El corazón no se entrena. Viene de fábrica. Y como me sobra garra, tengo todas las de ganar”. Santiago Ponzinibbio habla desde la seguridad que le provoca haber alcanzado el sueño de formar parte de la UFC, el torneo internacional que reúne a los mejores exponentes de las artes marciales mixtas –MMA–. Pero el camino no fue fácil.
Santiago Ponzinibbio: "Me veo con el cinturón y con la bandera argentina”
En 2009 se fue de vacaciones en carpa a Brasil por quince días y se quedó por cuatro años. En ese tiempo, el luchador argentino superó obstáculos económicos y culturales hasta que, luego de ser considerado el ganador moral del reality The Ultimate Fighter –en el TUF se fracturó el radio en diez partes y no pudo pelear la final–, se aseguró un contrato –de seis peleas como mínimo– para participar del deporte que más creció en los últimos años.
“Llegué a Brasil con una mano atrás y otra adelante. Hice masajes, vendí cerveza y sándwiches de milanesa en la playa. Fui a entrenar con brasileños y me cagaron a piñas por ser argentino. Pero la fuerza de voluntad me convirtió en el primer argentino en la UFC”, asegura este fanático de La Renga y Pappo, apodado el Rasta, quien el sábado 9 de noviembre debutará en Goias –Brasil– en la categoría de los medios medianos contra el invicto Ryan Laflare.
–¿Cuál es la sensación ante este nuevo desafío?
–Mucha expectativa. Pero no quiero sobrecargar lo emocional. Pese a que es el debut en la UFC, para mí es una pelea más.
–Con toda la intensidad que conlleva una pelea de estas características, ¿qué papel juega la preparación mental?
–Lo psicológico pesa mucho. Y la UFC es muy grande. Desde que llegás hay gente por todos lados y un clima al que hay que acostumbrarse. Pero soy muy frío y enfocado. Cuando se cierra el octágono, no escucho nada y sólo siento mi estrategia. Voy en automático hasta que termina la pelea y me levantan la mano. No presto atención a otra cosa. Nunca se me pasó por la cabeza desistir por más que me caiga o tenga la cara cortada.
–En tu carrera antes de la UFC sólo una vez no te levantaron la mano en diecinueve peleas. ¿Qué sentiste?
–Fue una pelea confusa. El árbitro la paró cuando no tenía que hacerlo. No pongo excusas pero me quedé con una sensación muy fea. Cuando perdí, me sentí robado. Pero más allá de eso, estuve muy deprimido. Me pegó fuerte, durante una semana no me levanté de la cama. Y es que soy muy intenso. Entendí que se aprende mucho más de la derrota, aunque prefiero morirme burro (risas).
–¿En qué momento un viaje de verano se convierte en una forma de vida?
–Es que conocí a un tipo que daba clases particulares de jiu-jitsu, me enganché y me quedé con tres bermudas y cuatro camisetas. Hice de todo pero nunca dejé de entrenar. Luego comencé a aprender otras disciplinas como el Muay Thai, me consiguieron peleas y empecé a crecer. Dejé de dormir en la playa, comencé a trabajar en restaurantes y arranqué con las clases de boxeo hasta que llegó la posibilidad de anotarme en el TUF.
–¿Cómo fue ser el único argentino del reality?
–Muy difícil. Me lo hicieron sentir desde antes. El día de la inscripción llegué primero, a las seis de la mañana, y me anotaron último a las dos de la tarde. Vi pasar a 500 peleadores brasileños, pero cuando les conté mi historia y les demostré mi forma de pelear se sorprendieron, y al mes me confirmaron la presencia.
–La UFC ya desembarcó en Brasil, ¿creés que dentro de poco lo hará en la Argentina?
–Luego de México, venimos nosotros. Cuando llegue va a ganar muchos seguidores. La MMA es un deporte apasionante y de alto rendimiento, con una preparación física de mucho nivel. No somos dos personas matándonos. Todo es muy profesional. Acá se combina todo: resistencia, explosión y potencia.
–¿Qué te provoca ser el primer atleta argentino en alcanzar este lugar de privilegio?
–Alegría. Quiero poder pasar el mensaje. Nadie me regaló nada. Trabajé como un caballo y lo conseguí.
–Además de la calidad técnica de los peleadores, la UFC está atenta a su carisma. ¿Cómo te considerás a la hora de ser parte del show?
–Es una empresa importante y si el peleador vende, mejor. Hay muchos que consiguen peleas buenas a base de show. Yo tengo carisma. Siendo argentino y estando en Brasil, tenía todo para perder y acá estoy. Además, me gusta un poco el juego de cargar al otro como parte de la venta. Hay que saber salir a buscar al contrincante.
–¿Cuál es tu próximo objetivo?
–Ganarle a Laflare. Es muy intenso y no va aceptar la pelea en pie. Tengo una pegada fuerte y va a intentar trabarme. Va a ser una pelea dura, pero sé que le voy a ganar porque el resultado es consecuencia y creo mucho en mi trabajo. Pero mi máximo objetivo es ser campeón de la UFC, aunque no tengo prisa. Sé que no va a ser mañana, pero tengo todas las condiciones para lograrlo. Ahora que llegué hasta acá, no me para nadie. A la noche, cuando apoyo la cabeza en la almohada, me veo con el cinturón y con la bandera argentina.
Fuente: El Gráfico.














