Santa Fe

Madres en tribus: un grupo de santafesinas comparte la crianza en plena urbe

Deconstruyen responsabilidades, el rol maternal, los vínculos, la familia, la soledad, la culpa y hasta los pies

Domingo 09 de Diciembre de 2018

Múltiples manitos se abalanzan sobre un vaso de jugo recién hecho. Uno de los niños logra acercar su boca al borde más rápido. Otro empieza a hacer sonidos que anticipan un llanto incontrolable de duración indeterminada y el tercero se aleja para aprovechar los Lego despejados mientras la cuarta en competencia está ocupada tomando la teta. Todos los ladrillos para él. Una caricia por arriba de la nuca desestima todo pronóstico de berrinche y, después de breves negociaciones generales de afecto, se acepta el uso de vasitos individuales. Los bigotes de borra de manzana y pera los hacen reír aunque las servilletas los desaparezcan.

"Todo empezó con un grupo de WhatsApp para pasarnos recetas", relata Tamara Smith a UNO Santa Fe, con Bruna Merino de Mattos y Victoria Velázquez a su lado. Describe que las madres en tribus en su mayoría son primerizas que buscaban una alimentación saludable para sus hijos pero que encontraron una red de alianzas, contención y complicidades. El grupo está conformado por al menos 13 mujeres que en su mayoría tienen entre 20 y 30 años, aunque hay quienes pasan los 40 o van por el segundo o tercer hijo.

Qué maternidad

En cuanto a la filosofía, comparten que "las mujeres históricamente criaban juntas porque la tarea de la maternidad es muy difícil, entonces, se sostenían mutuamente. Nosotras entendemos que los bebés de la tribu son los bebés de todas las madres y las madres de una tribu son las madres de todos los bebés. Es la dinámica que más o menos ejercitamos nosotras rescatando el sentido de no sentirnos solas con la maternidad".

Así, al hablar de límites y acuerdos a la hora de criar de manera colectiva, Smith explica por ejemplo que "cuando los chicos se pelean las intervenciones son no retarlos, sino preguntarles qué es lo que está pasando. Cualquiera de las chicas de la tribu que se acerque a mi hijo para preguntarle por qué llorás, yo voy a estar en total confianza de que lo va a hacer amorosamente. Todas nos autorizamos a que, si nuestros hijos están en crisis, o en un estado frustración, o peleando entre sí, puedan acercarse a preguntar qué pasa. Si se están peleando dos, no nos acercamos ambas a decirle a cada uno de sus hijos algo sino que sabemos que cualquiera que se acerque va a poder resolverlo".

Aunque cada una vive en su casa, los vínculos se sostienen de manera permanente entre reuniones y redes sociales "todos los días a la semana que se puede comemos juntas o nos cuidamos los hijos entre nosotras", aseguró Velázquez. En este sentido Smith agrega: "El acompañamiento tiene que ver con estar brindándonos información o estar dispuesta para la otra en caso de emergencia. Por ahí a la ayuda no la necesitás todos los días porque cada una se arma su propia rutina con su hijo, pero si una vez nos llamamos y decimos que el papá no viene a buscarlo, o que salió un reemplazo, ahí mandás un mensaje al grupo y alguna siempre te salva". Al mismo tiempo detalla que en cada encuentro se relacionan de una forma colaborativa en donde se reparten tareas como cebar mates, "la que pueda alcanzar a los más grandes se prepara porque ellos corren, otra está con los que gatean, no es que cada una está cargo de su hijo en particular sino que la dinámica es natural", describe Smith.

Qué paternidad

Al ser consultadas por el rol de los padres dentro de la tribu, Merino de Mattos respondió que "algunos están, otros más o menos y otros nada, pero el ideal de padre no se llega". Por su parte Smith observó: "Ellos tienen privilegios a todo nivel. Si su hijo se enferma, se lo lleva a la madre. Si tiene un acto en el jardín, mamá se encarga del disfraz o de llevarlo a los ensayos. Siempre se descansa en la mujer todo lo que sea responsabilidad, y en el hombre todo lo que sea juego o paseo. Si se va con el papá que sea a divertirse, pero nunca el varón dice «me voy a encargar de buscar un turno con el pediatra y llevarlo» porque seguro la que tiene que terminar sacando el turno va a ser la mamá. El hombre no tiene incorporado el chip de «me voy a hacer cargo de mi cría y hacerme cargo de todo lo que implica ser responsable».  No es pasar la cuota alimentaria, y que una se encargue porque en la crianza se definen los parámetros que elegís para tu hijo. Como la alimentación que le permitís, los tipos de juegos que estimulo, la dinámica que va a tener con otros niños y demás, no es solo a qué escuela lo vas a mandar. Pasa esté o no el padre en casa".

