Reserva Ecológica

"La universidad respeta la reserva", dicen desde la UNL

Hace semanas diversos grupos de la comunidad educativa de la UNL y la ciudadanía en general piden que no se construya un aulario al lado de la reserva ecológica

Miércoles 14 de Julio de 2021

Ante el conflicto por el desmonte precedente a la construcción de un aulario en el terreno lindante a la reserva ecológica, la Universidad Nacional del Litoral presentó toda la documentación que habilita la obra y salió a responder a los grupos de estudiantes, docentes y comunidad santafesina.

En diálogo con el programa Ahí Vamos (de 9 a 12 por FM 106.3 La Radio de UNO) Marcelo Saba, director de Obras de la UNL, aseguró que la entidad educativa cumplimentó con todos los pasos que llevan a la categorización ambiental del proyecto y afirmó que "la Universidad es la primera que respeta" la reserva.

“La Universidad presentó el proyecto en el año 2017 al Ministerio de Medio Ambiente de la Provincia que es el que tiene el poder de policía; es el que administra según la ley de medioambiente de la provincia y en especial del decreto que la reglamenta, el Decreto 101 del 2002”, precisó. “En base a eso y a una serie de trámites importantes, a la Universidad se le otorgó categoría 1 que es de nulo o bajo impacto ambiental. Lo hace el Gobierno de la Provincia por una Disposición, la 37 del 2017, de fecha 23 de enero”.

Y agregó: “Independientemente de la categorización de Medio Ambiente de la Provincia, que es muy importante, también nosotros hemos llevado adelante todas las aprobaciones municipales necesarias. Cumplimos con las normas de impacto ambiental pero además cumplimos con las urbanas”.

El representante de la UNL recalcó que “todos los actos que ha llevado a cabo la universidad han sido públicos” e invitó a explorar los documentos probatorios alojados en el sitio web www.unl.edu.ar/institucional/institucional/infraestructura/

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Plano general de la Ciudad Universitaria de la UNL. El punto 23 corresponde al proyecto de construcción del Aulario.

Plano general de la Ciudad Universitaria de la UNL. El punto 23 corresponde al proyecto de construcción del Aulario.

La construcción del aulario

El financiamiento del proyecto proviene por completo del Banco Latinoamericano de Desarrollo a través de un programa nacional en el cual se seleccionó este proyecto en un concurso internacional. Según información oficial demandará una inversión de $276.125.160.

“La empresa constructora es de Santa Fe y participó de una licitación pública internacional y fue seleccionada entre 17 empresas como la más conveniente, que nos pone también orgullosos porque es trabajo para Santa Fe”, contó Saba.

El nuevo edificio incluirá 22 aulas para todos los niveles educativos, tres talleres, un salón de usos múltiples y una biblioteca; con un sistema de calefacción e iluminación de bajo consumo.

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El vocero de la UNL opinó que “tiene una impronta muy particular” y que “es completamente sustentable” porque estará ubicado sobre pilotes. “Es una especie de palafito que se eleva tres metros sobre el terreno que no toma contacto, y lo que hace es respetar inclusive toda la topografía del terreno y permitir que la naturaleza que había vuelva a su condición original”.

“Este proyecto es el resultado de un concurso organizado con el Colegio de Arquitectos que tendía a urbanizar el sector o las tres hectáreas y media de este sector; lo que el jurado ponderaba era la convivencia de la arquitectura, de lo físico construido, con el ambiente”, describió.

Remarcó que el área a utilizarse es un sector que en la planificación de hace más de 20 años estaba previsto para que la ciudad universitaria siga creciendo. “No es un área natural porque ha sido refulado por la mano del hombre. Es un terreno de arena de rio limpia en el cual todo este tiempo ha crecido una mata arbustiva que no tiene que ver con la reserva porque no solo la venimos administrando y sosteniendo estos últimos 20 años sino que compartimos el espíritu de la reserva”, manifestó.

“El corazón de la reserva es el corazón oxigenador de toda ciudad universitaria. Hoy los edificios de las cinco facultades tienen su área de transición pero oxigenan sus edificios a la reserva ecológica. El propio Conicet que es vecino nuestro, el parque tecnológico, también bordea la reserva pero hemos logrado administrarla y respetarla estos 20 años, no solo crearla. La reserva es una decisión institucional de la universidad, con la cual al día de hoy compartimos el espíritu de que nuestros estudiantes e investigadores puedan hacer sus experiencias en la propia reserva. La universidad es la primera que la respeta”.

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La obra del aulario común fue catalogada en Categoría 1, de Bajo o Nulo impacto ambiental, por la Dirección General de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Medioambiente de la provincia de Santa Fe.

La obra del aulario común fue catalogada en Categoría 1, de Bajo o Nulo impacto ambiental, por la Dirección General de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Medioambiente de la provincia de Santa Fe.

La universidad ¿un oasis urbano?

“Para hacer un poco de historia este terreno ha sido cedido por la Municipalidad de Santa Fe en 1973 con el cargo de hacer Ciudad Universitaria. Pertenece al ejido urbano de la ciudad”, contó Marcelo Saba, el encargado de las obras de la UNL, que cuenta con la mayoría de sus facultades en el barrio El Pozo, en la zona este de Santa Fe.

“La universidad tiene en este sitio más de 100 metros cuadrados cubiertos pero ha decidido a conciencia convivir con un área de 12 hectáreas de reserva urbana. Si vemos en los ejemplos cercanos, el barrio El Pozo ha sido una intervención que ha hecho tabla rasa sobre la naturaleza. El propio Conicet ha decidido refular las 40 hectáreas completas que tiene su sitio. Esto ha sido pensado por la universidad y ha decidido una política de convivencia. Los bordes de la reserva, las zonas intermedias o "buffer" son usadas diariamente”, precisó y agregó que entre 10.000 y 15.000 personas cumplen funciones en la Ciudad Universitaria “consciencia en la propia política institucional de convivir con la reserva”.

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En esta línea mencionó que el predio UNL ATE ocupa dos hectáreas y ha sido debidamente diseñado para dialogar con la reserva “con formas especiales, orgánicas, con salientes y entrantes sin tener una estructura rígida completamente urbanizada”; lo mismo con el edificio del Inali y el de la Facultad de Medicina que “balconean completamente sobre la reserva”.

Sigue la construcción

El director de obras subrayó que la UNL está cumpliendo con todas las normas y que la oficina de medio ambiente de Santa Fe ha constatado, a partir de una denuncia días atrás, que la obra se realiza fuera de la zona de transición a la reserva y que tanto la limpieza del terreno como la reubicación de las especies se ha hecho con la supervisión de Hábitat y Desarrollo.

“La empresa no es ajena a esta situación, está comprometida por pliego a tener un plan de desarrollo ambiental de la obra durante el ejercicio mitigando los problemas que una obra de este tipo tiene. Las obras tienen impacto, queremos ser claros en esto. Hemos cumplido en tiempo y forma en contestar a cada una de esas agrupaciones y centros de estudiantes que nos han hecho un requerimiento formal y que han consultado a la universidad. Con claridad y documentación que está colgada en el sitio”.

El tiempo de construcción del aulario es de un año, y por el momento seguirá en pie. “Ningún ente del Estado nos ha hecho un requerimiento en especial de paralización. La obra es un contrato de obra pública, hay que cumplirlo y pagar en tiempo y forma. La empresa está obligada a construir”, informó Saba.

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