Santa Fe

En barrio Chalet las mujeres se salvan juntas y organizadas

Combaten la violencia machista en rondas programadas y charlando con el Presidente de la Nación. Mujeres y travestis santafesinas que hacen historia. Crónica de un día en la Casa del Frente de Géneros de La Poderosa

Lunes 15 de Marzo de 2021

Una rayuela de colores para detectar violencias machistas. Con ese juego, la Casita santafesina del Frente de Géneros de la organización política y villera La Poderosa da la bienvenida. Desde el este de la ciudad se ingresa por Juan José Paso, se sigue hacia al oeste pasando las primeras seis cuadras de asfalto hasta que se transforma en la tierra de calle Estrada. A la altura del 1121 el rostro de Natalia Acosta, desaparecida en democracia hace una década y símbolo de la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual, indica que se llegó a un lugar de lucha y con memoria.

La tarde de verano está tranquila en Chalet. Hace calor pero lo que agobia son los mosquitos. Y el patriarcado, claro. Las vecinas esperan en ronda que empiece la cita que las reúne para entender juntas qué es la violencia de género, cómo detectarla y qué estrategias pueden armar en grupo ante las ausencias del Estado para salvarse a ellas mismas o a otras posibles víctimas del barrio. La hora acordada es a las 18 los miércoles, pero están media hora antes. Arman los tererés, se sientan con la distancia que el Covid permite, con sus remeras rojas de La Poderosa, y esperan a Victoria Stéfano con ansiedad, preguntas, historias de sus primas, amigas, madres, hijas. Le dejan un lugar en el medio del patio que da a la vereda. Como si fuera una tarea, se percibe que durante la semana armaron individualmente sus discursos para no perder tiempo. Cada una al tomar la palabra expresa sus oraciones despacio, de manera ordenada, para contar bien lo que pasa y saber qué se puede hacer.

Si se pudiera resumir de manera brutal todo lo que es Victoria sería algo así: travesti. Militante feminista, LGTB y villera. Referente de La Poderosa. Periodista y escritora que publica en Periódicas. Estudiante de comunicación social. También tuvo su paso en la academia por el profesorado de historia. Trabajadora de la cultura. Educadora popular. Estratega interseccional hábil de todo activismo político que busque la justicia social. Primera en la historia de muchas hazañas y reivindicaciones: condujo un programa en el canal público de Santa Fe 5RTV y un acto oficial del gobierno provincial con Omar Perotti presente y la embajadora de Costa Rica, Ginnette Campos Rojas. Su lucha emblema es que se aplique el cupo laboral trans en todos los niveles del Estado. Tiene 28 años, pero la escritora Camila Sosa Villada le dijo que en realidad debe tener 196.

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Victoria Stéfano, referente y formadora en género de La Poderosa.

Victoria Stéfano, referente y formadora en género de La Poderosa.

"Seño te vi en la tele", le dicen las niñas que juegan a la pelota en la parte de la J. J. Paso que es de tierra. La abrazan, la buscan para darle un beso. En Chalet es famosa. En otras partes de la ciudad y de la provincia un poco también. La saludan todos los vecinos y vecinas que se sientan a tomar mate en la vereda. "Te escuché en la radio, qué bien estuviste", le dice una señora. Es que a Victoria la entrevistan bastante por distintos temas que se desprenden de su labor diaria. Se desploma en el piso con afiches de colores en blanco y una taza llena de fibrones de colores. Le reclaman que fue la única, de 20 asistentes, que no saltó la rayuela. Se ríe. Avisa que va a dibujar a la violencia machista como si fuera una cebolla: un círculo rojo chico simboliza los aprendizajes individuales; el segundo contiene las palabras "familia", "amistades", "pareja"; en otro más grande la institucional "escuela", "trabajo", "vecinales", "clubs", "polideportivos", "centro de salud", "policía"; y en la última capa "gobiernos", "Estado", "Iglesia", "Municipalidad".

