Santa Fe

Owen Crippa: historia de un piloto argentino en la Guerra de Malvinas

Descubrió y disparó sobre la flota británica. Salió con vida. Hace meses y de casualidad se encontró con un ingeniero militar británico que le dijo a Crippa: "Vos me salvaste la vida"

Martes 02 de Abril de 2019

El 21 de mayo de 1982, el teniente de navío y piloto aeronaval de la Armada Argentina, Guillermo Owen Crippa, recibió la orden de partir desde Puerto Argentino en un vuelo de reconocimiento en su avión de combate Aeromacchi junto a un subordinado suyo, Horacio Tallarico. Ambos fueron hasta el comando adonde estaban Menéndez, los almirantes y brigadieres para recibir las instrucciones. Pero, el otro avión (el de Tallarico) tenía la cubierta desinflada y no había manómetros ni elementos para componerla, entonces Crippa decidió salir solo, aún contra la doctrina, porque en la operación de los aviones de combate se dispone que al menos dos aviones deben partir juntos para apoyarse.

Crippa pidió que le cambiaran el armamento por uno más pesado, pero le dijeron que no. No había tiempo. En simultáneo, un teniente del Ejército argentino, de apellido Esteban, y que estaba en la zona del estrecho de San Carlos había divisado buques británicos.

Fuego amigo

Crippa voló en su avión Aeromacchi hasta la zona del estrecho San Carlos a unos 150 metros de altura para no ser divisado por los radares de los buques británicos que presuntamente estaban en la zona. Al llegar al lugar a una velocidad aproximada entre los 700 y 800 kilómetros por hora en su avión de combate, y desde la torre de control le dieron "fuego libre", o sea, que podía dispararle a cualquier elemento británico, sea buque, lanchón, helicóptero, tropas. Cuando mira sobre el terreno ve combate con tropas de infantería y un helicóptero incendiándose, y ahí se dio cuenta que eran
tropas argentinas, y por eso no disparó, aunque esas tropas de infantería sí le dispararon a él porque imaginaron que se trataba de un avión británico. Fuego amigo, que le dicen.

La maniobra

Entonces, y a toda la velocidad disponible, Crippa logró escapar hasta un paraje que se llama Corral del Zaino para entrar a la bahía de San Carlos. Cuando llegó a ese paraje se encontró con una gran nubosidad, y decidió girar hacia el norte, imaginando que allí estarían los buques ingleses. Pero eso no pasó. Aunque ahí logró divisar a la roca remolino, que desde un avión parece un barco. Pero los que no lograban divisarse eran los barcos de la armada británica, hasta que entró en el estrecho San Carlos, y es allí adonde por primera vez logró divisar a los buques de guerra.

Entonces, siguió pegado a la costa hasta que pudo observar un helicóptero inglés sobre el promontorio Güemes, y ahí es cuando divisó a los buques de la armada británica, hizo una brusca maniobra (G negativa) para evitar chocar a un helicopterista inglés que estaba suspendido en el aire, y se dirigió directamente hacia los buques.

La flota británica

Luego Crippa se dirigió hacia la totalidad de los buques de la armada británica. Y admitió que los pilotos argentinos no eran suicidas, sino que no tenían otra opción. Tenían que volar así, y lo hicieron de esa manera. Cuando tuvo a tiro los buques ingleses, apretó el gatillo y no salió nada. Y Crippa se preguntó "Dios mío. Haber llegado hasta acá y que no salga nada. Ya pensaba en tirar el avión contra uno de los barcos". Ahí percibió que la llave máster de disparo era probable que se hubiera desengachado en uno de los bruscos giros, entonces la conectó y le disparó a la arboladura de los buques, o sea, el puente adonde está el comandante, las antenas de comunicaciones. El avión Aeromacchi continuaba perdiendo altura, hasta que se vio obligado a recobrarla, y se topó de frente con todos los barcos británicos, y decidió ingresar en medio de toda la flota enemiga, porque Crippa pensó: "Si paso por el medio de los todos los barcos enemigos, no me van a tirar porque se matarían también entre ellos".

Deber cumplido

Crippa logró salir de la zona, pero sabía que quedaba a expensas de que le disparen todos los buques de la armada británica, y justo se encuentra con un helicóptero que ingresaba al sector, y ambos pilotos tuvieron que realizar una violenta maniobra para no chocarse. Luego, regresó hasta la base de operaciones sano y salvo con su avión y pudo narrar en la base de operaciones en Puerto Argentino, el suceso y la ubicación precisa de todos.

Reencuentro casi 37 años después

Guillermo Owen Crippa, en los últimos meses de 2018, y junto a varios amigos emprendieron en dos camionetas un viaje para recorrer la ruta nacional 40 en el tramo de la Patagonia argentina. Cuando iban llegando a distintas localidades, se comunicaban con gente de la zona, para saber sobre los lugares donde acampar. Al llegar a Los Antiguos que es una localidad ubicada en el extremo noroeste de la provincia de Santa Cruz, una mujer que se enteró de su presencia quiso hablar con él, y en el encuentro le dijo: "Yo estoy casada con un militar ingeniero inglés al que usted le salvó al vida".

