Santa Fe

El Padre César y Los Pecadores dieron un show en Santa Fe

Diario UNO dialogó con el cura y líder de la banda que se presentó este viernes en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. El perfil de un sacerdote con toda la onda.

Viernes 14 de Junio de 2013

En el marco del Mes del Sagrado Corazón, el colegio homónimo local organizó una serie de actividades conmemorativas que incluyeron un show musical. El mismo tuvo lugar este viernes, a las 19, en el gimnasio cubierto de la entidad, y fue protagonizado por la banda que tiene como líder al capellán de la Parroquia Sacratísimo Corazón de Jesús de Villa Luro, Buenos Aires: El Padre César y Los Pecadores.

La banda, que ya tiene más de siete años de trayectoria, tomó repercusión en los últimos tiempos gracias a su tema: “Yo quiero un Papa Latinoamericano”. “Yo siempre creí en el Papa por fe, pero ahora creo en él porque lo conozco y sé que es la persona que nunca me puso un palo en la rueda por vestir esta sotana y ponerme esta campera de cuero para salir a rockear por todos lados. Bergoglio es un hombre que caminó las villas, que tiene un perfil muy bajo y gestos increíbles. Todo esto sin ponerlo como Dios, porque no lo es. Es un hombre y se puede equivocar también, pero ya está marcando un cambio”, dijo el sacerdote en diálogo con Diario UNO.

César Scicchitano asegura que su vida siempre estuvo marcada por el rock. “Crecí –en el barrio Floresta, de Capital Federal– escuchando a Lito Nebbia, Charly García, Luis Alberto Spinetta y Pappo”, afirmó y agregó: “Siempre me gustó participar de la vida de la música; para mí el rock era el despertador de todo lo que pasaba en el país. De chico armé mis bandas, aprendí a tocar y también me lancé a escribir mis primeras canciones”.

—¿O sea, que primero fue músico y después sacerdote?

—Sí, yo primero me acuné en la música y después descubrí todo lo otro... Es más, por la música misma es que llegué a la Iglesia. Fue cuando, junto con un amigo, con el que hacíamos un dúo de piano, participamos de un show a beneficio en una iglesia y ahí me encontré con una cantidad de gente muy linda que no estaba en el discurso de hablar, sino en el hacer las cosas; y yo me di cuenta de que decía muchas cosas y hacía muy pocas. Eso me llevó a hacer un cambio de actitud, y con toda la energía sagrada que daba vueltas por mi cabeza, me redescubrí en la fe y me anoté en el seminario.

Durante su formación sacerdotal, César Scicchitano debió dejar un poco de lado la música, pero en sus últimos tiempos volvió y nunca más dejó de tocar.

—¿Le gusta que lo llamen cura rockero?

—Sí, claro. El rock tiene que ver con la vida, con el adoquín, con la calle, y Jesús vino a estar en la calle, no a guardarse entre cuatro paredes. Y, además, es un género al cual pertenezco desde niño, que siempre me gustó.

—Se lo ha mencionado como un sacerdote extrovertido por sus dichos y amistades, como la del Pity Álvarez, por ejemplo. ¿Cómo toma esos dichos?

—Yo creo que todos los hombres son parte de la Iglesia y no que la Iglesia es un círculo de tipitos buenos que nunca se equivocan. Por eso, entiendo que el Evangelio se ofrece y no se impone. Así lo hacía Jesús: él lo ofrecía, y el que se prendía, se prendía; y el que no, no... Yo creo que hay que ver cómo vive cada uno. Estoy convencido de que hay que acompañar a la gente como es; y no tengo ese escrúpulo mental, ni manipulo a Dios diciendo: “Si no venís conmigo, te condenás”. Además, no hay que confundir; en el caso del Pity, por ejemplo, él tiene un problemita de adicción, y no de maldad. No es un mal tipo, que son dos cosas distintas. Hay personas que “aparentemente” no son adictas a ciertas cosas, pero son adictas a dañar al otro; y, a veces, lo hacen con un crucifijo en el pecho... Entonces, si transgredo porque opino esto: bienvenida la transgresión.

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Con sotana, campera de cuero, boina y zapatillas de lona, César Scicchitano habló sin parar y se mostró muy predispuesto a la sesión de fotos que le ofreció el fotógrafo de Diario UNO. “Ahora estamos por lanzar un nuevo disco, con la compañía Sony, y por eso estamos muy entusiasmados. Llegar a tener el respaldo de una gran discográfica es todo un logro y la verdad es que nos sentimos muy halagados”, dice y recalca, sobre la participación en el show de Sagrado Corazón: “Vinimos porque nos invitaron. Nos encanta estar acá y recorrer muchos lugares con nuestra música. Con la banda, hacemos muchos shows a beneficio, pero también algunos que se hacen cobrando entrada, porque hay que entender que los músicos tienen que cobrar, viven de esto, y tienen instrumentos que, si se rompen, por ejemplo, tienen que ser arreglados”.

—Al hacer música, y sobre todo rock, está muy cerca de los jóvenes. ¿Le gusta eso?

—Me parece muy importante enseñarle a los chicos lo valioso que es la vida, lo que sienten y llevan en su corazón. Es esencial enseñarles que lo trascendental no es que elijan una carrera que les de guita, sino que elijan algo que les de vida. Si Dios te puso acá para que seas pintor, pintá un cuadro, y no te encierres en Tribunales porque vas a ganar plata con las hipotecas de los otros... Igual, uno crece equivocándose, y si vas a tener técnicos en todas las esquinas, que te dicen para qué lado tenés que doblar, no vas a crecer nunca. Por eso es importante lo que hacen los padres en las casas con los pibes. Si la familia no se hace cargo de lo que pasa con ellos, las cosas no van...

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