"Es la domesticación de la violencia. Lo que tenemos que entender es desde dónde parten las mujeres que están atravesadas por estas violencias que las han normalizado, y que les aseguro que no son distintas a las historias de muchas de nosotras", les explica Victoria. La Casita de Chalet es una de las otras ocho casas en todo el país de La Poderosa. También están en las ciudades de Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero, Tandil, Rosario, dos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El espacio está estructurado sobre los ejes de Trabajo, Educación, Salud, Recreación, Diversidad y Derechos Humanos. A la mitad de la ronda se suman varios niños y niñas con regaderas de plástico verdes. Vienen del patio trasero, en donde se da un taller de huertas. Con una oralidad hipnótica, la atención se pone obligadamente sobre Victoria durante dos horas. Le dejan silencios para que termine las ideas y después le preguntan de todo. Le cuentan lo que aprendieron, lo que ahora se dan cuenta, lo que le dijeron a sus amigas.

Muchas situaciones parecen de películas de terror. Siempre son mujeres, lastimadas por hombres, con todo tipo de objetos y formas. Con memoria barrial repasan las historias, se alertan sobre algunos varones peligrosos, recuerdan no tan antiguas respuestas paupérrimas de la policía o del hospital. Hablan también de la dificultad de obtener botones antipánico. Al final de la jornada concluyen, con experiencia comprobable, que la salida siempre es colectiva. Que, parafraseando tal vez sin saber a Audre Lorde, el silencio no protege a nadie. Menos a las mujeres y disidencias.

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"Infancias libres", "No es no", "Los nenes también lloran", "Las nenas juegan a la pelota", "Las calles son de todxs". Algunas de las frases de la rayuela.

De la Casa Rosada a Chalet y viceversa

María Claudia Albornoz es la referente a nivel nacional de La Poderosa y vive en Chalet. Otro resumen breve e inabarcable para una vida tan activa diría que tiene un largo recorrido de activismo político, social, vecinalista, villero, de inundados y feminista. Es periodista, educadora popular, trabajadora de salud, madre y peluquera. Desde la adolescencia se interesó por los demás siendo voluntaria en el Hospital Iturraspe para el cuidado de bebés y el acompañamiento a parturientas primero, y como socorrista años después para aquellas mujeres que buscaban acceder a la interrupción legal del embarazo y encontraban grandes obstáculos en los hospitales públicos. Viene de una familia que siempre ofreció un plato de comida al vecino que lo necesitaba. En 2003 fue una víctima más de la inundación. Los cuatro metros y medio que taparon de agua su casa fue el disparador de casi dos décadas de lucha para que haya siempre memoria, verdad y justicia en la ciudad sobre la peor tragedia que le ocurrió a Santa Fe. Es parte fundadora del Foro Contra La Trata, que acompaña a personas y familias en la búsqueda de mujeres y niñas que faltan de sus hogares. Fue candidata a diputada nacional, y estuvo en listas para otras elecciones pero hasta ahora no llegó a la banca.

Con un trabajo de hormiga voraz, organizó a vecinos y vecinas para que se levante el Centro Cultural Comunitario Marielle Franco en Juan José Paso 3971 donde funcionan varios emprendimientos que generan ingresos para la economía popular de la barriada: lavadero de autos, una empresa textil, rotisería, panadería. Y más. Además tienen espacios donde se capacitan para aprender oficios y otros saberes. También tienen en funcionamiento un merendero y un comedor solidario. Desde La Poderosa, con gestión de Albornoz mediante, lograron obtener un importante subsidio de Unicef para asegurar alimentos a familias que lo necesitan. También trabajan en otros barrios del departamento La Capital. La lista de logros es interminable. En plena pandemia pudieron comenzar gestiones para que el barrio Costa Azul en Santo Tomé tenga acceso a un tanque con agua potable, por ejemplo.

