Santa Fe

Con una renuncia "sorpresa", vuelve a funcionar el Concejo de Malabrigo después de casi 500 días

Tres concejales electos estuvieron un año y tres meses sin poder asumir por un desacuerdo entre el PJ y la UCR sobre la interpretación de un articulo del reglamento interno. Una historia de negociaciones insólitas.

Viernes 26 de Marzo de 2021

Pasaron 470 días para que los concejales electos en 2019 de la ciudad de Malabrigo se pongan de acuerdo. Durante toda la emergencia sanitaria, y económica, que implicó la pandemia de Covid-19 en la localidad del norte de la provincia no funcionaron todos los poderes del Estado. El punto de inflexión surgió luego de que se conocieran los resultados de las últimas elecciones, que disparó diferentes opiniones sobre quién debía presidir el recinto para iniciar la sesión preparatoria que tiene como fin que quienes habían ganado con los votos asuman las bancas. Quedará en la historia la monumental indefinición y acefalía política que duró un año y tres meses hasta encontrar una solución, que en este caso se describió como "sorpresa". Durante ese tiempo no sesionaron, por lo que los y las ediles no llevaron adelante las tareas por las que fueron elegidos por el pueblo.

El meollo

Según el último censo de 2010, Malabrigo, tiene un poco más de 10 mil habitantes. Por lo que al Concejo Municipal de esta localidad le corresponden seis asientos. En las elecciones de 2019 se renovaron la mitad de las bancas y surgieron electos Ainalén Bugnon y María Zorzón del Partido Justicialista (PJ) y el concejal Marcos Colignon de la Unión Cívica Radical (UCR), que asumieron recién este martes por no haber existido antes la sesión preparatoria del Concejo. Las otras tres bancas corresponden a los ediles Loreley Grill y Flavia Nardín de la UCR y Fernando Berstchi del PJ.

Los resultados electorales arrojaron además hechos inéditos para esta localidad ubicada a 289 km al norte de la capital provincial y que pertenece al departamento General Obligado: por primera vez ganaron en cantidad de votos dos partidos diferentes para la intendencia por un lado (UCR) y para el Concejo (PJ). Además con una mayoría de mujeres ediles de cuatro contra dos varones.

El ex presidente del Concejo Municipal, Efraín Silvestre (PJ) y el ex vicepresidente primero, Luis Carlos Nardín (PJ) finalizaron su mandato el 10 de diciembre de 2019. Quién seguía en la línea sucesoria para la presidencia del recinto era el vicepresidente segundo Roberto Sponton (UCR) que, por haber sido electo intendente, renunció. Y ahí es donde se dividieron las opiniones. Un edil debía asumir la presidencia del Concejo para la sesión preparatoria para que los electos puedan asumir. Luego de la asunción, se vota quién ocupará la presidencia del recinto.

Desde la UCR sostuvieron que el reemplazo de Sponton para la sesión preparatoria era Flavia Nardín por los artículos 29 y 30 del Reglamento Interno que indica que el vicepresidente segundo debe presidir la sesión preparatoria, y desde el PJ reclamaban que por el cambio de bancas se debía aplicar el artículo 8 del Reglamento Interno, que dice que se debe designar al concejal de mayor edad para presidir la sesión de constitución, que era Berstchi. Al ser tres bancas del PJ y tres de la UCR los votos estuvieron empatados un año y tres meses. Durante ese tiempo no hubo Concejo Municipal.

El bloque de concejales del PJ recurrió a la Asesoría Jurídica de la Provincia para que defina el embrollo. Luego de casi un año la institución le dio la razón a este partido. Pero la UCR desconoció la resolución bajo el argumento que el Concejo Municipal es un órgano autárquico que se regula por sus propias normas. Este último partido propuso que haya una alternancia cada seis meses para presidir el Concejo, pero los del PJ lo rechazaron y catalogaron la idea de "ridiculez". Desde la UCR sostuvieron que era algo implícito además que quien presida el órgano debía ser del mismo partido que el intendente, como fue con todas las gestiones anteriores. Ya que, de enfermarse o morir el intendente, el cargo lo debía "tomar alguien que tenga la misma línea e ideas". En el medio desde el PJ se reclamó que Sponton no publicaba los decretos, por lo que las cuentas y decisiones no podían ser revisadas. Tampoco los vecinos de la ciudad podían tener las soluciones que requerían del Concejo. Fue un debate que parecía no tener fin y que hasta momentos fue desquiciado.

