que era evidente que una vez evitado el hecho se pondrían en funcionamiento las alarmas de prevención sobre su familia". Es decir que para el fiscal la adolescente de 16 años es culpable del asesinato de su padre por no enfrentarse sola a su novio violento que tenía un cuchillo en la mano.

El juez penal Benjamín Revori declaró el 20 de octubre de 2021 a la adolescente “penalmente responsable del delito de coautoría material de homicidio agravado por el vínculo''. Se basa en el siguiente razonamiento: “Si Milagros hubiera querido salvar la vida de su padre, tenía capacidad y voluntad para sobreponerse a cualquier hipotética amenaza”, según se desprende de la resolución a la que accedió UNO Santa Fe. También la calificó de "mitómana y manipuladora". Estas valoraciones no fueron confirmadas por ningún especialista en psicología que haya actuado en la causa, cuyos diagnósticos fueron analizados por el mismo magistrado. En el fallo destaca el relato de una testigo (amiga de Romero) que dice que el evento criminal fue planificado por ambos. Descarta que los golpes a la pared hayan sido provocados por Milagros, sino por la misma víctima.

La defensora Del Castillo respondió en contra del fallo de Revori argumentando incorrecta calificación legal, incorrecta interpretación de las declaraciones de la amiga de Romero, niegan que haya existido una coautoría y ausencia absoluta de perspectiva de género. Destaca que se descalificaron pruebas presentadas por la defensa como informes psicológicos realizados por dos profesionales a Milagros que dicen: "No existen indicadores de orden psíquico ni rasgos de personalidad ni en su historia de vida que sugieran decisiones en relación al hecho acontecido". "El vínculo comenzado con el autor del hecho (mayor de edad) a los 15 años de Milagros, y rechazado por su padre, coloca a la joven en un círculo de manipulación y amenazas con violencia física, sexual y reiteradas amenazas de muerte hacia su familia si estas eran reveladas".

Apelación a Revori

Para las abogadas Carolina Walker Torres y Agustina Taboada, que tomaron la defensa de Milagros ad honorem esta semana, el fallo de Revori carece de perspectiva de género. "Es muy terrible el caso, no tenía que estar ni 15 minutos presa", le dicen a UNO Santa Fe. Explican que la madre de Milagros, Analía, solicitó en dos ocasiones que su hija vuelva a vivir con ella ya que la cree inocente y le fueron denegadas esas peticiones. "Nunca le hicieron cámara Gesell. El juez tampoco instruyó nada a partir de conocer la situación que relata. No le creyó porque dice que es fabuladora, mentirosa. De todas maneras el fiscal extrapenal usa argumentos aún peores que el juez en la elevación a juicio. Esto es claramente un femicidio vinculado. En la ampliación de indagatoria de Milagros se ve muy claramente el dolor que él le quería causar a ella".

"Milagros se está criando sola desde hace un año. La ve a la mamá una vez a la semana cuatro horas. No la dejaron ir a la escuela. No hay nadie en la institución en que está alojada, está sola. Porque las personas que entran se van a los días ya que es un espacio de tránsito. No tiene vinculación con nadie", describen las letradas. "A la testigo que es amiga de Romero a la que Revori le cree, tampoco le tomaron la declaración en una cámara Gesell. A Milagros no le creyó, a esa testigo sí. Los peritajes que pidieron desde el juzgado le dieron favorables a Milagros". La Oficina de Gestión Judicial confirmó para el próximo 14 de marzo a partir de las 11, en la Sala 1 de los Tribunales Penales de Venado Tuerto, la audiencia de apelación.

"Estamos fundamentando esa apelación de la sentencia. Probablemente hagamos también una denuncia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Es inconstitucional el Código Procesal de menores. En el proceso de menores no hay un juicio oral y público. La defensa no puede controlar la producción de la prueba, no hay contradicción, ni la inmediación, ni control jurisdiccional. No es un proceso acusatorio donde está un fiscal, un defensor y un juez de garantía. Tenés un proceso inquisitivo, como era antes el proceso para los mayores. Es realmente preocupante que el proceso de menores reconozca menos derechos al imputado que el proceso de mayores de edad. Esta chica si fuera mayor de edad no estaría presa", sostuvo Walker.

El hermano de la joven cree en la coautoría de Milagros en el hecho. En Venado Tuerto hubo varias marchas para solicitar que los dos reciban penas y mientras tanto que queden en prisión preventiva. Las manifestaciones son promovidas por familiares directos de Osmar.

"Esto terminaba en femicidio"

Analía por su parte le dijo a UNO Santa Fe: "Me echo la culpa también porque la crié para que esté callada, que no conteste. El miedo de ella fue porque la amenazaba, le decía que lo iba a matar al papá, a mí, al hermano. Ella se calló hasta el día que la detuvieron. Ella es una chica inteligente, que le gusta estudiar, es ordenada, está pasando a quinto año. Por ahí se bajonea y no quiere estudiar más. Le digo que siga porque es inocente. Tengo esperanza, expectativas que me la van a dar".

Relató que no tiene conocimiento sobre la causa judicial contra Romero. "Pensaba que eran cosas de chicos, que se alejaba, se iba, que estaba con los amigos. Pero después me contó que los compañeros la iban a buscar porque el loco la perseguía por todos lados y que si estaba una hora en el baño era porque se maquillaba para tapar todo lo que le hacía. Nunca me di cuenta de nada, pensaba que le gustaban las pinturitas porque era una nena. Milagros declaró siempre lo mismo. Pero no la entienden. Espero que los jueces comprendan que no hay nada que la condene más allá del silencio, pero sé que lo hizo para cuidarnos a nosotros", dice Analía.

“Si ella se hubiera metido a defender al padre yo los tendría que haber enterrado a los dos”, sostiene la mamá de Milagros. “Me dice, mami, me shokeé y le toqué la pared a la vecina porque no tenía escapatoria. Todas las puertas estaban cerradas con llave, la casa estaba llena de rejas. En mi dolor, con toda esa policía en mi casa, con lo que había pasado, no me di cuenta qué le pasaba a ella que estaba callada”.

Romero continúa detenido en la cárcel de Coronda. Durante los meses de noviazgo hubo un mes donde él dejó a Milagros porque tenía "problemas en el corazón" y quería atravesar esa situación solo. Hoy, según pudo conocer UNO Santa Fe, esa enfermedad se agravó bastante y por ese motivo hubo varias solicitudes en los últimos meses de prisión domiciliaria. UNO Santa Fe consultó en el Ministerio Público de la Acusación de Venado Tuerto el estado judicial de Romero, pero no hubo respuestas. Aún no fue condenado.

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