La maternidad será deseada o no será

Si bien hace dos años y medio que se conocen, no es casualidad que la tribu haya intensificado su actividad en el año en el que el debate por la legalización del aborto legal, seguro y gratuito habilitó a replicar cuestionamientos sobre el deseo, repensar tradiciones y forjar hermandad con otras mujeres. Merino de Mattos advierte que "feministas somos todas en la tribu, y desde ese lugar vemos la maternidad para empoderarnos y ayudarnos a no olvidarnos que también somos mujeres, personas, con deseos propios y que igual podemos criar". Por su parte, Velázquez expresó: "Antes de la tribu, estábamos solas. Lo que pasa siempre es que quedás embarazada y todo el mundo se aleja. Entonces, nos sentíamos en el mismo lugar de soledad, que nadie nos acompañaba. Antes de que se forme el grupo varias ya nos conocíamos pero no teníamos una amistad".

En esta línea, Smith agregó que otro de los puntos en común entre todas es que "la maternidad tiene que llevarse adelante siendo deseada, que si así ya puede ser frustrante, imaginate si se le impone a una mujer de manera obligada o condicionada". Al mismo tiempo, hacen hincapié "en desromantizar el ser mamá", que, aún al compartir el deseo de maternar, se generan momentos en la tribu donde pueden también juntarse "a abrazarnos, llorar o descargar las emociones que tenemos", y Merino de Mattos suma que es "entre nosotras al contenernos que nos damos cuenta que cada una hace lo que puede porque es difícil, aunque haya un padre, porque te demanda mucho un hijo".

Asimismo, el sostenerse entre mujeres "que son madres también inexpertas pero que tienen más empatía, conciencia en cuanto a la crianza o que son capaces de buscar alternativas de cubrir lo saludable para un bebé sin seguir determinados parámetros" la obligó a soltar "algunos condicionamientos familiares" y apuntó que a las madres están "en un sistema en el que se nos dice cómo hacer las cosas pero que no se nos permite elegir, y esto de la crianza en tribu es poder elegir en conjunto sin prejuicios. No importa las decisiones que vos tomés como madre porque van a ser seguro las mejores para tu hijo, es poder ayudarnos y sostenernos por más que opinemos diferente porque no siempre estamos de acuerdo en todo pero esa diferencia en los puntos de vista nos alimenta a todas a tener diferentes opciones. La tribu es darnos ese permiso de apoyarnos en otras mujeres que nos pueden decir «hey, está todo bien»", relató Smith entre una laguna de risas cómplices.

Pies descalzos

Otro de los lineamientos en común que sostienen estas madres tiene que ver con que consideran que "es un sistema de colaboración no solamente física sino también de información. Porque hay mucha en internet, pero lo difícil es identificar cuál es precisa para el tipo de crianza que quiero brindar. Tenemos la idea de que los chicos puedan hacer juego libre, no condicionarlos con el aprendizaje sino que ellos vayan buscando su propio ritmo, los criamos en mayoría a nuestros hijos con pies descalzos, entre otras cosas".

En el último punto describen que los niños que exploran el mundo descalzos "establecen una mejor conexión con la naturaleza", "desarrollan mejor el equilibrio", "fortalece sus dedos" y los habilita a "explorar mejor las texturas del mundo".

Emprendimientos

La tribu no solo entabló una red de contención maternal para mujeres sino que además se replica en una estructura microeconómica que contiene varios de los emprendimientos individuales que, además de generar ingresos para el hogar, les permite también "estar en casa y ser protagonistas de una crianza presente y respetuosa". Así, a través de una Feria De Madres Emprendedoras ofrecen todo tipo de productos tanto a través de las redes sociales como en ferias americanas donde también venden los objetos que los niños ya no usan. Así, producen desde productos para bebés, hasta ropa para mujer, copas menstruales, libros especializados en literatura infantil, juguetes pedagógicos de madera, artesanías, cosméticos, comidas veganas y jugos.

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