La cantidad de femicidios aumenta en la provincia. En lo que va del año, según el relevamiento del equipo de la concejala rosarina Norma López (FPV) fueron 25 las mujeres asesinadas. Más allá de la cifra concreta es necesario pensar que no existen soluciones rápidas ni sencillas para frenar las situaciones de violencia de género. Pero sí se debe considerar que son muchos los aportes que cada uno puede hacer y los que se deben exigir a los diferentes organismos del Estado.
Ya son 25 los femicidios en la provincia de Santa Fe durante el 2013
A hasta junio pasado eran 15 los femicidios que se habían registrado en la provincia y en menos de cuatro meses se sumaron otras 10 víctimas. Cabe destacar que, en ese mismo lapso, se logró la media sanción para un proyecto que declara la emergencia en materia de violencia de género y habilita una serie de fondos y acciones de los cuales puede disponer el gobierno para prevenir ese tipo de hechos y atender a las víctimas.
“Vemos que el Estado se ha estancado y en algunos lugares ha retrocedido. Hace meses en toda la provincia logramos la adhesión a la ley nacional contra la violencia de género y hay muchos municipios que tienen una gran cantidad de legislación pero se desaprovechan oportunidades”, señaló, en diálogo con Diario UNO, López y agregó: “Que nosotros podamos tener la sanción de la ley de emergencia en Santa Fe significa no sólo que el gobernador va a tener la posibilidad de manejar el presupuesto para atacar este problema y resolverlo sino también de dar posibilidades a otro porvenir”.
En ese sentido, destacó que se puede trabajar en las características de la capacitación de las fuerzas de seguridad, de los trabajadores de la Justicia y de los jueces. “Los tres poderes del Estado necesitan tener la perspectiva de género para avanzar”, manifestó.
Un trabajo articulado
Por su parte, Liliana Loyola –referente de la asociación civil Generar– también se refirió a la necesidad de que se realice un trabajo articulado entre los poderes del Estado y habló del rol de los otros actores sociales.
“Hay una escala de responsabilidades. Creo que hay un conjunto de leyes que son extraordinarias, que marcan políticas públicas. Si estamos comprometidos en tratar de bajar el nivel de violencia contra la mujer y de violencia social me parece que hay que poner más esfuerzo en los gobiernos para que esas leyes se vayan implementando”, dijo.
Pero también destacó la labor de las organizaciones sociales que trabajan fuertemente en la concientización de las mujeres sobre sus derechos y sus posibilidades. “Se naturaliza al relación violenta al interior de la familia y eso se va expresando en el afuera. Entonces creo que todos tenemos que preocuparnos por la violencia de género, no es sólo un tema de mujeres”, sostuvo y siguió: “Si todos pensamos que es un problema de la familia nos equivocamos porque eso se traslada al afuera permanentemente”.
Además indicó que se debe lograr el empoderamiento de las mujeres en el mismo lugar en el que están, en sus barrios. A su criterio, se requieren espacios en los que pueda ponerse en discusión la situación que viven y donde se les brinden herramientas para poder superar sus problemas.
“El primer mal que tiene la mujer que sufre violencia es que está sola. El violento, lo primero que hace es tratar de aislarla. Entonces ésa es una acción prioritaria que se puede coordinar entre el Estado y la sociedad civil”, señaló Loyola.
Por último, resaltó que se debe trabajar en la formación de los profesionales para que incorporen la perspectiva de género y eso permita también cambios en la manera en la que actúan en el campo laboral.
Junto al enemigo
Las cifras de los femicidios en Santa Fe son una radiografía del problema de la violencia de género. Los datos marcan que en la gran mayoría de los casos el agresor es la pareja actual o el ex de la víctima. Y en varios casos se registran problemas anteriores entre ambos por las agresiones del varón a la mujer.
Los últimos casos, los de este mes, se registraron en Rosario y en Amenábar. En el primero de los hechos, el miércoles, una mujer de 66 años fue atacada en la puerta de su casa por su ex pareja, de la misma edad. Tras la violenta agresión el hombre se suicidó. Los familiares de la mujer reconocieron que la separación se había producido por las constantes agresiones.
El otro de los hechos tuvo lugar ese mismo día pero en Amenábar. Allí una mujer de 38 años fue asesinada a cuchilladas por su pareja de 74 años en la vivienda que compartían, murió acuchillada por Claro Díaz, de 74, que se suicidó tras el crimen.
De todas maneras hay que tener en cuenta que hay crímenes que no se contabilizan porque no terminan con la muerte de las mujeres. Pero son igualmente graves.
A modo de ejemplo se puede señalar el reciente caso, también en Rosario, una joven embarazada de nueve meses fue rociada con un líquido inflamable y prendida fuego. Su pareja, que tenía quemaduras en sus brazos, quedó detenido. La mujer está delicada porque se vieron afectadas sus vías respiratorias pero el bebé, que nació por cesárea, se encontraba en buenas condiciones.