Camina con paso lento por calle Estrada, esquivando perros y pozos. Horas antes había estado reunida con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, que en el marco de una serie de femicidios en febrero convocó a ocho mujeres referentes de distintos espacios para dialogar sobre políticas públicas que prevengan y sancionen la violencia de género. Fue la única mujer de ese encuentro que no vive en Capital Federal. La única, también, que vive en una villa. Discutió dos horas mano a mano, con el análisis impreso y estudiado, el presupuesto del Ministerio de Mujeres, Géneros y Disidencias. "Es poco y la mitad se va en burocracia", apuntó. Reclamó las dificultades que atraviesan las mujeres de barrios populares para lograr hacer una denuncia. Juntas pusieron el ojo en la ausencia del Poder Judicial para la resolución de este problema. Y se insistió, mucho, en la implementación y seguimiento de la tobillera electrónica para los agresores. "El presidente se comprometió. Lo vi abierto a escuchar. Vamos a ver que pasa", contó María Claudia a UNO.

Trabajo no pago: la lucha que sigue

"Apurate que ya están todas sentaditas esperando empezar", le dijo María Claudia a Victoria para acelerar la conversación callejera cuando faltaban diez minutos para las 18. Sobre la Casa, explicó que tiene diferentes ejes: "Uno de ellos es formar a nuevas compañeras para que ocupen estos lugares de promoción territorial de género. Porque es la misma vecina la que se entera que otra la está pasando mal, que no puede denunciar, que no puede decir que no, o no puede hablar. Lo principal es que nosotras estemos informadas, primero sobre los derechos de las mujeres y de la ciudadanía en general. Entonces se forman en función de poder ocupar lugares importantes en la comunidad. Y después, como trabajadoras de la Casa. Son 11 de plantel estable. Y después tenemos otras que se van a ir sumando y para eso están formadas: para que cuando llega una situación de violencia machista podamos responder como corresponde y no como pasa en las oficinas del Gobierno. En ese sentido se forman con un compromiso con la misma vecina, que aporta de su tiempo para otras mujeres".

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María Claudia Albornoz, reunida con el presidente Alberto Fernández. Autores: La Garganta Poderosa.

María Claudia Albornoz, reunida con el presidente Alberto Fernández. Autores: La Garganta Poderosa.

"Los gastos de funcionamiento los cubrimos nosotras, con un fondo que tiene la asamblea en general. Después sí, ayuda tenemos de la Municipalidad que nos otorgó un pequeño subsidio para garantizar la conectividad y las cargas de los teléfonos celulares para hacer las llamadas urgentes. Hay otros talleres, como el de huertas para niños y niñas o de iniciación musical, entre otros. Eso sí se pagan a talleristas que lo gestionamos desde el PotenciAR Trabajo que son programas sociales para la economía popular para organizaciones sociales. Y algunas de las talleristas tienen PotenciAR y otras no. Es el reclamo que venimos haciendo hace bastante, que también lo llevamos al Presidente de la Nación porque las mujeres tienen que cobrar un salario para el reconocimiento del trabajo y esa es una formación también en derechos. No es poca cosa porque se trata de generar autonomía en las trabajadoras comunitarias. Es clave, fundamental, para no depender de un violento. Es algo que le planteamos al Ministerio de Mujeres y disidencias de la Nación y al presidente Alberto Fernández la semana pasada. Lo volvimos a poner sobre la mesa", agregó María Claudia.

La Casa necesita muchas cosas para acondicionar el espacio como pinturas, pinceles, una heladera, cocina, una bacha, una mesada, sillas, una mesa, armarios. Las cosas básicas para que funcione una casa. "Nos pueden ayudar con lo que sea, ya sea muebles para equipar la Casa, utensilios de cocina, o lo que sea, lo más mínimo a nosotras nos va a reservir", agregan las asistentes de la ronda. La Casa tiene guardias de 9 a 12 y de 16 a 20 de lunes a sábado. Los miércoles también funciona "La Ronda de Mujeres y Disidencias" a las 18 donde se encuentran todas las vecinas del barrio a construir redes sororas y feminismo villero. Para colaborar con donaciones el teléfono es 3424498514 (Cintia Pasculli), acercarse al Centro Cultural Comunitario "Marielle Franco" en Juan José Paso 3971, o a la Casa misma en Estrada 1121 en los horarios de guardia.

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