El Jardín N° 173 Padre Luis Quiroga, ubicado en el barrio Santa Rosa de Lima de la ciudad de Santa Fe, sufrió un nuevo hecho de inseguridad y ya contabiliza cuatro robos en menos de 10 días. El último episodio generó especial preocupación entre las familias de los alumnos porque, más allá de los elementos sustraídos, los delincuentes provocaron numerosos destrozos en el patio donde juegan los niños.
"Es más daño que robo": por cuarta vez en 10 días atacaron un jardín de Santa Rosa de Lima
Padres del los alumnos del Jardín N° 173 Padre Luis Quiroga expresaron su preocupación por la seguidilla de hechos de inseguridad. En el último ataque, los delincuentes provocaron importantes destrozos y dejaron vidrios en el patio
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Los destrozos que provocaron los delincuentes tras ingresar al jardín de infantes de la escuela Padre Quioga, en Santa Rosa de Lima
Según relataron padres que concurren habitualmente a la institución, los autores ingresaron durante la madrugada por el sector lindero a las vías, donde existe un tapial de fácil acceso y, según denunciaron, escasa iluminación y falta de seguridad.
El último ataque dejó vidrios desparramados por todo el patio, además de daños en las instalaciones. Los delincuentes rompieron ventanas, arrancaron marcos, destruyeron baldosas y dañaron desagües. "Es más daño que robo", resumió Elena, una de las madres que decidió hacer público el reclamo de las familias.
La situación obligó a las docentes a reorganizar los espacios del establecimiento para poder realizar las tareas de limpieza y evitar que los chicos tuvieran contacto con los vidrios rotos. La actividad educativa continuó, aunque con sectores del jardín restringidos.
"Es como meter miedo"
Los padres aseguran que el impacto del último episodio excede los daños materiales y que existe una fuerte preocupación por el efecto que estos hechos generan en la comunidad educativa.
"Es como meter miedo. Eso es lo que sentimos los papás", expresó Elena. Y agregó que las familias quieren que los niños puedan continuar disfrutando del jardín, especialmente porque tenían prevista una semana de actividades que debió ser modificada a raíz de los destrozos.
El Jardín N° 173 recibe a unos 200 niños, muchos de los cuales, según explicaron las familias, reciben allí una de las principales comidas del día. "Vienen 200 niños al jardín, que reciben alimento, que quizás es el único alimento que sabemos las mamás que van a tener en ese día", señaló la madre.
Denuncian que la alarma no se activó
Uno de los puntos que más llamó la atención de las familias es que, pese a que el establecimiento cuenta con alarma, el sistema no habría emitido ningún aviso durante el ingreso de los delincuentes. Los padres sostienen que los autores habrían ingresado por el sector de las vías, saltando el tapial, y cuestionan las condiciones de seguridad en ese lugar.
"Acá hay una alarma que en ningún momento sonó", remarcaron. Para las familias, esta situación genera interrogantes respecto de cómo fueron concretados los sucesivos robos.
Además, indicaron que existen cámaras de videovigilancia en la zona y reclamaron que las imágenes sean analizadas para intentar identificar a los responsables.
Un reclamo por seguridad, iluminación y limpieza
El reclamo de los padres no está dirigido solamente a las autoridades educativas. También piden respuestas en materia de seguridad, iluminación y mantenimiento urbano en el sector cercano al jardín.
"Estamos a media cuadra del Hospital de Niños, que está haciendo una obra muy grande. Nosotros también pedimos que se mire de este lado de la vía", manifestó Elena.
Las familias aseguran que la falta de iluminación y seguridad en el sector de las vías facilita el ingreso de delincuentes al establecimiento y a otros puntos del barrio.
También cuestionaron el estado general del entorno y mencionaron problemas vinculados con la acumulación de basura y las dificultades sociales que atraviesan numerosas familias de Santa Rosa de Lima.
"No nos van a silenciar"
Los padres sostienen que, pese al cansancio y la bronca, decidieron realizar un reclamo público sin recurrir a cortes de calles o de las vías. "Nosotros ayer podíamos incendiar, cortar la vía, prender fuego, todo eso. Íbamos a quedar también como muchas personas que viven el día a día sin trabajo, sin llevar esa fuente de laburo. Y pensamos en eso", relató la madre.
En ese sentido, destacó el esfuerzo de la comunidad educativa y de las familias para sostener el funcionamiento del jardín pese a las dificultades. "Somos papás muy unidos porque tenemos muchas carencias, pero nos sobra el amor, el respeto y queremos una educación, porque esta es la base del futuro de nuestros hijos", afirmó.
La mujer también cuestionó la falta de respuestas de las autoridades educativas y aseguró que, hasta el momento, no recibieron explicaciones de la supervisión ni del Ministerio de Educación. "Ahí el silencio es total y absoluto", sostuvo.
La educación como herramienta para cambiar una realidad
El reclamo de las familias también tiene una dimensión social. Los padres remarcaron que el jardín representa mucho más que un establecimiento educativo: es un espacio de contención para unos 200 niños del barrio.
"La educación es lo único que me brindó la posibilidad de cambiar y revertir mi historia", expresó Elena, quien remarcó que busca que sus hijos tengan las mismas oportunidades.
Y cerró con una definición que resume el reclamo de las familias: "La educación que yo le dé a mi hijo es la única dignidad que me queda en pie".
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