Por primera vez en más de cien años los paraguayos son la comunidad de inmigrantes más grande de la provincia y desplazan en número a los italianos, que fueron los extranjeros más numerosos en estas tierras desde 1867. El dato surge de un estudio provincial sobre cambios del flujo migratorio en territorio santafesino. El informe reveló que los nacidos en Paraguay se duplicaron en la última década, mientras la población europea llegada a comienzos del siglo pasado tiende a reducirse y envejecer. Santa Fe replica así una tendencia nacional: el grueso de los residentes de otras nacionalidades no llega del otro lado del océano, sino de países limítrofes.
La colectividad paraguaya es la más grande de la provincia de Santa Fe
El estudio sobre las migraciones en la provincia fue realizado este año por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec) en base resultados del censo 2010 comparados con registros anteriores. Según el informe, en la provincia viven 8.154 paraguayos que componen el 21,8 % del total de extranjeros. La mayoría –5.979 personas, más del 73 %– reside en el departamento Rosario y conforma “la comunidad extranjera más numerosa de toda la provincia”.
El nuevo patrón migratorio provocó un cambio histórico. Por primera vez, los nacidos en Italia, la comunidad extranjera más importante desde fines del siglo XIX, quedaron en el segundo puesto: pasaron de ser 12.490 en 2001 a 7.875 en 2010 y representan el 21% de la población inmigrante. Los peruanos ocupan el tercer grupo en importancia (son el 10,7 % del total) y en cuarto lugar se ubican los españoles (8,8 %). Detrás se alinean bolivianos, uruguayos, chilenos y brasileños.
¿Qué cambió?
Según el estudio, hubo en los últimos años una notable disminución de la población europea. En el Censo de 1947 los italianos y españoles juntos eran el 77 % de los extranjeros en Santa Fe, seguidos por polacos y rusos. Pero la llegada masiva a Sudamérica se detuvo, ese grupo perdió peso relativo y “muestra hoy un profundo envejecimiento”. El 65,5% de los nacidos en el Viejo Continente tiene más de 65 años.












