Este miércoles 9 de diciembre, la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe otorgó un reconocimiento a María Clemente por su trabajo con personas en situación de calle de la ciudad de Santa Fe, a través de la Fundación Actitud Solidaria.
Fundación Actitud Solidaria pide donaciones para las Fiestas
Marta Clemente es la cocinera de Actitud Solidaria, la fundación que brinda comida todos los días a personas en situación de calle.
En la Fundación están todos los protocolos sanitarios para que los voluntarios trabajen de forma segura.
En Santa Fe piden donaciones para las personas en situación de calle.
El documento, entregado por la diputada Betina Florito y el diputado Sergio "Checho" Basile, declara “de su interés, la labor de amor y entrega al prójimo de la señora María Agustina Clemente cocinando a los más necesitados con una trayectoria de más de 10 años en la Fundación Actitud Solidaria de Santa Fe”.
“Lo hago como un trabajo, con muchas ganas y con mucho amor”, declaró ante las cámaras la cocinera de la Fundación Actitud Solidaria. La organización celebró su décimo aniversario el pasado junio y también recibió una condecoración por el inmenso trabajo que vienen realizando diariamente entregando un plato de comida caliente a más de 80 personas que viven y duermen en la calle.
Martín Mónaco, el hijo de María y fundador de Actitud Solidaria, confesó que a ella no le avisaron nada de la mención porque sino, no se iba a animar a hablar, así que la recibió con sorpresa y alegría.
“Mi vieja nació y vivió en el campo muchísimos años. Tiene esa costumbre de agachar la cabeza y laburar y hacer más de lo que tiene que hacer”, contó Martín. “Ella se levanta a las 6 de la mañana para ir a trabajar a un geriátrico, llega a las 2 de la tarde, come algo y se va para la fundación a cocinar”.
Trabajo de amor
En Actitud Solidaria son alrededor de 35 voluntarios que se organizan para repartir comida de lunes a sábado en invierno, y de lunes a viernes en verano. “Lo nuestro empieza a la mañana preparando algunas cosas y a la tarde ya a partir de las 15 se empieza a cocinar. Después se hace el recorrido que dura dos horas, dos horas y media, dependiendo de la cantidad de autos”, explicó. María precisó: “Todos los días cocinamos algo distinto: verduras, guiso, empanadas, lentejas, todo siempre se hace distinto” y luego también sale a repartir.
El rol de María es clave en la cocina ya que un retraso de tan solo media hora puede traducirse en que durante el recorrido no encuentren a algunas personas en sus lugares habituales. “Este tiempo de pandemia hay mucha gente que no está todos los días en el mismo lugar, y cuando había restricciones tenía que rebuscársela mucho más para ligar una moneda o comida de un negocio”, explicó Martín.
Los comienzos, hace 10 años
“Con un grupo de cinco amigos más estábamos tomando mates en un día de junio, calcado al de la inundación de 2003, con mucho viento y llovizna, en el que habíamos estado evacuados”, contó Martín, que en ese momento tenía 28 años. “Comentando un poco que a uno le tocó dormir en el piso, taparse con diarios, depender del Ejército y de vecinos para comer, decidimos, salvando las distancias, hacer algo por la gente de la calle.”
Explicó que la empatía los movilizó para llevar café, té, masitas y facturas a la gente en situación de calle, y cuando la iniciativa llegó a los diarios, la gente de toda la ciudad comenzó a donar. Pero entendieron mal.
“Nosotros pedíamos para infusiones calientes y galletitas y nos fueron acercando arroz, fideos, polenta. No sabíamos qué hacer con tanta comida. Entonces le consulté a mi mamá, como trabaja en un geriátrico y maneja esas cantidades, si se animaba a cocinar, y me dijo que sí”, recordó Martín.
También destacó la relación que tienen con la comunidad mocoví Com Caia, que arrancó en septiembre de 2010. “Con los días de calor ese primer año habíamos dejado de salir y nos quedaron un montón de cosas, así que decidimos llevarla allá. Mientras hablábamos con los adultos aparecieron los chicos a curiosear y corretear así que vimos la posibilidad de hacer una merienda para ellos y ganar su confianza. Así se fue entablando la relación y hoy por hoy nos saludamos y conocemos entre todos”.
Desde que comenzó la cuarentena lo último que pudieron organizar para ellos fue una colecta de útiles escolares, allá en marzo. Pero Martín recordó con cariño los bebés, niños y adolescentes que conocieron en aquel momento y que ya crecieron, y la inmensa gratitud que hay entre ellos.
Cada vez más personas en la calle
En promedio se suman a la ruta de Actitud Solidaria entre cinco y 10 personas por año. “No quiere decir que no exista más gente de la que nosotros atendemos –precisó Martín–, porque hay gente que está en lugares de muy difícil acceso por la inseguridad y la iluminación o gente que necesita ser atendida por problemas psiquiátricos”.
“Vamos preguntando a la gente si conocen a alguien que necesite que vayamos y generalmente nos van pasando la información”, agregó.
Se mantienen con donaciones de la gente, vaquitas entre los voluntarios, plata de sus bolsillos y aportes económicos de la sociedad. “Tuvimos una reunión en enero con la gente de la Municipalidad y después se desinfló todo como siempre” y agregó: “Hay refugios acá y allá pero abren dos o tres meses y después de agosto no pasa más nada”.
“Te soy sincero, no me he cruzado en la calle con otras instituciones que hagan esto. Cuando no podemos ir, al otro día nos reclaman «eh, no vinieron ayer, tuvimos hambre, ustedes son los únicos que nos traen comida» y se ha repetido mucho eso”, expresó el fundador de la organización.
“La realidad es que nosotros, más allá de los reconocimientos, en 10 años no recibimos un subsidio del Estado ni nacional, ni provincial ni municipal para pagar alquileres, los impuestos o compras de descartables”. Martín informó que los gastos de la institución alcanzan los 45 mil pesos aproximadamente: “Lo único que tenemos es una tarjeta institucional que tiene 10 mil pesos no más, que no te alcanza para completar un carrito de supermercado”.
El organizador contó que invirtieron en un punto sanitario para que la gente de la fundación trabaje tranquila. “No es simbólico, se hace realmente”, insistió, y detalló que cada persona se anota en una planilla, se les toma la temperatura, se mantiene la distancia y se respetan los aislamientos por contacto estrecho.
Incluso instalaron un dispenser de sanitizante a pedal para no tener que tocar nada con las manos. Según Martin “fue una inversión, no un gasto”, ya que es importante que la gente trabaje de forma segura y no contagie a las personas de la calle que están más vulnerables.
Cómo colaborar
Para las fiestas la Fundación Actitud Solidaria está impulsando una colecta llamada Navidando, prevista para el 17 y 18. Consiste en la donación de productos navideños y la posibilidad de intercambiarlos por un corte de pelo o servicio de manicuría.
“Tenemos que juntar alrededor de 350 budines más los 90 de la calle, pero está todo muy parado”, dijo Martín y finalizó con la esperanza de que estos días que quedan se pueda despertar la colaboración de la gente.
Contacto
Dirección: Santiago de Chile 2468, Santa Fe.
Mail: [email protected]
Instagram: @somosactitudsolidaria
Facebook: Fundación Actitud Solidaria

















