sentencia judicial

Una conmovedora historia de amor más allá de la muerte

Una mujer recibió a un nene en adopción. La había tramitado con su esposo, pero el hombre, a quien el niño adoraba, falleció antes del fallo

Jueves 24 de Octubre de 2019

En una resolución sin precedentes, un juzgado de Familia de Rosario dictó la sentencia de adopción post mortem a un matrimonio oriundo de San Lorenzo: el marido contrajo una gravísima enfermedad y falleció en medio de la tramitación judicial por la cual lucharon para ser padres de un niño que había contraído VIH al nacer (hoy tiene diez años), y a quien resguardaron y cuidaron desde que tenía cuatro años.

Algunas historias dejan marcas profundas en los pasillos de los Tribunales provinciales. Se nota al observar los despachos de algunos jueces. Una trinchera donde abundan banderas, cuadros, diplomas y también fotos familiares de los seres queridos. Pero hay excepciones que aparecen en algunos rincones.

Es que se reservan esos espacios para los afectos personales, porque si decidieran guardar recuerdos de situaciones que tratan a diario (la mayoría de los expedientes de Familia son conflictos humanos) está claro que no les alcanzaría el Tribunal entero de Pellegrini y Balcarce para exhibirlos.

Sin embargo, por circunstancias particulares, algunos pasan el umbral y se quedan para siempre en la memoria de jueces, secretarios, asistentes sociales, psicólogos y trabajadores sociales. Uno de esos es el caso de S., un nene que nació el 27 de diciembre de 2007 y contrajo sida porque sus padres estaban infectados.

La mamá tuvo otro hijo en julio de 2011. A diferencia de su hermano, B. nació sano. Pero los médicos recomendaron a la mujer no amamantarlo para prevenir cualquier infección, aunque según los informes le dio la teta igual. Un día esa situación fue observada por S., que con menos de cuatro años era consciente del riesgo que eso implicaba para la salud de su hermanito. Y corrió a un centro asistencial para advertir a los médicos.

Luego, con un padre conflictivo también portador de VIH, denuncias por abuso, maltrato y desmejoramiento notable de su afección, el nene fue hospitalizado. Desde esos momentos intervino la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia, que dictó una medida excepcional para resguardarlo en mayo de 2012.

El comienzo

La familia integrada por M. M. L. y E. O. V. estaba inscripta como solidaria para recibir a niños en riesgo. Y así comenzó el vínculo afectivo entre el matrimonio, sus otros dos hijos mayores de edad y S.

Desde ese momento nunca más se despegaron. Entonces la pareja decidió tramitar la guarda preadoptiva con fines de adopción (con los plazos anteriores a la reforma del Código Civil). Pero en ese camino los atravesó un trago amargo.

Un buen día el Tribunal notó que el expediente no tenía movimiento. Los auxiliares de la jueza Andrea Mariel Brunetti, del Tribunal Colegiado de Familia Nº 7, se comunicaron con la madre. La mujer se acercó al juzgado con una profunda tristeza. Informó que su vida se había trastocado por una enfermedad terminal de su marido. Los informes socioambientales siempre habían sido favorables en un hogar austero, de gente trabajadora y cariñosa.

Lamentablemente, el hombre falleció el 9 de febrero de 2017. Con todas las actuaciones encaminadas, las entrevistas al niño que lo reconocía como su papá y las garantías propias para avanzar en una resolución favorable, el 1 de junio de 2018 la jueza Brunetti igualmente resolvió otorgarles la guarda definitiva post mortem. Una resolución sin precedentes.

Faltaba un paso más para cerrar la causa. La mujer igualmente consolidó la intención judicial para obtener la adopción plena de S. Para ello fundamentó que desde mayo de 2012 siempre estuvo bajo su cuidado y el de su fallecido esposo, junto a sus hijos biológicos, a quienes desde siempre consideró como hermanos.

Además, remarcó “la formación de los vínculos estrechos entre todos los integrantes de la familia (abuelos, tíos, primos), que ello constituyó un sostén para el niño, que recibió contención, fue incluido en estructura familiar, y se constató el progreso en su salud con recuperación de su inmunidad y ausencia del virus en sangre”.

La jueza finalmente decidió otorgarle a la familia la adopción definitiva de S., una resolución fechada el 25 de septiembre pasado. “Es un chico excelente, muy inteligente y que siempre expresó el deseo de permanecer en ese hogar y el amor por el hombre fallecido, al que siempre identificó como su papá”, indicaron fuentes cercanas al caso.

La magistrada hizo una interpretación amplia de la situación “en conformidad al paradigma protectorio del derecho humano internacional de niños y adolescentes según las normas regulatorias”, consigna un tramo del fallo.

En la sentencia, finalmente otorga a M. M. L. y a E. O. V., fallecido el 9 de febrero de 2017, la adopción plena de S., y ordena mantener el vínculo jurídico con su hermano biológico B. Es que a pesar de un intento para que vivan juntos, finalmente fue adoptado por otra familia.

Además de hacerle saber al adoptante que deberá informarle al niño su realidad biológica, el fallo dispone que el chico lleve el apellido del hombre fallecido, a quien siempre vivenció como su papá. Los portarretratos de S. con su madre y con la propia jueza en un rincón del juzgado, muestran que el caso es único, como cada una de las historias anónimas que llegan a los Tribunales.

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