En las últimas semanas se dieron a conocer una serie de proyectos que buscan brindar solución a los hechos delictivos protagonizados por los conocidos “motochorros”. Entre estos figura una propuesta para que el motociclista lleve estampado en su casco el número de patente perteneciente al moto vehículo que conduce y distintos requisitos para las empresas que comercializan este tipo de rodados. Además, se solicita la adhesión a la Ley Provincial Nº 13.016, en referencia a la venta de motos con casco.
Motociclistas, en contra del uso del casco numerado y del chaleco
A raíz de esta medida, los integrantes de la Agrupación Motoruta Santa Fe decidieron prestar su colaboración y asesoramiento con grupos de trabajo de Diputados a fin de asesorar de manera practica para abordar la problemática de los motochorros y el robo de motocicletas.
“No es coincidencia que todas las provincias opten exclusivamente por el uso del chaleco reflectivo y la patente en el casco como una medida contra el accionar de los motochorros. Esto es un placebo, no es una medida efectiva para controlarlo”, aseguró Cristian Rodríguez, coordinador y uno de los fundadores de la agrupación.
Rodríguez recordó que este tipo de proyecto ya se dio en Colombia, con el objetivo de controlar los atentados contra el terrorismo y los ataques a nivel delincuencia. Los resultados fueron poco alentadores, ya que en diez años de uso esta medida no solo no cumplió el rol para el cual había sido planteada, si no que además provocó que el delincuente al generar un hecho delictivo recurriera no solo a robar la moto de otra persona, si no también que se hiciera del chaleco y el casco.
Desde la entidad evaluaron que con esta medida no solo se le está brindando herramientas al delincuente. Si no que además el ladrón se podrá mezclar con conductores normales, dándole la oportunidad de que pueda utilizar otro tipo de identificación al momento de cometer ilícitos afectando al mismo tiempo a la persona a la que le robó todos los elementos.
La organización calificó como un problema el uso del chaleco reflectivo en los motociclistas. En primer lugar, porque estos no cuentan con talles específicos, estos solo pueden encontrarse en tamaños calificados como “únicos” y al momento de usarlos se embolsan con el aire, provocando un riesgo en el manejo. Al mismo tiempo, impide que el conductor pueda utilizar una mochila, porque al hacerlo estaría tapando la patente y no podría usar ningún tipo de baúl (como en el caso de los delivery). Porque estaría provocando que no se pueda ver esa información.
Motoruta Santa Fe es una entidad que surgió hace tres años con la intención de nuclear a una facción de motociclistas de Santa Fe dentro un mismo ámbito. Hoy por hoy, la agrupación cuenta con 420 integrantes.
“Obviamente cuando surgió esta medida nos pusimos a investigar de que se trataba, de donde venía, cuáles eran los antecedentes y la factibilidad de un resultado viable y nos encontramos con estos resultados y muchas razones más”, recalcó Rodríguez.
La organización planteó la necesidad de ampliar los controles por parte de la municipalidad y de la policía. “El problema es que el parque ciclomotor viene creciendo a pasos agigantados. Por esta razón generar controles en la ciudad de Santa Fe implica una infraestructura tanto de recursos humanos que hoy por hoy el gobierno no tiene e implica un gran gasto”, agregó el coordinador de Motoruta.
Los integrantes de esta agrupación no se limitan sólo a disfrutar de la pasión sobre dos ruedas y actualmente se dedican a realizar acciones de concientización y capacitación en torno al tema de los chalecos y cascos. El referente de la organización adelantó que esta semana intentarán mantener algún tipo de enlace con la municipalidad para poder informar a la comisión que trabaja sobre la temática del casco. La asociación también brinda su colaboración a comedores infantiles y a chicos en situación de riesgo.
“El planteo inicial sería que si van a generar una solución con respecto a un problema que nos está afectando a todos en primer término, debería ser una solución que sirva. No que sea un placebo que sirva para posicionarse políticamente y que no ayuda en nada.– Reiteró Rodríguez– Y segundo: que se hagan asesorar por gente especialista, porque no estamos hablando de un automovilista, y de esta forma ponen en riesgo la vida del motociclista y del acompañante”.
Otras de las aristas que la organización propone es la implementación de una logística para los conductores con controles más específicos. “Hay un montón de desinformación hacia la sociedad y por parte del político también porque hay un montón de herramientas que pueden utilizar. Todo implica una cuestión de logística y capacitación sobre lo que se quiere hacer, pero con la colaboración de de especialistas”, finalizó Rodríguez.












