Son pocos los que se animan a hablar de la emboscada que el sábado sufrió un sector del Sindicato de Camioneros cuando se dirigía a una asamblea en Pérez. Diego, uno de los que iba en los colectivos contó que sus compañeros quedaron tirados y que a Nicolás Savani, quien falleció el domingo, le pegaron patadas en el piso.
"No les alcanzó con matarlo a tiros, lo agarraron a patadas por todos lados y quedó en el piso"
“Nosotros no bajaban de los colectivos porque estaban cruzados, ya nos volvíamos, comenzaron las bombas de estruendos, los tiros y comenzamos a salir corriendo, para refugiarnos de los tiros. Pobrecito, quedó tirado en el suelo y no les alcanzó con dispararle: lo agarraron a patadas por todos lados”, contó Diego a "Todos en La Ocho”.
“Nicolás Savani el que falleció, era de esta empresa, lo quisimos levantar y no pudimos, además está José Castaña con un tiro en la pierna, y Diego Castaña que está jodido, en estado reservado”, agregó. A Castaña le extirparon un riñón y tenía severas lesiones en el intestino delgado y en arterias
En al edición impresa de La Capital de hoy, Diego cuenta que “nos bajamos para saber qué pasaba y en eso suena una bomba de estruendo que parecía una señal para que se abriera fuego. Eran 30 o 40 sicarios, muchos estaban acostados en el campo esperando para disparar. Primero lo hicieron al aire y después todos por la espalda: eso se puede verificar por las heridas de los muchachos”.
"A la gente que estaba en el camping no la dejaban salir. La asamblea se hizo igual y le daban a los bombos para tapar los tiros. Después se pusieron a comer, como si nada", recordó el camionero, quien no hace distinciones entre facciones: "Los de la comisión son todos unos delincuentes, tienen que irse todos para que la cosa cambie. La Federación Nacional tiene que intervenir el sindicato y ahí se van a dar cuenta. No puede ser que mataron a un pibe y no pasa nada".
"Savani dejó tres criaturas de cuatro, tres y un añito. Hacía ocho años y medio que estaba efectivo y quería progresar. Trabajaba repartiendo para Quilmes y hacía dos meses que lo habían ascendido a chofer, estaba contento porque ganaba más y podía darle más cosas a su familia la que no vamos a abandonar. Castaña está luchando por su vida y tiene dos hijos", contó el camionero entre llanto e impotencia.
"Si esto no cambia, nos van a seguir matando", advirtió.














