La postal de la Laguna Setúbal volvió a cambiar en los últimos días. Con la crecida del río Paraná, reapareció un fenómeno conocido en la región: el embalsado de vegetación, una acumulación de camalotes que ya genera preocupación en el sector náutico.
Embalsado en la Setúbal: el Yacht Club monitorea la situación para evitar que se repita el bloqueo de 2023
La acumulación de camalotes ya avanza sobre puntos clave de la laguna, alcanza el tercer pilar del ex puente ferroviario y comienza a condicionar la navegación.
Embalsado en la Setúbal: el Yacht Club monitorea la situación para evitar que se repita el bloqueo de 2023
Desde el Yacht Club Santa Fe aseguran que siguen la situación de cerca y alertan sobre posibles complicaciones si el escenario se agrava.
El comodoro de la institución, Hugo Courault, confirmó que el proceso ya está en marcha en un punto clave de la navegación. “Se está formando una obturación entre el pilar del Puente Oroño y la costa bastante importante”, explicó, y detalló que la acumulación “ya llega hasta el Puente Colgante y lo sobrepasa en 50 o 60 metros aguas arriba”.
Pero además, advirtió sobre otro foco crítico: “En el viejo puente roto ya está la masa de camalotes al tercer pilar”, lo que evidencia el avance del fenómeno en distintos sectores de la laguna.
Embalsado en crecimiento
Según indicó, el problema tiende a intensificarse con el paso del tiempo. “Toda la masa vegetal que venga se va a ir acumulando, con la consecuencia de que va a ser cada vez más difícil removerlo”, sostuvo.
El embalsado ya afecta a las embarcaciones más pequeñas. Courault señaló que el paso habitual entre el pilar del puente y la costa, utilizado por kayaks, piraguas y tablas de SUP, quedó parcialmente bloqueado, lo que obliga a los navegantes a modificar sus recorridos.
“Ahora tienen que rodear por afuera del pilar, en aguas más profundas, para poder seguir navegando”, explicó.
En cuanto a las embarcaciones de mayor porte, la situación todavía no es crítica, pero podría complicarse si el fenómeno avanza. “Si esta masa vegetal se desprende e ingresa a la caleta, vamos a tener dificultades para sacar las embarcaciones fondeadas”, advirtió.
Además, recordó el antecedente reciente: “Si se desprenden masas muy grandes puede ocurrir lo que pasó en 2023, cuando se obturó todo el paso entre las costaneras”, señaló.
Un fenómeno complejo de remover
Uno de los principales problemas del embalsado es su estructura. Aunque en superficie parece una acumulación menor, bajo el agua se forma una masa compacta de gran volumen.
“Lo que se ve es solo una parte. Debajo puede haber entre un metro y medio y dos metros y medio de vegetación entrelazada”, explicó Courault. Esa característica hace que la remoción sea compleja: “Hay que cortarla y sacarla en partes”.
En ese sentido, advirtió que la magnitud actual ya supera la capacidad operativa del club. “Este tipo de camalotes requiere embarcaciones de gran potencia que nosotros no tenemos”, indicó.
Gestiones y posible intervención del Ejército
Frente a este escenario, ya se iniciaron gestiones para evitar que la situación empeore. Según señaló el comodoro, la Municipalidad habría solicitado la intervención del Ejército para realizar tareas de remoción.
“Tengo entendido que ya están hechas las gestiones y que probablemente el Ejército responda a la brevedad”, afirmó.
Desde el Yacht Club, en tanto, anticiparon que brindarán apoyo logístico en caso de que se concrete el operativo. “Siempre colaboramos, ponemos a disposición nuestras instalaciones y toda la logística necesaria”, sostuvo Courault.
Mientras tanto, la institución mantiene una vigilancia constante sobre la evolución del embalsado, en un contexto donde la crecida del río y el arrastre de vegetación vuelven a poner en alerta a toda la actividad náutica de la ciudad.













