En menos de tres meses, en la ciudad de Santa Fe se produjeron dos crímenes que fueron protagonizados por menores de 16 años, inimputables ante la ley penal. Este martes, a la mañana, horas después de haber sido detenido, F.F, de 15 años confesó haber asesinado a Esteban Baragiola (54) en un intento de asalto en barrio María Selva. A fines del mes de agosto, en el distrito costero de Alto Verde,[%(link0)] María Laura Cabrera, de 14 años, recibió un escopetazo en la cara, a quemarropa. El matador fue su novio, un año mayor que ella. Cuando se conoció el crimen de María Laura, se produjo una profunda conmoción por la violencia del caso, pero más aún cuando se supo que su muerte no iba a generar ningún tipo de consecuencias jurídicas. Hoy, esa historia se repite con [%(link1)]el caso de Baragiola.
Adolescentes: dos crímenes y ninguna sanción penal para ellos
Ayer el subsecretario de Niñez, Adolescencia y Familia, Cristian Allende, sostuvo que un equipo interdisciplinario -compuesto por abogados, psicólogos y trabajadores sociales - que evaluó la situación: “el juzgado de menores nos dio intervención en el caso y ahora estamos disponiendo que él pueda estar en alguna institución del sistema para evaluar cómo vamos a avanzar. Si bien las posibilidades de restringir su libertad son muy pocas, ya que por su edad no es punible y no se le puede establecer ningún tipo de sanción penal, la investigación penal avanza porque hay una persona fallecida y se debe determinar, con un debido proceso, qué es lo que pasó”, explicó el funcionario.
Es que por su edad, no es punible y no se le puede establecer ningún tipo de medida o sanción penal. El caso ni siquiera llegaría a la Justicia de menores, donde recién ingresaría si el victimario hubiera tenido 16 años. Ante el vacío legal, desde la Subsecretaría de la Niñez, indicaron que es escaso el margen de acción con el que cuentan.
—La provincia adhirió a la Ley Nacional Nº 26.061, de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y los adolescentes, ¿qué prevé esa normativa para este tipo de casos?
—Un hecho de estas circunstancias no implica que el adolescente retome su vida normal, pero tampoco hay un tratamiento específico que establece la ley. Lo que marca la ley es que más que nunca, se deben afinar las estrategias que tienen los dispositivos que hay en el territorio para que el chico pueda tener un abordaje y un acompañamiento integral.
—¿Qué implica ese abordaje?
—Que en las distintas circunstancias por las que transita, sea la escuela, el centro de salud, centros de día, le permitan hacer alguna reflexión sobre los sucedido y modificar ese tipo de respuesta. Pero no existe una forma de tratamiento específico, ni de la ley ni de ningún otro dispositivo nacional.
Las relaciones jurídicas entre los menores y las penas atraviesan un estado de crudeza y confusión muy grave. Actualmente, la relación entre los menores y la ley penal está regida por el decreto 22.278 de la dictadura militar, que los divide en dos categorías: menores de 16 años y menores de entre 18 y 16 años.
En este momento, la imputabilidad plena en Argentina está establecida en 16 años, tanto es así que –con base en el decreto 22.278– desde 1997 hasta hoy se han irrogado 14 sentencias de reclusión perpetua, lo que para muchos especialistas, constituye una violación a la Convención Internacional de los Derechos del Niño y –por la jerarquía constitucional de la convención– también a la Constitución Nacional.
En consecuencia, con este régimen penal, cuando un menor de entre 16 y 18 años se le imputa un delito se lo somete a un tratamiento tutelar. Si da buenos resultados, el menor es entregado a sus padres; pero si esto no sucede, cuando cumple 18 años la persona es juzgada como adulto por delitos que cometió siendo menor. El problema es que determinar si el tratamiento tutelar da resultados o no es una subjetividad discrecional del juez que lleva adelante el caso.
Con respecto a los menores de 16 años, el decreto de la dictadura establece que son inimputables y por tanto no punibles. Entonces cuando se les imputa judicialmente un delito no se les puede abrir un expediente penal, lo cual implica que no se les puede determinar nunca la responsabilidad. En otras palabras, nunca se puede saber si el menor de 16 años cometió o no el delito.
Lo que ocurre con ellos entonces, es que se cierra el expediente penal pero son detenidos tutelarmente, lo cual es mucho peor. “El adolescente vuelve con los padres. Jurídicamente, no hay ningún tipo de posibilidad de tomar alguna medida distinta. Lo que hay que hacer ahora es devolver la paz social, con el cuidado de sus padres, que están haciéndose cargo de la situación, explicó Allende.
“Que se sienta responsable por lo que hizo”
El Fiscal General de la Provincia de Santa Fe, Julio de Olazábal, se refirió ayer a la situación judicial del chico de 15 años que confesó haber asesinado al banquero, Esteban Baragiola, en un intento de robo y cuestionó que el Estado argentino esté “ignorando que las cosas están ocurriendo”.
“El delito es algo que sucede, que produce un daño y el Estado tiene que dar respuestas. Con respecto al menor, lo peor que se le puede hacer es dejarlo y no hacerlo asumir una responsabilidad por sus hechos. En nuestra propia casa, lo que hacemos con nuestro hijos cuando hacen algo que está mal es retarlos, ponerles límites. En este caso, es el Estado el que tiene que actuar y cumplir ese rol. Los chicos tienen que sentir que sus actos tienen consecuencias. Por esto, tiene que haber una forma de enjuiciamiento y castigo que tienda a la responabilización del menor y el chico debe comprender que se lo está responsabilizando por ese hecho que provocó”, expresó el titular del Ministerio Público de la Acusación. Y agregó: “Frente a esto, la mayor o menor de edad no tiene una importancia decisiva. En la medida en que se aplique un sistema de punición de los menores de edad efectivo y tendiente a una responsabilidad. Pero para esto, tiene que haber una justicia especial para el menor que tiene que contar con una considerable inversión económica desde el estado, si las cárceles son deplorables ciertamente no vamos a poder llegar a nada”.














