Colón

Comesaña: "Me quedo en Barranquilla"

El uruguayo, máximo candidato a DT de Colón, confirmó que su familia se quedará en Colombia y que esta semana tomará una decisión sobre su futuro.

Miércoles 19 de Diciembre de 2018

Lo encontramos como casi nunca se ve: en familia. Sin su habitual ropa de entrenamiento, sin la camisa de la suerte que usa en cada partido, sin la gorra con el escudo de Junior que oculta gran parte del capilar asnal que da origen a su popular apodo y sin los afanes, preocupaciones y el estrés de su profesión. Es más risueño, más relajado y más descomplicado este Julio Comesaña que se citó con EL HERALDO en el apartamento del norte de la ciudad que en los próximos años servirá para poner en práctica el mensaje que se encuentra en su entrada: “Casa de abuelos, hotel de los hijos y guardería de los nietos”.  

Este Comesaña, que ya canta la canción de Joe Arroyo, “En Barranquilla me quedo”, disfruta el subcampeonato en la Copa Sudamericana y la conquista de la octava estrella, mientras se confirma si sigue en Junior (lo más seguro) o se va a Colón de Argentina.

P. ¿Cuántos mensajes de WhatsApp ha recibido tras la conquista del título?

R. Hoy tenía 280. No tuve tiempo de contestarlos. Eso me impacienta. Lo hago por ratos. Primero es el saludo y luego el regaño: ¿por qué no me contesta? Los mensajes son de felicitación con algo de inconformismo: ganamos, pero muy sufrido.

P. ¿Cuántos mensajes recibió el año pasado cuando lo eliminó Flamengo y América?

R. Realmente de los más cercanos de uno, siempre tratando de que uno no se sienta tan mal.

P. Es real que en la victoria hay muchos más amigos que en la derrota…

R. Sí, es un tema de emotividad, todos queremos ganar y hay una cultura de ganadores y perdedores.

P. ¿Qué balance hace ahora más en frío?

R.  Para mí fue el momento que el equipo agarró vuelo y comenzó a jugar de una manera inesperada porque veníamos de muchos inconvenientes, de cambio de jugadores y encontrar el estilo de juego no es fácil y hay que trabajar mucho, pero cuando encajaron las piezas y la cosa empezó a funcionar, me di cuenta que habíamos logrado lo que es más difícil, una manera de atacar y una manera de defender. Me quedaban dudas en el sistema defensivo. Era un equipo que generaba emociones y a eso no puedes ponerle freno. Pero este equipo aprendió a defender en la etapa más importante, los partidos ante Santa Fe nos dieron el pasaporte.  Este equipo no hace goles de media distancia, no tira centro porque no tiene juego aéreo ni mucha pelota quieta, uno dice: ¿cómo hace tanto? El equipo elaboraba desde su campo, a veces parecía que no había nadie adelante y con dos o tres pasaba lo que pasaba. El equipo aprendió a cuidar la pelota, a elaborar las jugadas, con pases, circulando, eso fue generando confianza. Vieron que contra ocho o nueve jugadores, ellos solo con tres podían penetrar. Trabajamos mucho en eso.

P. ¿Se ratifica en que este es el mejor Junior que ha dirigido como equipo?

R. Esto es bravo decirlo porque pareciera que uno lo tira así sin tener en cuenta el equipo de 1991, el de 1993 y el de 2008-2009, ufff. Yánez, Giovanni Hernández, ‘Piojo’ Acuña y Teófilo son palabras mayores. ‘Pachequito’, Valderrama, ‘Niche’ Guerrero y Valenciano también. ¡Y Mackenzie no tenía cabida en ese equipo! imagínense lo que era eso.

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P. Este Junior fue mejorando errores y puliendo virtudes. Terminó sin sufrir tanto en el juego aéreo…

R. El juego aéreo se corrigió sobre la marcha porque no había tiempo para trabajar, había que hacer ejercicios de saltos y en medio de la competencia no era lo más prudente. Solamente tomando conciencia de que a este nivel los pequeños detalles marcan el triunfo o la derrota. No es posible que nosotros perdiéramos en el juego aéreo como perdíamos, no nos ganaban sino que nosotros no saltábamos, a veces perdíamos la marca, se nos escapaban, a veces jugábamos en zona, hombre a hombre, pero en los dos partidos contra Santa Fe y Paranaense no perdimos por arriba y hasta anotamos goles de cabeza. Era más bien un problema de atención.

P.¿Qué pasó en los penales?

R. Yo pienso que son rachas que generan desconfianza. La gente dice: vamos a practicar penales, listo. Yo estoy aburrido de que se ponen a patear penales y resulta que Viera y Chunga le atajan a sus compañeros. Me parece que eso anímicamente genera desconfianza antes de un partido. Los arqueros nuestros los conocen y el arco donde se patean no tiene nada que ver con la escena de un partido. Todo eso cambia. Es totalmente distinta a la de la práctica. El jugador que crea que debe entrenar penales por confianza, todos los días debería entrenarlos sin que nadie le diga. Valentierra, Dayro y ‘La Bruja’ Verón no entrenaban nunca y lo hacían. Hoy (ayer) erraron ‘El Pity’ Martínez y Enzo Pérez, y perdió River.

