Santa Fe

Mónica Santino: "En su esencia de juego, el fútbol, siempre fue feminista"

Así lo dijo la escritora y directora técnica a UNO Santa Fe en una entrevista en profundidad

Domingo 04 de Noviembre de 2018

Este lunes la jugadora, directora técnica y escritora de fútbol, Mónica Santino visitó la ciudad de Santa Fe para dar una charla sobre periodismo deportivo en el Instituto Superior Nº 12 Gastón Gori.

Santino, que fundó una escuela de fútbol femenino en la Villa 31 de la ciudad de Buenos Aires en la que participan grupos de distintas edades que van desde niñas desde los seis hasta pasados los 30 años, habló con UNO Santa Fe sobre la actualidad del deporte más importante del país, derechos humanos y la representación de las mujeres en los medios de comunicación.

—En plena era feminista, ¿cómo se vive el fútbol?

—Creo que el deporte en general, pero el fútbol en particular está construido alrededor de una identidad masculina fuertísima. Y esto pasó siempre con el correr del tiempo, cuando mirás la historia del deporte, las mujeres comenzaron a participar recién en los 60 en los juegos olímpicos. Hubo muchísimas batallas que dar para estar en distintos lugares que son siempre muy dispares. Cuando vas a los medios de comunicación y ves cómo se toma a las mujeres deportistas en general aún hoy se siguen remarcando cuestiones personales, algunas relacionadas con la maternidad. Serena Williams, solo por citar un caso, es la mejor tenista de toda la historia de Estados Unidos, incluso que algunos varones, y cuando es madre le ponen en los títulos "se recibió de mamá". Siempre está la mirada sobre el cuerpo, tu vida personal, es muy difícil que se hable de la trayectoria deportiva. Entonces, me parece que es un derecho rezagado, pendiente para la agenda de mujeres. En este momento del movimiento feminista en Argentina, cuando se habla de la cuarta ola, que estamos arriba de esa cresta y resulta más sencillo insertar algunos temas, el fútbol está cobrando más notoriedad. El derecho al juego está ganando una vitalidad que antes no tenía.

"Si vas a una referencia en los Encuentros Nacionales de Mujeres (ENM) en los años 90 –continuó–, o hasta siete u ocho años atrás, encontramos que las referencias al deporte para nosotras también eran muy complicadas. En esta construcción creo que la propia mujer desdeñó el deporte como algo menor o que no era tan importante o que era una cosa de tipos. Y ahora cuando hablamos del derecho al cuerpo, con las decisiones que tomamos sobre nosotras y sobre cómo combatir al patriarcado en algunos mensajes que tienen que ver con el control de nuestro propio cuerpo desde lo estético hasta de qué manera vestirnos o cómo comportarnos y a qué cosas podemos jugar y a qué no".

"Toda esa revisión que venimos haciendo desde hace mucho tiempo le da al movimiento una vitalidad enorme y permite incluirlo en agenda. Venimos de Trelew con un Encuentro Nacional de Jugadoras de Fútbol en el marco del ENM que lo venimos haciendo desde el 2014 y ahora articulando con compañeras ya de dos organizaciones abriendo la cancha en Córdoba, con Las Martas de acá de Santa Fe y un taller de mujeres y fútbol por primera vez donde circuló el micrófono como si fuera la pelota. Se escucharon un montón de expresiones desde espectadoras de fútbol, hinchas que planteaban cómo deconstruir los cantos de las hinchadas, como jugadoras grandes que dicen «perdí un montón de tiempo porque el patriarcado no me habilitó el juego y pasé años de mi vida sin jugar», hasta pibas jóvenes que entrenan en equipo muy comprometidas queriendo ser mejores jugadoras. Es un momento que no podemos dejar pasar y que podemos sentar bases para que las mujeres tengan otras perspectivas, otra calidad y un alojamiento en los clubes que es lo que necesitamos", se explayó.