Sorpresa

Finalmente, la renuncia de Berstchi el jueves de la semana pasada resolvió el problema. Tanto desde la UCR como desde el PJ señalaron a UNO que la decisión del único edil del PJ en funciones fue "una sorpresa", y que el motivo fue que el hombre asumirá la dirección de una institución deportiva local. Los concejales electos que estaban a la espera de asumir se encontraban en la capital provincial reunidos con autoridades del gobierno provincial para encontrar una solución cuando conocieron la noticia. "Estábamos reunidos con la gente municipios y comunas, y al saber de la renuncia se dio por cerrada la reunión porque se destrababa todo", relataron los concejales.

Tanto desde el PJ como desde la UCR sostienen que "teníamos razón con lo que decía el reglamento", a la vez que se mostraron aliviados de poder asumir.

Al quedar dos bancas de la UCR, se armó la sesión preparatoria presidida por Nardín y pudieron asumir Bugnon y Colignon. El último fue luego electo presidente del Concejo Municipal. Zorzón no pudo estar por razones particulares y asumirá este lunes. Queda definir quién ocupará el lugar que abandonó Berstchi. El que sigue en la lista es Ariel Menapace, que aún no se manifestó sobre si acepta o no la banca ya que actualmente tiene un cargo en la Nación.

Un año y tres meses sin Concejo

Al ser consultados Colignon y Bugnon sobre cómo afecto todo este tiempo este problema de no tener en funcionamiento el Concejo Municipal, el primero respondió: "Ha dificultando muchísimo la verdad , porque no se destraban los fondos de obras menores que ya estaban presentados por qué faltaba la firma del Concejo de Malabrigo, por ejemplo. La cooperativa de agua potable no podía actualizar su tarifa porque también depende del Concejo municipal y esto traía un gran perjuicio económico, un gran riesgo financiero. Además de muchísimas obras que no se podían empezar. Son muchísimos los inconvenientes por no tener Consejo. Malabrigo se vio privado de beneficios para la gente, sobre todo más calidad de vida".

Bugnon respondió: "Se sintió. No hubo ordenanzas, ni trabajo con la comunidad. Sabemos el problema que se plantea y el enojo que hay en la comunidad de que los tres concejales (por Berstchi, Nardín y Grill) que en su momento estaban dentro del Concejo cobrando los sueldos por decreto del ejecutivo. Hay ruido en la comunidad de Malabrigo. El organismo no pudo funcionar porque eran tres concejales que estaban en funciones y se requería de cuatro para tener actividad. Sabemos que hay un sector que pide que no hayan cobrado. Tenemos que ver los papeles, los balances porque en lo que está público no hay movimientos dentro del Concejo y a lo mejor ese pago es desde otro lado, habría que verlo. También estamos esperando para ver qué es lo que hay que aprobar, las implicancias que hay en todo esto porque hubo decretos del ejecutivo que no tuvieron revisión ni fueron aprobados por el Concejo. Hoy está haciendo conjeturas nada más. Después todo el tema de obras menores, todos los recursos que vienen desde distintas instituciones y organizaciones, la concesión de agua potable, el presupuesto. Tenemos mucho trabajo por delante por todo lo que está demorado".

"El compromiso es meterle para adelante, con la celeridad y la responsabilidad e ir viendo todo lo que hay pendiente. Sobre todo para nosotros los nuevos que veníamos con mucha esperanza, con muchas ganas, para presentar también todo lo que traemos desde ejes de la campaña para todo Malabrigo. A partir de ahora se hace una vuelta de página y creo que vamos a empezar a andar bien. Ya hemos tenido varias reuniones y hay buena predisposición entre todos", sostuvo Colignon.

Y Bugnon agregó: "Se destrabó, a lo mejor no era la manera que queríamos desde el Justicialismo, pero uno entiende que así son las reglas de la democracia. Tratamos de cumplir lo que dice el reglamento. No era una cuestión de capricho sino que una reclamaba sus derechos. En el momento que dejaron de ser derechos y pasan a ser derechos de otros hay que organizarse y plantear de nuevo las reglas de juego. No hay más que eso. Hoy no tenemos forma para reclamar nada, había que asumir e hicimos lo que había que hacer, responsables con lo que ordenaba el reglamento".

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