Historia

Sorprendido, Crippa le dijo a la mujer que eso era muy difícil y que debía haber un error. La mujer lo llevó hasta su casa en la misma localidad, y allí se encontró con James. El británico lo abrazó, y le contó que en la mañana de aquel mítico 21 de mayo de 1982, él era ingeniero militar especializado en explosivos, y en ese momento estaba en el helicóptero que trababa de ingresar por el cardinal sur del estrecho de San Carlos, cuando el avión de combate de Crippa, salía de atravesar los buques de la armada británica.

Lesionado

James dijo que el helicopterista, al ver el avión de Crippa tuvo que hacer una muy brusca maniobra para no chocar, y que Crippa, ante la misma sorpresa tuvo que hacer también un giro muy violento. Ambas naves pasaron a pocos metros entre sí, a muy poca distancia. James, a raíz del brusco giró salvó su vida de milagro cuando logró agarrarse con fuerza a la red de protección interna. Pero, como consecuencia del enorme esfuerzo para no caer al mar, se dislocó ambos hombros.

Salvado

Entonces, James, cuando el helicóptero llegó y aterrizó en la cubierta de un barco, fue inmediatamente atendido en la enfermería, recibió curaciones y quedó internado. Simultáneamente, y como consecuencia de un impacto de un misil argentino contra una nave británica que no explotó, comisionaron al relevó de James para que desactivara el explosivo argentino incrustado en la nave, y cuando este lo manipulaba, explotó y lo mató. Murió el segundo de James, y fue la segunda vez, que salvó su vida en pocas horas.

El otro abrazo

Crippa y James, se fundieron en un nuevo abrazo cuando el británico terminó con el relato, al pie de la cordillera, a casi 37 años del conflicto, adonde casi el avión Aeromacchi que pilotaba Crippa, y el helicóptero en el que viajaba James, pasaron a pocos metros, muy pocos, y casi chocaron, y adonde se hubieran matado todos.

La vida de Crippa

Crippa nació en la localidad de Sarmiento departamento Las Colonias en 1951. Luego, pasó toda su infancia en la zona rural de Arrufó en el departamento San Cristóbal. Asegura que primero aprendió a andar a caballo que a caminar. Luego, siendo muy chico, un tío suyo que era médico, y necesitaba hacer una especialización en la Universidad Nacional de La Plata, decidió comprarse un avión para hacer el viaje. Eran épocas en que la ruta nacional 34 era de tierra. No había colectivos de larga distancia, y los trenes demoraban una eternidad. Así Crippa se vincula por primera vez en su vida con los aviones. Él subía a la aeronave con su tío. Luego, sus padres lo enviaron a hacer la secundaria a la ciudad de Santa Fe en la Escuela Nacional Simón de Iriondo.
Allí, se hizo amigo de varios chicos de Santa Fe, y todos sabían de su amor por los caballos que traía de su vida rural de niño. Uno de ellos le propuso ir a la granja del Liceo Militar General Belgrano a andar a caballo los fines de semana. Allí vio por primera vez a un militar.

Militar, piloto aeronaval y de combate

Más adelante, cuando Crippa terminó cuarto año de la escuela secundaria, se imaginaba estudiando medicina. Pero, varios de sus amigos eligieron ir al Colegio Militar de la Nación, otros a la Escuela de Aviación Militar y otros a la Armada Argentina. Recibieron folletos. Y de la Armada le enviaron una carta y le preguntaron qué decisión tomaría sobre su futuro y se pusieron a su disposición.

El gesto de la Armada lo convenció para entrar a la Escuela Naval Militar en 1969. Se recibió de guardia marina cuatro años después, y eligió la Aviación Naval. Dos años después estuvo en la base de Punta indio, se capacitó en guerra submarina, pero luego decidió cambiarse a Caza y Ataque, se perfeccionó en varios aviones de combate, entre ellos, Aeromacchi, y así lo sorprendió la guerra de Malvinas en 1982.

Perfil bajo de un héroe

Aquel lejano 21 de mayo detectó y bombardeó a la flota británica, y sobrevivió para contarlo. Regresó a Puerto Argentino, reveló la posición del enemigo, y permitió nuevas incursiones de la aviación que bombardearon a los ingleses. Se retiró con la jerarquía de teniente de navío de la Armada Argentina, piloto aeronaval. Recibió medallas del Congreso Nacional al valor en combate, de la Armada, de la provincia de Santa Fe. Actualmente, vive y trabaja en la ciudad de Sunchales.

El conejito de Play Boy

En 1980 llegó la orden a todos los pilotos aeronavales que debían colocar en su casco un distintivo, como lo hacen casi todos los pilotos del mundo. Crippa, asumió desde el comienzo, que nunca fue partícipe de camperas cargadas de parches y de cuestiones por el estilo, y en ese momento le dijo a sus superiores, que él dejaría su casco blanco y que sería reconocido por no contar con ninguna imagen. Le dijeron que no. Que la orden era que debía elegir un distintivo y colocarlo en su casco. Entonces, Owen cruzó hasta un kiosco, vio que había un revista de la época, Play Boy, y que traía una calcomanía del conejito característico y conocido mundialmente, de la dimensión que necesitaba para su casco. Compró la revista, sacó la calcomanía y la pegó en el casco, el mismo con el que fue a la guerra, el mismo que se exhibe actualmente en el museo de la base Aeronaval Espora.

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