Guille Conforte, santotomesino, ex militar y ganador del Bailando por un Sueño 2006 junto a Carla Conte, es una figura muy querida por los santafesinos. No se dejó encandilar por las luces de Buenos Aires y si bien vive y trabaja allá, recuerda con un afecto muy grande a quien él define como “su mejor amigo”, Marcelo Cóceres, que tiene, como él, 38 años, vive en San Nicolás y es plomero y gasista.
“Ganar el Bailando no me alejó de mi amigo Marcelo”
—¿Qué te mantiene unido a Marcelo a pesar del tiempo y la distancia?
—Son años de una amistad muy fuerte y siempre de una u otra forma estamos en contacto. Nos conocimos en San Nicolás, a los 8 o 9 años y nunca dejamos de querernos. Él es un tipo muy generoso, tranquilo, cero maldad, muy laburador, híper respetuoso y tradicional.
—Qué anécdotas recordás junto a él, las que más te marcaron, las situaciones lindas, las divertidas y las feas o dolorosas.
—Vivimos los momentos y las travesuras más lindas de nuestra niñez. Nosotros le llamábamos, literalmente, “aventuras”. Es decir, nos juntábamos y lo primero que decíamos era: “Vamos a hacer una aventura”, y en realidad la mayoría eran cagadas (risas).
—Seguramente, ¿como cuáles?
—Lo más livianito era armar chozas, jugar con fuego, pescar, cazar pajaritos, criar palomas que llenaban de caca la terraza (risas). Lo más, más groso fue un día cuando, jugando a las llamadas “aventuras”, en la plaza San Martín, en las costas del Río Paraná, en San Nicolás, encontramos, y no es verso, un fusil 7,62 del Ejército. La plaza está cerca del ex Batallón de Ingenieros Nº 1, que ahora está en Santo Tomé. ¡Y me acuerdo que tenía el cargador puesto! Así que manos a la obra, él lo agarró de la culata y yo del cañón, y caminando despacito nos dirigimos a la Guardia.
—Tremendo, ¿qué edad tenían?
—No más de nueve. Te podrás imaginar las caras de los de la Guardia, no sé si el fusil no era más grande que nosotros dos juntos (risas). Los tipos tenían los ojos desorbitados, sobre todo el jefe del puesto, porque no sabían cómo reaccionar cuando les dijimos que lo encontramos en la plaza y lo íbamos a devolver. Al lugar muchas veces lo usaban para realizar ejercicios y calculo que un recluta, o soldado recién incorporado, se lo olvidó. Acordate que era el Servicio Militar Obligatorio. Es más, estaba en una posición con parapeto, así se llama cuando tomás la posición cuerpo a tierra y armás tu parapeto o montículo de tierra para ponerte a cubierta.
—¿Y qué le dijeron los tipos?
—Nada: “Gracias chicos, los felicitamos”. Y nos fuimos agrandados. Era la primera vez que hacíamos una “aventura” sin hacer macanas. Luego pasamos por situaciones familiares y económicas muy jodidas con mi vieja y hermana y él estuvo ahí, firme. En esa misma época mis viejos se separaron, mi vieja se quedó sin trabajo, mi viejo ahí más o menos igual, cero pesos, ni para comer. Nos cortan la luz, el gas y el teléfono. Muy triste. Entonces Marcelo, con la familia venía a casa y nos traían para poder desayunar y comer algo. Eso no se olvida jamás. Hasta que nos desalojaron y terminamos viviendo en lo de mis abuelos maternos. Ahora entenderás por qué lo considero mi mejor amigo. Conociendo a tanta gente en el ambiente, aún gente que valoro muchísimo, él es mi mejor amigo, está y estaremos siempre en las buenas y en las malas.














