Martín Perazzo
Los arqueros fueron los protagonistas del Apertura
Especial UNO Medios
“El gol es la máxima emoción del fútbol”, reza un viejo adagio del deporte. Si nos paramos en ese lugar, estamos en condiciones de afirmar que el Apertura 2011 fue un verdadero bodrio. Los de atrás le ganaron la pulseada a los de adelante. Quedaron en extinción los enganches y los goleadores, mientras que se reproducen los defensores y buenos goleros. Juro que no escribo despechado en la vejez prematura o como reclamo de un comunicador de paladar negro. Aquí la realidad es más fuerte que todas las presunciones y nos indica que –de acuerdo con los números– la elaboración de juego en Argentina empeora cada seis meses. Torneo que pasa, nueva alarma que se activa.
El promedio de gol decreció considerablemente con relación a recientes torneos, este Apertura 2011 tuvo 1,97 de gol por encuentro, mientras que los tres anteriores superaron ampliamente los 2 goles de promedio por partido (2,39, 2,22 y 2,44). El campeonato que recién cerró sus puertas dejó un indiscutido campeón (Boca), una revelación (Belgrano), la permanencia de un nuevo protagonista (Godoy Cruz), y un montón de clubes que buscan turno para ser escuchados en el diván.
El bajo promedio de gol enalteció el nivel de los arqueros. Sebastián Saja, en Racing, se atajó hasta los problemas internos y recibió sólo ocho goles en 19 fechas (mejor marca para un arquero académico); Agustín Orión en Boca aprovechó la solidez del guardián Rolando Schiavi y supo transmitir seguridad con sólo seis goles recibidos, superando a José Luis Chilavert (7) como el arquero menos vencido en torneos cortos. Mientras que Marchesín en Lanús confirmó titularidad y se convirtió en el jugador más regular del Grana con 12 goles en contra y un tremendo futuro para explotar. En sintonía también estuvieron Bologna (Unión), Sara (Atlético Rafaela), Olave (Belgrano) y el siempre parejo Barovero (Vélez).
Pero así como los arqueros ganaron lugar en la marquesina, los delanteros pasaron a ser actores de reparto hasta en el mismísimo campeón. El único que estuvo a la altura de un goleador fue Rubén Ramírez (12 tantos y por primera vez Godoy Cruz tiene al goleador de un Torneo de Primera), sus seguidores son Matos (All Boys), Pereyra (Belgrano) y Salcedo (Argentinos) con 7 goles. Mientras que el máximo anotador de Boca fue Cvitanich con la económica suma de cinco tantos. Entre todos ni siquiera pudieron borronear el recuerdo de recientes depredadores del área como Palermo, Silva, Calderón, Silvera, Boselli, Fuertes, Stracqualursi, Luna, que por retiros, ventas o bajos rendimientos ya no son noticia como grandes rompe redes.
Bajó el nivel de juego y hubo menos goles. Subió el poder defensivo y se agrandaron los porteros. Es evidente que los goleadores entraron al plan canje por los arqueros gana partidos.












