Santa Fe

Realidades apiladas en un barrio que dio un techo a miles de familias

En la ciudad de Santa Fe la urbanización avanzó, en general, de la mano de los primeros habitantes. En el caso de Las Flores, la iniciativa fue del Estado como una respuesta a la necesidad de viviendas y desarrollo.

Lunes 06 de Enero de 2014

Con relación a otros barrios de la ciudad de Santa Fe, Las Flores es un espacio de mediana edad, ya que nació hace poco más de 40 años. Otra característica que lo diferencia de los demás es su origen, dado que mientras otros crecieron a paso lento y de la mano de sus primeros habitantes, en este rincón de la capital provincial fue el Estado el que tomó la decisión, construyó, llevó los servicios y entregó las viviendas.

Tomó su nombre de la terminal de trenes del Ferrocarril Belgrano, Villa Las Flores, ubicada detrás de la Iglesia del Tránsito. A fines de la década del 60 comenzó la construcción de este complejo habitacional que, ubicado al noroeste de la ciudad, estimuló la extensión de los servicios y de la urbanización en esa dirección.

Según datos recabados en el libro Para Conocernos (del periodista Luis Mino), los terrenos elegidos formaban parte de una zona de quintas que se anegaba en forma frecuente. El gobierno decidió rellenarlos e inauguró en cinco etapas un grupo habitacional compuesto por 20 monoblocks, cada uno de ellos con 60 viviendas; 10 torres y 120 casas.

En etapas

El primer grupo, formado por cuatro monoblocks en 1968, albergó a casi mil personas, al este de la avenida Blas Parera. Luego de esa primera entrega, las obras avanzaron de forma más lenta, hasta que entre 1974 y 1977 se inauguró el resto del complejo.

La segunda parte de las viviendas, a ambos lados de calle 12 de Infantería con el límite sobre la avenida Peñaloza, fue Las Flores II, que se inauguró en 1981 con la presencia del presidente de facto Jorge Videla, habilitando dos torres (que ya tenían más de tres pisos y ascensor), tres monoblocks (hasta tres pisos y con escaleras) y algunas casas.

Después que esas primeras 1.500 personas habitaron el barrio, se completaron las obras al año siguiente compuesta de 10 torres, 20 monoblocks y 120 casas. Años después, en 1983, se iniciaron las obras de instalación del gas natural; mientras que recién en 1997 se concretó la llegada del agua potable y el asfaltado completo, cuando ya vivían en el barrio alrededor de 15 mil personas.

En 1988, durante la intendencia de Carlos Martínez, el municipio cedió los terrenos ubicados al norte de Regimiento 12 de Infantería, donde primero se formó un asentamiento, luego una villa y desde 1996, cuando los lotes fueron escriturados, cambió en forma progresiva.

Se amplió el asfalto, que en principio sólo se encontraba en Regimiento 12 de Infantería y Estrada (que conectaba con Estanislao Zeballos). Luego llegaría a Aguado para prolongarse hasta Blas Parera, y el entubamiento, iluminación y asfaltado de avenida Peñaloza, se culminaron a fines de los 90.

SIN CAMBIOS

Luis Mansur, presidente de la vecinal Las Flores II –una de las más nuevas de la ciudad–, suma ya 32 años en el barrio y cuenta que cuando llegó “era una de las zonas con más servicios de la ciudad, porque había asfalto, luz y transporte; y con el tiempo llegaron gas, agua, teléfono, cloacas. Cuando llegamos nosotros había pocos monoblocks habitados, porque una vez que se terminaban se iban haciendo los trámites y entregando de a poco. Fue progresivo mientras avanzaban las obras”, recordó.

Según manifestó Mansur, en el transcurso de las décadas siguientes se avanzó con la llegada de los distintos servicios esenciales, pero nunca se sostuvo un mantenimiento del complejo de viviendas. “La vecinal surgió porque no había nadie que nos representara para trasladar las necesidades del barrio; existía una sola anteriormente pero sólo se encargaba de Las Flores I”, explicó.

En ese sentido, contó también a Soy de que “recién ahora se están constituyendo los consorcios en los monoblocks y en las torres para analizar los problemas en cada uno y contribuir entre todos a mejorar los edificios”.

“Teníamos muchas necesidades y la idea era canalizarlas con la vecinal. El problema es que hoy lo que más nos afecta es la inseguridad. En Navidad mataron una chica y de noche se escuchan siempre los tiroteos, que encima en esta época se mezclan con la pirotecnia”, describió.

INSEGUROS

Otra de las vecinas, Melva Stemphelet, que vive hace 18 años en el barrio, acotó que desde que llegó hasta la actualidad el principal cambio que observa se refiere a la seguridad. “Cualquier habitante del barrio te puede decir lo mismo: antes era más tranquilo. Ahora es como otros lugares de la ciudad, tiene peligros que antes no existían. Yo veo que no es tan complicado como otros, pero cambió”, indicó.

“Cuando oscurece la gente ya trata de no salir, porque uno está inseguro. Acá tenemos el problema de que en vez de tener una comisaría, tenemos una subcomisaría para un barrio muy grande. En los metros cubiertos que hay viven muchas familias. Se necesita una comisaría que responda a la cantidad de familias y el radio que tiene que cubrir”, reclamó Melva.

“La subcomisaría 3ª abarca una parte de San José, otra de Pompeya, Las Flores I, II y III, Los Ángeles, entre otros. Hay veces que carecen de móviles y de personal. Hay días que hay tres personas nada más. Si llama alguien por un robo tienen que irse dos y queda una sola persona atendiendo”, agregó.

En cuanto a los espacios públicos en común, Melva dice que “son pocos los vecinos que los disfrutan, porque hay muchos que hacen cosas que no correspondan, por ejemplo usan los patios para estacionar los autos y ahora se está rompiendo todo”.

El camino a la mejora

El gobierno provincial santafesino lanzó, en mayo de 2013, el programa Esfuerzos Compartidos para el Mejoramiento Barrial con el fin de alcanzar la mejora de barrios Fonavi, cuyos ejes principales son la realización de obras de infraestructura y saneamiento, el cuidado de los espacios públicos, la titularización de viviendas y la formación de consorcios.

La Secretaría de Estado del Hábitat lo coordina y administra como un conjunto de herramientas que facilitan las gestiones entre provincia, municipio y residentes de complejos habitacionales, con miras a fomentar la participación y compromiso en el cuidado de los espacios públicos y a mejorar las condiciones de convivencia.

En este plan están involucradas diversas áreas del Estado, tanto los gobiernos provincial y municipal, como así también las empresas de servicio, como Aguas Santafesinas SA y la Empresa Provincial de la Energía.

Tienen prioridad aquellos barrios que tengan sus consorcios ya funcionando, o bien los que estén en proceso de formación, que es la etapa en la cual se encuentra Las Flores. También pueden ser sujetos del convenio las instituciones y/o asociaciones legalmente constituidas o que acrediten que se encuentran en proceso de organización.

El programa avanza a partir de la formalización de convenios, en los que se indiquen los alcances de cada intervención, las modalidades que adoptarán las mismas, la distribución de cargas entre las partes y la forma de participación de los vecinos residentes.

La propuesta tiene cuatro ejes principales: obras de infraestructura y saneamiento, titularización de viviendas, formación y capacitación de consorcios y fomento a la solidaridad entre vecinos para el cuidado de los espacios públicos. Meses atrás, a través de estas herramientas, se avanzó en la resolución de diversos problemas vinculados al servicio de gas natural.

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