Mide 1,60. Tiene 16 años y es oriundo de la ciudad Balnearia, en la provincia de Córdoba. Lleva un apodo más que tierno, "Pocholito", pero de ternura tiene poco. Su madre y padrastro murieron incendiados tras una fuerte discusión ocurrida en una vivienda del barrio El Parque de San Francisco en noviembre del 2013. A eso se le suma el dramático final de su hermana, quien se quitó la vida el año pasado.
"Pocholito", el pibe que atemorizó a todo un pueblo santafesino
Por Ignacio Mendoza
Sindicado y sospechado en diversos robos calificados en la localidad limítrofe, el joven tiene un prontuario policial "áspero". En 2015 quedó vinculado en una causa que tuvo como víctima a un repartidor de la empresa Coca Cola, el cual recibió un disparo en el abdomen tras sufrir el robo de su motocicleta. A su vez, tiene otro tipo de delitos como encubrimiento y amenazas.
Su detención se dio finalmente en 2016 luego de haber sido acusado como quien asesinó al tío de la intendenta de Frontera: Santiago Abrahan Dávila de 56 años el cual murió, el 8 de junio del 2016, a causa de un disparo a quemarropa en la intersección de las calles 56 y 11 de aquella localidad. En ese entonces no lo detuvieron, sino que se entregó por sus propios medios en los tribunales de Rafaela.
Por ese violento suceso, Pocholito, cuya identidad es Alan Catriel M., terminó siendo alojado en el instituto de menores de la ciudad de Córdoba, Complejo Esperanza, donde permaneció privado de su libertad hasta el 28 de marzo de este año, cuando junto con un compañero, alrededor de las 4, lograron limar los barrotes de la celda y escapar bajo una fuerte tormenta.
El joven de 16 años volvió a Frontera pero optó por no ir hasta la ciudad sino que decidió alojarse en una tapera de la zona rural. Desde ese entonces comenzó su raid evasivo de la policía y la justicia.
Cuando agentes policiales lo fueron a buscar al campo donde se encontraba, Pocholito no los recibió de la mejor manera. Por un hueco de una ventana disparó varias veces y atemorizó a los suboficiales que planeaban arrestarlo y devolverlo al instituto de menores. Tras los disparos escapó pero en el camino dejó una motocicleta (Honda Twister 250) que había sido robada en Miramar -Córdoba- en 2013.
Su paradero fue una incógnita. Por tal razón, la policía efectuó una serie de medidas para lograr detenerlo. Entre dichas medidas la fuerza desplegó varios operativos de saturación en un asentamiento llamado "Los Eucaliptus", zona donde pernoctaba Pocholito.
La búsqueda se profundizó con el correr de los días y hasta llegó a tocar la parte sentimental del adolescente. Es que el 21 de abril, su novia fue detenida en las inmediaciones de la zona de rastrillaje. La muchacha, también menor, fue detenida y puesta a disposición de la Justicia de Menores ya que entre sus pertenencias llevaba una pistola calibre 22 marca Bersa.
Cuando todos creían que Pocholito estaba cercado, el muchacho de 16 años volvió a sorprender a la policía y a la misma ciudadanía. Nuevamente huyó para continuar con su ardid evasivo por la provincia de Santa Fe. Su nuevo destino iba a ser otro: Puerto Gaboto, ubicado a la vera del río Coronda en la parte sur del departamento San Jerónimo lugar al que llegó solo porque vivía su primo hermano y un familiar de este.
Entre fuga y detención
En la tarde del martes, el personal de la Comisaría N° 12 se notició que la paz habitual que tiene el pueblo se iba a corromper. Con el pelo rasurado Pocholito había llegado a la comunidad y se paseaba con total libertad.
En horas de la noche, pasadas las 23, un grupo de agentes lograron encontrarlo. Estaba comprando en un kiosco junto a su primo. Allí esperaron hasta que salga del comercio para lograr aprehenderlo, pero el joven sabía como actuar en ese tipo de situaciones.
Un policía le dio la voz de ¡alto! y los dos menores se tiraron al suelo. Cuando Pocholito iba a realizar esa acción se paró y escapó a gran velocidad. Perdiendo en el lugar su teléfono celular.
Un día después, a las 4 de la madrugada, la policía lo encontró merodeando por una esquina del pueblo pero al notar la presencia de los uniformados volvió a evadirse con total impunidad.
El control policial se hizo más riguroso en la comuna de tres mil habitantes. Nadie podía creer como un joven de tan solo 16 años podía lograr vulnerar tantas veces el control de la fuerza pública. Las psicosis colectiva comenzaba a despertarse.
Ese mismo día miércoles, a las 6 de la madrugada, los agentes de la Comisaría, mientras continuaban con los rastrillajes en la zona, lograron encontrar un bolso de Pocholito en un descampado. De a poco se iba quedando sin sus pertenencias.
En horas de la tarde, el joven volvió a ser visto por un grupo de uniformados que a pie salieron a buscarlo. En ese episodio, lo tuvieron a unos cincuenta metros, pero nuevamente escapó por la zona rural.
La fuga del Pocholito tuvo su mayor parte cinematográfica el jueves cuando un grupo de efectivos pudieron encontrarlo en un campo y tenerlo a una corta distancia. Pero su arresto no iba a poder ser, el joven iba a huir por un alambrado y a su vez robar una yegua que estaba apostada en un campo.
Otra vez había logrado fugarse...
Un día después, por la mañana, Pocholito se encontró con el padrastro de su primo en la zona de barranca del río. El hombre le dijo que entregara pero él no hizo caso y siguió con su raid. Ya sin calzado, sin comida y desarmado, las horas la tenía contadas. En el transcurrir del día, los trabajos de inteligencia se profundizaron ya que el dato de que el muchacho se marcharía del pueblo, estaba latente.
Cansado, con frio y sin alimentos Pocholito hizo dedo a una pick up utilitaria que pasó por la parte rural donde se encontraba. Le pidió al conductor que lo alcanzara hasta cercanías de la salida del pueblo. El conductor no dudó, los llevó y al llegar a la zona de los "Cuatro Caminos" un control detuvo la camioneta y terminó poniéndole punto final a la historia.
Inmediatamente fue trasladado hacia la Comisaría de Gaboto, donde permaneció unas horas. Seguidamente pasó por el medico y luego, por mayor seguridad, lo llevaron hasta la alcaidía de la Unidad Regional XV con sede en Coronda.
Según informaron fuentes del caso a UNO Santa Fe, por estas horas iba a ser trasladado hacia el Juzgado de Menores San Francisco donde se dispondrán las medidas para establecer el lugar de alojamiento para Pochoclito, el joven que atemorizó a todo un pueblo.














