Secciones
Santa Fe

"Las mujeres tenemos otra jornada laboral con las fiestas de fin de año"

UNO Santa Fe dialogó con la economista Eva Bellini para comprender cómo afecta a las mujeres de la familia la desigual distribución de tareas domésticas durantes las fiestas de Navidad y de Año Nuevo

Jueves 26 de Diciembre de 2019

Para las fiestas de fin de año, en general, familias y amistades se reúnen para celebrar en grupo con comidas, bebidas, bailes y en algunos casos hasta con karaoke. En ese armado para algo que debería ser una fiesta, muchas veces se evidencian las pronunciadas desigualdades en la distribución de tareas domésticas y responsabilidades familiares. ¿A quién le toca hacer el asado? ¿Y las ensaladas? ¿Y el postre? ¿A quién armar la mesa? ¿A quién juntarla? ¿Quién lava los platos? ¿Quién viste, atiende y cuida a los más chicos? ¿Y a los más grandes? ¿Quién fue a comprar los regalos? ¿Quién maneja a la vuelta y en qué condiciones?

Desde la infancia, se van enseñando tareas y roles y son estos momentos los más importantes por su impacto en la memoria de la vida de una familia. Si bien da la sensación por el avance de los movimientos de mujeres que la brecha se va cerrando lentamente, según datos del Indec, nueve de cada diez mujeres dedica gran parte de su día a estas tareas que incluyen cocinar, limpiar, cuidar niños y de adultos mayores. Este tiempo es conocido como la doble o triple jornada laboral. Y ese porcentaje se reduce a menos de seis de cada diez en el caso de los varones. A su vez, las mujeres declaran destinar en promedio 6,4 horas diarias a estas actividades, mientras los varones destinan 3,4 horas.

Otro aspecto remarcable es la importante diferencia que existe en el tiempo dedicado por tareas domésticas de los niños y niñas según su sexo. Mientras las hijas en promedio destinan 5,5 horas diarias, los hijos destinan apenas 2,7. En este contexto, UNO Santa Fe dialogó con la economista e investigadora Eva Bellini, del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico - Benjamín Hopenhyan, para comprender cómo afecta esta desigualdad en la vida familiar.

—¿Se debe hablar de la desigualdad en la distribución de tareas domésticas durante las fiestas? ¿Por qué son importantes estos momentos?

—En principio para la distribución de tareas tanto para las celebraciones como la vida doméstica la mayoría recae sobre las mujeres, como todas las tareas de reproducción. Este es un momento donde se visibiliza el trabajo no remunerado que realizamos casi el 90 por ciento de las mujeres. Lo que se ve de las tareas que se le distribuyen a los varones es lo que tiene que ver con hacer el asado, generalmente. Pero el resto que implica la limpieza de los hogares, la elaboración del resto de las comidas, hacer las compras, ir y hacer los regalos, y disponer de la ambientación, casi todo eso recae sobre las mujeres. Por lo tanto hay una distribución desigual de las tareas como se da en los 365 días del año.

—¿Cómo afecta a las mujeres la sobrecarga de tareas?

—En estas jornadas, si el resto del año tenemos doble o triple jornada laboral porque tenemos que cumplir el horario en el trabajo registrado o no registrado y después en la mayoría de los casos tenemos que hacer las tareas domésticas, en esta época podríamos decir que tenemos una cuarta jornada laboral porque se intensifica mucho más las tareas en estas dos semanas que acontecen las fiestas.

—¿Qué pasa con la repartición de tareas en hijos e hijas?

—Se repite el mismo patrón, el trabajo reproductivo casi siempre recae sobre las mujeres por lo tanto las hijas, la mayoría de las veces ayudan a sus madres. Se encargan de algunas de esas tareas por lo tanto las mujeres que puede haber en un hogar se las distribuyen para que la doble o triple jornada laboral no sea tan intensiva para ellas. Y en los hijos varones generalmente no recae la mayoría de las tareas. Siguen existiendo estos patrones vinculados al patriarcado donde la mujer desde siempre se ha encargado de las tareas de reproducción y que son consideradas no económicas, desde una visión de la economía más ortodoxa. Y el hombre es el que provee y el que sale por fuera, al ámbito público, a buscar ingresos para el hogar y esa es considerada una actividad económica desde esta misma visión ortodoxa. Es por eso que las tareas están distribuidas de forma desigual.

"Quizá si se hace un análisis al interior de grupos conyugales por edad, tal vez en las parejas más jóvenes puede haber distribución más equitativas pero mientras avanzamos en la edad, los patrones están más marcados. Y también para las generaciones que vienen hacia abajo".

—¿Cómo sería una distribución justa de tareas?

