Colón

Cambiar para que nada cambie

El debut de Lavallén lejos estuvo de colmar las expectativas y el equipo se asemejó al que dirigía Domínguez, Fuertes y Comesaña

Sábado 16 de Marzo de 2019

Pasan los entrenadores, quedan los jugadores y el resultado es siempre el mismo. Colón se ubica en la 23ª posición de la tabla con apenas 21 puntos sobre 66 en disputa con una eficacia del 31,8%.

Una campaña impresentable para un plantel con jugadores de trayectoria que de ninguna manera estuvieron a la altura de las circunstancias a lo largo de toda la Superliga.

De aquel equipo que hizo historia en el Morumbí ganándole al San Pablo y que un par de meses antes había superado a Racing como visitante para clasificar a la actual Sudamericana, nada quedó.

Ese compromiso que se advertía dentro de la cancha y la defensa férrea hacia el entrenador (Eduardo Domñinguez) desapareció y los que vinieron después nunca pudieron lograr una identificación con el plantel. Se tuvo que ir Domínguez, debió pasar Fuertes, llegó Comesaña y ahora asumió Lavallén.

Pero nadie puede dar en la tecla, es cierto que Lavallén apenas dirigió un partido por lo cual no tiene responsabilidad. Termina siendo apenas el último eslabón en esta cadena de desaciertos y fracasos permanentes.

Lo concreto es que este Colón tiene la mandíbula de cristal y ante el primer golpe queda nocaut. Se observó en los últimos partidos ante la adversidad, a excepción del cotejo ante Racing en donde mostró otro temple.

Pero está claro que en función de lo observado hasta aquí los principales responsables de este crítico momento son los jugadores. No es aceptable que en 22 fechas a Colón lo hayan dirigido cinco técnicos contando a Marcelo Goux.

Y resulta un absurdo que el equipo no haya ganado en condición de visitante, sumando cuatro empates y ocho derrotas con una eficacia del 11% siendo el peor elenco fuera de su casa.

Obviamente que la dirigencia tiene un grado enorme de responsabilidad ya que se equivocó en la contratación de Comesaña variando por completo el perfil de entrenador que venían buscando.

Lavallén sí se parece más a Domínguez y Montero, por lo cual la elección de Comesaña resulta difícil de explicar. Ya que el único argumento esgrimido fue que los había impresionado la manera en que jugaba el Junior.

Demasiado poco para convencerse de ir a buscar a un DT de 70 años que jamás había dirigido en la Argentina. Y además no lograron cerrar a Diego Dabove que era la prioridad y terminó yéndose a Argentinos.

Así las cosas, Colón atraviesa una crisis futbolística de la cual no puede salir, quizás la oportunidad que le otorga el partido por la Sudamericana sirva como incentivo para emerger.

Pero deberá existir un compromiso mayor por parte de estos jugadores para superar este trance. Después de dos años consecutivos de clasificar a la Sudamericana, este año no lo logrará. Le queda el consuelo de hacer un buen papel en la actual Copa para decorar un presente de continuos sinsabores.


¿Te gustó la nota?