P. En medio de la celebración, Teófilo contó que peleó con Piedrahíta, con Viera y con Narváez. Dijo que Narváez le ganó, que era La Chinita contra El Bosque y perdió. ¿Cómo manejó eso? Al final se vio una aceptación de ‘Teo’ en el grupo…

R.  (Risas). A Teo creo conocerlo bien, pero yo lo perdí mucho tiempo y creo que todas las personas vamos cambiando. El tema era que Teo no era coherente con lo que decía y hacía. De pronto no se daba cuenta de lo mucho que se necesitaba su bagaje, su experiencia, su fortaleza, su carácter, para comandar, para liderar, para apoyar. Me daba la impresión de que él pensaba en sí mismo hasta que las situaciones lo fueron desbordando. Tuvo enfrentamientos con algunos compañeros, generando malestar, reuniones. Al final, un día, comenzó el cambio de él y, como si hubiera llegado alguien nuevo, comenzó a sumar. Empezó a ubicar a los jóvenes, a hablarles con firmeza, pero también a darles cariño. Empezó a decir cosas que ya eran coherentes con su comportamiento. En la cancha hizo lo que hizo, volvió a su nivel. En la medida que fue logrando su mejor rendimiento y se empezó a sentir bien, anímicamente también mejoró. Se dio cuenta que era importante, necesitaba ser importante. Para hacerlo sentir así tenía que jugar como juega. Eso se fue dando, el equipo lo aceptó nuevamente y comenzó a generar esas situaciones favorables.  Ya después él es temperamental, lo mismo que Narváez. Rafa Pérez y yo también. Esas cosas son necesarias. Todos nos respetábamos y teníamos la intención de buscar cosas importantes. En el mejor momento del equipo para lograrlas, se lograron porque Teo cambió. Yo no quería estar sin Teo, él hace todo mejor. Una de las grandes satisfacciones que me queda es que Teo volvió a su nivel, disfrutó en su casa y retomó el afecto que la gente le daba.

P.¿Quién ganó la pelea, Narváez o Teófilo?

R.  (Risas). Yo esa pelea nunca la quisiera ver. Una pelea brava. Hay que llevarla al coliseo. Eso fue en una práctica. Nunca se golpearon.

P. La pregunta del millón: ¿se queda o se va?

R. Me quedo en Barranquilla. Lo de Junior está por verse, yo termino contrato el 31 de diciembre y no puedo decidir irme a algún lado sin saber mis cosas con Junior. Esperemos si Junior desea que yo me mantenga aquí. Siempre estoy dispuesto a dialogar y revisar todas las cosas, el presente, el futuro, lo que ha pasado, lo que queda, los objetivos del club. Y a partir de ahí hablaremos del tema económico y ya está.

P. ¿Fuad Char prácticamente dijo que usted se va a quedar?

R.  Debe ser para que los de Colón digan: listo, no va más. Es muy inteligente, sabe negociar.

P. Ya hubo un encuentro con Antonio Char, ¿no?

R. Sí, conversé con Antonio y seguiremos avanzando. Nos reunimos con la cordialidad de siempre, recorriendo un poco el semestre, hablando de cosas bonitas.

P. Antonio Char se la jugó toda por usted en un momento en el que todos se oponían a su llegada y decían: “¿Otra vez Comesaña?”

R. Siempre con Antonio ha sido así. Es perseverante, paciente y prudente. Siempre hemos trabajando bien. Podemos tener discrepancias, pero las dialogamos. Estamos bien.

P. ¿Le gustaría ser mánager o coordinador del equipo?

R. Hablando claramente, don Fuad es la persona que se encarga de todas estas cosas en el club. Yo no creo que a mí me vayan a dejar de mánager, aunque a mí me guste o lo que sea, esa función realmente la realiza don Fuad,  yo no aspiro a estar ahí sentado en un escritorio poniendo la cara a otras personas que toman las decisiones, si yo asumo un compromiso tengo que tener voz y voto, no creo que Junior esté preparado para eso hoy, de pronto algún día se entiende que un asesor deportivo es importante en muchas cosas. En el cargo que esté, tengo que ir a la cancha, debo ir a la cancha, el fútbol está allá.

P. ¿Qué tan seductora es la oferta de Colón?

R. Puntual y concreta, depende de lo que yo responda. Depende de que yo diga sí o no. Para decir sí, debo ir allá y mirar muchas cosas que me interesan saber. Sería para una etapa de año y medio. Están apostando todo. Esperemos para ver qué resulta.

P .Junior tiene ventaja sobre Colón….

R. Es que yo no me voy a ir de aquí sin hablar con la gente de Junior.

P. Han tenido paciencia en Colón…

R. Sí, ellos están dispuestos y esperando, pero no es necesario que me digan en qué situación están, no puedo jugar con eso, en esta semana debo tomar una decisión.

P. ¿No es cierto que viaja el jueves a Argentina?

R. No, en absoluto. Es muy difícil que yo me mueva de acá en estos días, va a venir mi hija (Lorena) desde Estados Unidos con dos nietos, hasta el 27 que se van los hijos, aspiro a tener un tiempo con mi familia porque es el único tiempo que voy a tener. También está la posibilidad que me quede sin trabajo.

P. ¿Qué piensa del grupo que le correspondió a Junior en la Copa Libertadores?

R. Bonito, interesante, ya nos acostumbramos a estos partidos. Ya jugamos contra Palmeiras, no hay susto, ni nada, hemos jugado con estadio lleno, en cancha sintética.

P. Su esposa dice que es la que manda en la casa…

R. Por eso se llama Amanda, la que manda. Si no toma la decisión ella… yo no estoy nunca acá.

P. ¿El Comesaña temperamental que todos conocen es manso acá?

R. Entro aquí y pregunto todo con cuidado (risas).

Fuente: El Heraldo

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