Colón

Colón: un equipo que se sostiene en sus jugadores y no en el técnico

El Sabalero cuando gana lo hace en base al rendimiento puntual de algunos jugadores, pero sigue defeccionando respecto al funcionamiento

Martes 26 de Noviembre de 2019

Colón es un equipo que se sostiene en sus individualidades y no en el funcionamiento colectivo. Siempre es más saludable tener una estructura que contenga a los jugadores y no al revés, en donde el equipo es sostenido por los futbolistas.

Y Colón se convirtió en un equipo que depende casi exclusivamente de la inspiración de sus futbolistas. Si eso no sucede difícilmente pueda obtener un resultado positivo. No se advierte una idea de juego y mucho menos un funcionamiento aceitado.

Son pocos los encuentros en los que el Sabalero dejó una imagen convincente, y la mayoría de sus triunfos fueron producto de la aparición fulgurante de sus protagonistas, en el mayor de los casos con Luis Rodríguez como abanderado.

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Pero si el Pulga no aparece las cosas se complican, a veces dice presente Wilson Morelo o algún otro jugador, pero la realidad indica que Colón se transformó en un equipo en donde los jugadores tienen mucha más influencia que el entrenador.

Pablo Lavallén no logró imprimirle una identidad, no hay un ADN futbolístico y por eso el Sabalero juega a lo que pueden ese día los futbolistas. Si el Pulga se levanta con el pie derecho crecen las posibilidades, en caso contrario las cosas se dificultan.

El ejemplo más concreto es el partido con Estudiantes, en donde el Rojinegro fue superado a nivel colectivo, pero ganó el partido exclusivamente por la inspiración de Rodríguez quien anotó dos goles y metió una asistencia maravillosa para el tanto de Braian Galván.

Sin el Pulga en cancha, de ninguna manera Colón le hubiese podido ganar al Pincha, está claro que el 10 juega con la camiseta rojinegra y hay que aprovecharlo, pero tampoco depender exclusivamente de un futbolista.

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El técnico sabalero está hace casi nueve meses dirigiendo al equipo, pero en ese lapso no logró hacerlo jugar bien. Los resultados acompañaron en la Copa Sudamericana, pero no en la Superliga.

Esas actuaciones en la Copa lo sostuvieron, pero siempre el equipo estuvo en deuda a la hora de analizar las cuestiones futbolísticas. Son más los encuentros en los que Colón jugó mal que bien.

Por ello no convence, ni aún cuando gana. Con Estudiantes la gente celebró los tres puntos y haber dado vuelta el resultado, pero se retiró preocupada por el rendimiento del equipo.

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Defiende mal, retrocede peor y cuando intenta presionar no lo hace de manera escalonada, salvo contadas excepciones. Así las cosas, luce descoordinado y se transforma en un equipo largo con los volantes lejos de los delanteros y con los rivales ganándoles las espaldas a los mediocampistas sabaleros.

Encima la defensa no brinda garantías, los laterales no marcan y los centrales no están atravesando un buen momento. Pero eso es síntoma de un equipo que carece de una idea colectiva. Y en consecuencia, se transforma en un equipo "jugadorista", sin concepto táctico.

Colón apela a los recursos individuales y en ese aspecto Lavallén no termina dándoles las herramientas a sus jugadores para potenciarlos. No logró mejorarlos y ese es su principal déficit. Sigue apelando a la inspiración divina de alguno de sus futbolistas y prendiendo velas para que el Pulga ni se resfríe.

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