Y acotó: "Esa paridad de género que hemos peleado y discutido en el ámbito político y laboral, con «igual trabajo igual salario» y «lo personal es político», todas la reivindicaciones feministas encajan cuando hablás de fútbol también. Mi forma de jugar, «mi juego mi revolución» como decimos nosotras en la villa, a partir de la conquista de la cancha tiene mucho que ver con que lo personal, es político. Cuando hablamos de la despenalización del aborto, de un cuerpo libre que desea o que quiere ser madre capaz en una planificación, cuando una lo desea realmente y no como una imposición cultural, el fútbol te ayuda un montón a ver todas estas cuestiones. Tiene una fuerza que las feministas tenemos que agarrar y considerar que es un bien cultural que forma parte de nuestra vida cotidiana, como estas frases que usamos para hablar de todo y que también tiene que ver con nuestros barrios, nuestras historias desde muy chicas. Y quizá (el fútbol) haya sido siempre feminista y nunca lo supimos, porque es un juego cooperativo que tiene que ver con pasarse la pelota, con reconocerse, con la sororidad de la que hablamos tanto y en el juego es muy parecido a eso, la talentosa sola no puede porque necesita a otras para apoyarse en la cancha, para entender que las transformaciones son colectivas. En su esencia el juego siempre fue feminista, no patriarcal y ahora nos estamos dando cuenta de eso".

—Cuando hablás del derecho al juego, ¿qué abarca?

—El derecho al juego abarca todo. El uso del tiempo para las mujeres es algo fundamental, sobretodo en los barrios porque ahí desde las edades más tempranas se aprenden las tareas domésticas, las más pesadas, que son cuidar a otros, a la economía de los comedores. No hay tiempo prácticamente para jugar y eso los varones ya lo tienen dado. Hablar del derecho al juego como un derecho humano tiene que ver con todo eso. No es algo superficial ni una banalidad. En el juego vos interactuás con otra, podés aprender un nuevo lenguaje, podés vincularte en ese territorio que es la cancha. Entonces, es un derecho enorme. No puede dejarse de lado, no es que si no podés no pasa nada. Si tenés la posibilidad de jugar vas a ver una dimensión de tu persona que es importantísima y que te puede ayudar a mirar tu vida de otra manera.

"Jugar es tan importante como las otras cosas que hacemos y las mujeres lo necesitamos. Jugás en la época de la escuela, después en una gran franja de tu vida no jugás a nada y es terrible eso porque te vinculás con lo físico nada más por una cuestión estética. Se piensa que se tiene que estar más flaca para la mirada de otros y que el ejercicio físico es bueno por eso, pero no jugás.  Y el juego tiene que ver con divertirse, con ocupar esos espacios de ocio de otra manera para vincularse con otras", afirmó.

"Está ese mito que juntas no podemos hacer nada, que somos brujas envidiosas entre sí y el fútbol tira por tierra esos conceptos muy patriarcales. El juego como derecho te hace repensar. Una piba empoderada con autoestima alta  que aprendió a levantar la cabeza para pasar la pelota, difícilmente sea una víctima de violencia de nuevo porque le pasó por el cuerpo una experiencia que tiene que ver con un poder muy particular que es que nadie me va a llevar por delante, esto me pertenece, yo juego, soy grupo con otras y puedo cambiar un montón de cosas de mi vida", consideró.

—Hablabas de los medios de comunicación, ¿qué tienen que saber las periodistas que están o buscan ocupar espacios en las áreas deportivas?

—A las que les gusta ser comunicadoras del deporte tienen que tener la convicción de que hay que hacerlo. Son lugares muy duros, como pasa en la AFA, en los clubes, en nuestros roles de entrenadoras, en los lugares donde se toman decisiones y me parece que es un espacio que nos tenemos que ir ganando. Estamos mejor que años anteriores porque hay compañeras que ya cobraron bastante visibilidad en algunos medios y poder corrernos de ese lugar de la mujer linda que acompaña al varón que sabe y tira algún comentario de vez en cuando como algo de color. Es duro porque la hegemonía es masculina y siento que están agarrados de pies y manos a ese poder.

"Confío en este momento social que estamos pasando y que hay cada vez más pibas que estudian periodismo deportivo. También hay que pensar cómo armar nuestros propios medios. El periodismo en general está pasando un momento particular con muchos compañeros y compañeras que se quedan sin trabajo, como una forma de tomar el mercado de la comunicación a las empresas que tienen una hegemonía absoluta. Creo que nosotras podemos hacer otra cosa, podemos generar y crear nuestra propia manera de relatar el fútbol", explicó.

"Si vamos a los canales tradicionales o diarios se habla cada vez menos del juego y más de una especie de espectáculo con rumores o chismes. Entonces en ese contexto la mujer entra como un cuerpo de modelo que lo compran hombres. Si como espectadoras estamos consumiendo más fútbol y estamos viendo las cosas desde esta perspectiva una buena respuesta puede ser medios propios o entrar a los medios con otra forma para un público que está deseoso de ver eso y no cuatro tipos de traje atrás de una mesa que repiten permanentemente lo mismo", concluyó.

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