El incendio del hogar de adultos mayores clandestino de barrio Nuevo Horizonte, comenzó a destapar una serie de testimonios sobre el funcionamiento de otros establecimientos irregulares administrados por la misma mujer.
Exempleadas apuntaron contra la dueña del geriátrico de Nuevo Horizonte: denunciaron abandono, medicación indebida y hacinamiento
Tras la tragedia de Nuevo Horizonte, dos extrabajadoras aseguraron que las irregularidades no eran nuevas. Hablaron de malas condiciones para los residentes y presuntas fallas en los controles
Exempleadas apuntaron contra la dueña del geriátrico de Nuevo Horizonte: denunciaron abandono, medicación indebida y hacinamiento
En diálogo con LT10, dos exempleadas que trabajaron en diferentes residencias relataron experiencias que, según afirmaron, muestran un patrón de irregularidades, abandono y condiciones inadecuadas para el cuidado de personas mayores. Sus declaraciones también apuntan a presuntas denuncias realizadas años atrás que, aseguran, no derivaron en medidas concretas.
"Había hacinamiento y falta de higiene"
Una de las entrevistadas, identificada como María para preservar su identidad, contó que trabajó hace alrededor de cuatro años en un hogar ubicado en Santo Tomé, también administrado por la misma persona.
Según relató, durante el tiempo que permaneció allí observó condiciones de hacinamiento, falta de higiene y situaciones de abandono que afectaban a los residentes. Además, sostuvo que realizó denuncias ante Acción Social de Santo Tomé, aunque aseguró que nunca obtuvo respuestas.
La mujer también cuestionó los cursos de capacitación que ofrecía la propietaria para formar asistentes gerontológicos y otras especialidades vinculadas al cuidado de adultos mayores. "Siempre era con la firma de ella, sin ningún sello del Ministerio de Educación", aseguró.
Denuncias por presunto abandono de residentes
En su testimonio, María describió distintos episodios que, según afirmó, ocurrieron durante su paso por la residencia. Entre ellos mencionó el caso de una mujer con una fractura de cadera que, según dijo, permaneció postrada hasta que fue retirada por sus familiares; otra residente que habría fallecido tras padecer sarna sin recibir atención médica; y personas con enfermedades crónicas que, de acuerdo con su relato, no contaban con la medicación o los cuidados necesarios.
También sostuvo que elementos donados para el hogar, como pañales, electrodomésticos y sillas de ruedas, presuntamente eran retirados del establecimiento y vendidos posteriormente.
La exempleada afirmó además que los trabajadores sufrían precarización laboral y que muchas personas optaban por guardar silencio luego de ser despedidas. "Muchas chicas se callaban la boca por miedo", expresó.
Otra exempleada habló de sedación y malas condiciones
El segundo testimonio corresponde a Natalí Beltrán, quien aseguró haber trabajado cerca de tres meses en otro hogar administrado por la misma mujer, ubicado sobre Salvador del Carril. Beltrán afirmó que los residentes sufrían una alimentación deficiente porque, según dijo, "no se compraban lácteos, frutas ni carne".
Además, denunció que algunos adultos mayores recibían quetiapina, un medicamento utilizado en determinados tratamientos psiquiátricos, cuando reclamaban atención médica o manifestaban conductas consideradas problemáticas.
Según su relato, el objetivo era mantenerlos calmados. Se trata de una afirmación realizada por la entrevistada y que no cuenta, hasta el momento, con una confirmación judicial u oficial.
Trabajo en negro y presuntas inspecciones anunciadas
La exempleada también describió las condiciones laborales que, según afirmó, existían dentro del establecimiento. Sostuvo que los empleados trabajaban 12 horas, cobraban un monto fijo "en negro" y debían afrontar por su cuenta el transporte y la alimentación.
Otro de los puntos más llamativos de su relato tiene que ver con los controles oficiales. Beltrán aseguró que, antes de las inspecciones, la propietaria recibía un llamado telefónico que advertía sobre la visita de los inspectores, lo que permitía ordenar y limpiar el lugar previamente. "Ella siempre estaba avisada antes de que iba a caer una inspección", afirmó.















