En medio del reclamo de la Policía de Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro se mostró públicamente junto al jefe de la fuerza provincial, Luis Maldonado, y le dio un respaldo explícito tras los días de tensión frente al Comando Radioeléctrico de Santa Fe y frente a la Jefatura Regional II de Rosario.
El Gobierno respaldó al jefe de Policía en su cargo: "No ponemos en duda su liderazgo"
Pullaro defendió al jefe de la fuerza, que fue increpado durante el reclamo. "Va mi respaldo y también mi solidaridad", subrayó y lo ratificó en su cargo
Luis Maldonado fue respaldado por el gobernador Pullaro
“Estoy acá con el jefe de la Policía de la provincia de Santa Fe, a quien va todo mi respaldo y la solidaridad también, porque hoy vi que en algún momento no fue bien tratado. No por el personal policial, pero sí por algunas personas de quienes dudamos cuáles son sus objetivos. No ponemos en duda su liderazgo”, afirmó el mandatario.
En el gobierno provincial interpretan que parte de las manifestaciones que comenzaron el lunes por la noche intentaron erosionar la conducción de la fuerza en un contexto de reclamos salariales y malestar interno.
Decreto firmado y aumento general
Tras casi tres días de tensión, Pullaro firmó un decreto que establece aumentos para todo el personal de seguridad provincial, luego de que los ministros de Economía y de Seguridad anunciaran los incrementos, pero los efectivos exigieran que quedaran plasmados por escrito.
“Ningún policía de la provincia invencible de Santa Fe, ningún hombre o mujer del Servicio Penitenciario va a percibir un sueldo inferior a 1.350.000 pesos. Cuando decimos ningún, decimos todos, incluyendo al personal técnico administrativo y al personal del 911”, remarcó el gobernador.
Pullaro decretó un básico de $1.350.000 para la Policía y apuesta a desactivar la protesta de la fuerza
El Ejecutivo provincial espera que la oficialización de la medida contribuya a desactivar la protesta que se instaló frente a la Policía de Santa Fe en Rosario y que incluyó quema de neumáticos, sirenazos y móviles apostados en la puerta de la sede.
Seguridad pública como prioridad
Pullaro buscó encuadrar el conflicto dentro de un mensaje político más amplio: la defensa del plan de seguridad. “Para nosotros siempre la prioridad fue garantizar la seguridad pública”, sostuvo.
El suicidio de un agente en la Jefatura Regional II días atrás y el anuncio inicial de mejoras laborales que solo alcanzaban a un sector de la fuerza detonaron el malestar. A partir del lunes por la noche comenzaron las manifestaciones que se extendieron durante más de 36 horas.
En ese marco, el respaldo explícito al jefe policial apunta a enviar una señal hacia adentro de la institución: el gobierno sostiene la conducción y no admite cuestionamientos que, según deslizaron desde la Casa Gris, podrían tener motivaciones que exceden el reclamo salarial.
La agresión al Jefe de Policía
En horas del mediodía, este miércoles el pico máximo de tensión se dio cuando Luis Maldonado, encaró a los manifestantes en plena calle para pedirles que depusieran en su actitud y en su lugar recibió como respuesta insultos, gritos, empujones y hasta escupidas.
El incidente se produjo poco después de la conferencia de prensa en la que el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, había instado a los manifestantes para que volvieran a sus puestos luego de suspender los pases a disponibilidad de unos 30 agentes que se habían plegado a la protesta.
Maldonado, quien se encontraba desde muy temprano en la sede de la Unidad Regional II, en Ovidio Lagos al 5200, y ya había mantenido más temprano un entredicho con policías manifestantes, atravesó el portón de acceso de Jefatura y se dirigió hacia un grupo de uniformados.
Su intención, al parecer, fue persuadir a las personas que seguían plegadas a la medida de protesta y que en importante número se habían agolpado en ese lugar en medio del sonido casi ensordecedor de las sirenas de lo móviles policiales que reforzaban el malestar del personal policial.
En medio del ulular de las sirenas y del humo que provenía de la quema de cubiertas, el funcionario policial salió a la calle y enseguida fue rodeado por personas con uniformes y también civiles. Maldonado instó a quienes protestaban a que acaten el pedido que había hecho el ministro minutos antes, pero fue insultado, emujado y hasta escupido por familiares o allegados a policías.
Maldonado tuvo que retroceder en medio de una “nube” de manifestantes y periodistas que lo rodeaban e ingresó otra vez al predio de la Unidad Regional II.













