Las puertas se abren a las 8 y se cierran doce horas después. Todo el tiempo es incesante el peregrinar de niños y adultos. Se trata del Centro Comunitario Corazón de Jesús. Está emplazado en J. P. López 4.230 en barrio Piquete Las Flores. Dora Toledo y su equipo de trabajo y colaboradores esperaron a Soy de para contarle cómo funciona esta institución que nació hace más de 30 años y aún mantiene viva la llama de la solidaridad.
Gesto solidario: una institución de puertas abiertas a la comunidad
Esta señora, presidenta de la institución, contó que el sueño comenzó en 1982 en el Club Piquete. Un grupo de personas impulsaba esta idea y se armó una comisión directiva y pusieron a andar el anhelo. Comenzaron de una forma muy precaria, hasta que con el correr del tiempo lograron estar en este hogar. Son 400 las personas en promedio las que concurren en busca de un plato de comida.
La solidaridad no es solo de la gente que trabaja en allí, que son aproximadamente 13 personas, sino de varios comercios y sobre todo de los mismos vecinos de la zona que se acercan con lo que tienen o pueden. Además, recibe un aporte del PNUD y una ayuda económica de la Provincia y la Municipalidad. “Gracias a Dios nos ayuda un programa de Nación y también los vecinos, los comercios, además de la Municipalidad y la provincia. Todos colaboran. Pero siempre se necesitan cosas”, agregó Toledo.
Hace poco cerró un comedor en Villa Hipódromo y hoy esas personas se volcaron a Sagrado Corazón. Es por eso que esta institución cumple un papel esencial, no solo en el barrio sino en los aledaños. No solo se brinda comida y contención a los más necesitados, sino también distintos talleres. “Se dan clases de apoyo, de costura, de tango (martes y jueves), gimnasia, entre otras. Trabajamos a full sin fines de lucro unas 13 personas, también hay muchos que son voluntarios y van y vienen durante todo el día. Como por ejemplo, a la mañana tenemos voluntarios que vienen a dar el postre. Arrancamos después de las 8 y cerramos un ratito a las 13, pero enseguida ya empezamos a trabajar en los nuevos talleres y en la preparación de la merienda”, contó Dora cómo es un día en el centro comunitario.
Esta mujer que llegó de Misiones hace más de 30 años y se radicó en el barrio, recordó cuando todo arrancó en una modesta “carpita” armada con una mediasombra. Al crecer la demanda tuvieron que expandirse. El coordinador en ese momento decidió donar la mitad del terreno de su hogar y Dora sumó la mitad de un sitio de su propiedad y así construyeron la institución. “De a poco y con la ayuda constante de comercios y vecinos hemos levantado este espacio que siempre está tratando de cubrir todas las necesidades posibles”, explicó Toledo, quien detalló que se da almuerzo, copa de leche y se arman viandas para los chicos que tienen hermanitos y no pueden concurrir al comedor.
Grandes manos
Destacó Dora que “las autoridades siempre respondieron a sus reclamos”. Es por eso que aprovechó también para pedir por obras que son importantes para el barrio como la limpieza de las zanjas y el arreglo de las calles. No pudo esta vecina dejar de mencionar la inseguridad. Pero también destacó: “La Municipalidad nos dio una mano muy grande con la construcción del playón 39. Es uno de nuestros fuertes porque allí los chicos pasan sus horas, se hacen festivales, se realizan las clases de educación física y de baile. Es un lindo punto de encuentro”, manifestó Dora.
La imagen del Sagrado Corazón ocupa un gran espacio en el cartel de ingreso y también en la pared de la institución. Es la que les da fuerza todos los días y los alienta a seguir trabajando y no bajar los brazos. “Me gusta ayudar y me siento guiada por Jesús, me invita a seguir con mi gesto. Desde muy joven llevo a cabo estos emprendimientos y me dan alegría y gratificaciones a pesar de los tropiezos”, dijo la presidenta de la institución.
Quienes deseen ayudar a este Centro Comunitario, pueden acercarse a J. P. López 4.230 o comunicarse al teléfono 4889113. Todo será bienvenido, desde ropa, calzado, alimentos, abrigo y hasta útiles escolares.