—Es un común acuerdo donde justamente que ninguna de las personas que conviven en un hogar se cargue todas las tareas que son de reproducción. Si habitan dos personas que a su vez tienen niños a cargo lo que tiene que haber es una distribución igualitaria. Si uno se encarga de cocinar, el otro hace los mandados. Digamos que no todas las tareas de cuidado recaigan sobre las mujeres generalmente. Que los varones, solo por serlo, no es que no pueden hacer tareas de cuidado o de reproducción. Al haber una mayor distribución de esas tareas el tiempo para las mujeres pueda ser para el disfrute y el ocio. Que no tengamos estas dobles o triples jornadas laborales, sobre todo porque al tener personas cuidadas que convivan en un ambiente sano ya sea desde la alimentación, la limpieza del hogar, que se preocupen porque los niños hagan las tareas escolares y demás. El sistema capitalista se beneficia justamente de que la futura fuerza laboral está en condiciones "sanas" de ser "explotada". Y esas personas que van a ser fuerza laboral en el futuro, van a generar riqueza y de ese trabajo de poner a estas personas en condiciones sanas nadie la ha pagado. Por eso se habla de que es un trabajo no remunerado las tareas del cuidado y de reproducción.

—Cuando decimos que es trabajo no pago, ¿de cuánto dinero estamos hablando que la mujer pierde?

—La semana pasada salió en el Indec que la distribución del ingreso, si se ve en términos de género, en promedio las mujeres estamos un 15 por ciento abajo de los ingresos que se visibilizan en la economía con esta visión ortodoxa. Desde qué es lo económico y qué no lo es. Sin embargo, si se tuviera en cuenta la participación como generación de ingresos y de riquezas todas estas tareas de cuidado quizá la torta sería al revés, las mujeres somos las que mayor ingreso generamos en una economía por esta doble jornada laboral que la mayoría tenemos. En función de los ingresos formales en los mercados de trabajo formal o no registrado, la brecha de ingreso entre mujeres y varones es de un 25 por ciento menor para las mujeres respecto de los varones. Por lo tanto todas estas tareas de cuidado y de reproducción al no ser remuneradas se incrementa mucho más.

"Generalmente depende de cómo está compuesto el hogar. Si la mujer se dedica a las tareas de cuidado y no tiene un empleo formal en el mercado de trabajo ya sea registrado o no ese ingreso monetario proviene de la labor de su cónyuge. De alguien viene el dinero para por ejemplo poder comprar los regalos o la comida para Navidad. Pero trasladarse, disponer del tiempo, si se contabilizara en dinero, lo está poniendo la mujer para poder ir a realizar las compras. Siempre es partícipe de ingresos que no son reconocidos por parte de la sociedad".

Eva Bellini .jpg
Eva Bellini es licenciada en Economía (FCE UNL), Estudiante de Maestría de Entidades de la economía social e Integrante del CEDEBH.
Eva Bellini es licenciada en Economía (FCE UNL), Estudiante de Maestría de Entidades de la economía social e Integrante del CEDEBH.

"Para empezar a reconocerlo falta empezar a medirlo, en las cuentas nacionales, estadísticamente, porque todas estas actividades tienen una valoración monetaria. Podemos estar o no de acuerdo si es digna o no, pero las trabajadoras domésticas registradas tienen su convenio colectivo de trabajo, tienen un salario mínimo que hay que respetar por lo tanto las tareas de cuidado y domésticas tienen un valor monetario en la economía y cuando no se reconocen dentro del hogar se generan estas inequidades. Lo que hay que empezar a hacer desde la estadísticas, para poder tener mejores políticas públicas, es medir, porque tampoco podemos hablar a ciencia cierta cuánto es ese ingreso no reconocido que aportamos las mujeres en todas estas tareas de cuidado y de reproducción".

—¿Cómo se interpreta la reacción de resistencia que se pudo ver por ejemplo en los comentarios de la nota a la actriz Ángela Torres, que le dijo a los varones que en las fiestas "hagan algo"?

—En principio todos estamos atravesados por la cultura patriarcal que justamente es beneficiosa al sistema capitalista para seguir reproduciendo y acumulando su capital, mientras que la lógica de los 99,9 por ciento de seres vivientes que habitan el mundo es la de reproducir nuestra vida. Trabajamos para poder tener ingresos para poder vivir, comer, tener salud, vivir en un lugar digno, satisfacer nuestras necesidades que en su mayoría son legítimas. Nuestras necesidades están en función a eso, de que se garantice nuestra reproducción y nuestra vida mientras que el capital solo busca acumular. Lo que hay que empezar a trabajar desde niños, y para eso es importante la educación sexual integral, para que las tareas en el hogar se empiecen a distribuir. Y las agresiones vienen de parte de gente que tiene conceptos machistas sobre cuál es el rol de la mujer en la sociedad y esa es una problemática que se trata de desmitificar. Porque ese rol que se nos asigna a las mujeres es de explotación y favorece solo a la acumulación de capital y no a la reproducción digna de la vida.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

Santa Fé

paraná

Policiales

Ovación