Delegaciones de distintos puntos de la provincia llegaron desde muy temprano para venerar a la Virgen de Guadalupe. Agradecer por la salud, el trabajo y la familia unida o pedir por un ser querido fueron sólo algunos de los motivos en común de los diferentes grupos que arribaron desde Rafaela, Coronda, Santa Rosa de Calchines, Laguna Paiva, San Carlos, Gálvez, Esperanza, sólo para nombrar a algunas de las localidades.
Solidaridad y servicios, presentes
Para llegar hasta el camarín de la Virgen se formó una larga cola y la paciencia en este sentido era primordial para poder ingresar. La fila esta vez estaba formada en el lado oeste de la Basílica, donde este año se construyó una rampa para que todos puedan entrar a la casa de la santa. Con el correr de las horas se hacía cada vez más larga y era porque nadie se quería volver a su hogar sin saludar a Nuestra Señora de Guadalupe.
En cada rincón de la Basílica se pudieron apreciar también las obras que gracias a la colaboración de los fieles se pudieron llevar a cabo. Por eso la casa de la santa esta vez lució más que nunca renovada y hermosa para recibir a sus feligreses.
También había largas filas en el ingreso al santuario y a los distintos confesionarios, donde sacerdotes de distintas iglesias escuchaban a los fieles que se acercaron hasta la Basílica. Algunos salieron del confesionario para bendecir y saludar a los devotos que se acercaban con sus familias y objetos como estampitas o medallitas para recibir la bendición. En el santuario se podían adquirir recuerdos de la Virgen y además llevarse una botella con agua bendita con tan solo dar una colaboración.
Solidaridad y asistencia
Como todos los años, no faltó la solidaridad de la gente. Cáritas de distintas parroquias y localidades fue la responsable de recolectar la ropa, calzado y alimentos no perecederos que la gente donó para los más necesitados. Un camión apostado en una de las esquinas de la Basílica guardó los bolsones que se fueron armando con la colaboración de los ciudadanos. Según los voluntarios, este año recibieron un 40 por ciento más que en las ediciones anteriores, sobre todo en alimentos.
La Cruz Roja también instaló su puesto sanitario. Unos 140 voluntarios distribuidos en ocho horas cada turno atendieron a los peregrinos desde las 8 del sábado hasta las 22 de ayer. Unas 150 personas fueron asistidas, sin revestir gravedad. Por último, Aguas Santafesinas SA instaló una carpa donde se entregó agua gratuita y además hubo dos autoservicios. Uno en Javier de la Rosa y avenida General Paz y el otro, frente al monumento de Artigas.












