En medio de un escenario inesperado, Juan Pablo Ludueña vuelve a escena en la zaga de Unión. La ausencia de Valentín Fascendini para el duelo ante San Lorenzo le abre la puerta a la titularidad, y el defensor de 23 años tendrá una nueva oportunidad para ratificar que está preparado para sostener el fondo rojiblanco.
Juan Pablo Ludueña, el central que siempre cumple y tiene la posibilidad de consolidarse
El central formado en Unión vuelve a tener la chance de demostrar que puede ser mucho más que una alternativa. Juan Pablo Ludueña será titular ante el Ciclón.
Por Ovación
Prensa Unión
Sale Fascendini, entra Ludueña
Lo cierto es que, si bien no hay información oficial respecto a la lesión que sufrió el defensor, se presume que podría tratarse de un desgarro, situación que automáticamente lo deja afuera del cotejo de este viernes ante San Lorenzo. La baja obliga a mover piezas y Ludueña aparece como reemplazante natural para acompañar a Maizon en la última línea. Más allá de la coyuntura, su ingreso no es improvisado. Ludueña acumula 41 partidos y 2.883 minutos entre Reserva y Primera, con actuaciones en las que mostró sobriedad, buen juego aéreo y correcta lectura de anticipos. Es un central que prioriza el orden táctico y que entiende cuándo achicar y cuándo sostener posición.
Una competencia que asoma a futuro
Fascendini supo ganarse la titularidad a fuerza de continuidad, pero el escenario que se abre ahora puede proyectar una disputa interna interesante cuando ambos estén disponibles. Porque Ludueña no solo espera una oportunidad circunstancial: entrenamiento tras entrenamiento viene pidiendo pista.
A futuro, Leo Madelón podría encontrarse ante un “aprieto” de los que todo entrenador desea: elegir entre un titular consolidado y un central que responde cada vez que le toca entrar. La competencia sana eleva la vara y fortalece el andamiaje defensivo. “Me encantó lo de Ludueña”, dijo el entrenador del Tate, la frase no pasó inadvertida. Porque no solo fue un elogio aislado: fue la confirmación de que el joven central está compitiendo en serio. Y en un puesto donde la confianza lo es todo, esa competencia eleva el nivel interno.
Por lo pronto, el viernes será una prueba concreta. En un equipo que necesita solidez y concentración para enfrentar a un rival de jerarquía, Ludueña tendrá la posibilidad de transformar la ocasión en argumento. Y en el fútbol, a veces, una oportunidad bien aprovechada cambia el orden de prioridades.
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Más que una alternativa
A los 23 años, Ludueña ya no es un proyecto a futuro. Es un futbolista en etapa de consolidación. Se formó en el club, conoce el ADN rojiblanco y entiende la exigencia del 15 de Abril. Su recorrido desde Villa Santa Rosa hasta Primera habla de perseverancia y crecimiento gradual.
La discusión no gira en torno a si está preparado, sino a si tendrá la continuidad necesaria para afirmarse. Porque hasta ahora, cada vez que fue exigido, respondió con solvencia.
En tiempos donde se buscan soluciones inmediatas, Unión tiene en casa a un central confiable que empuja con rendimiento y no con declaraciones. Y ese “lindo aprieto” que hoy vive Madelón es, en definitiva, una buena noticia: significa que Ludueña dejó de ser una opción de emergencia para transformarse en una alternativa real.














