La visita de los dirigentes de Colón a Brasil tuvo diferentes lecturas que se fueron realizando una vez producido el cónclave entre José Vignatti y Julio Comesaña.
Comesaña salió campeón y Junior inicia el operativo para retenerlo
Desde el entorno del experimentado estratega uruguayo coincidieron que el gesto de ir a visitarlo para mostrarle interés por sus servicios fue un gran síntoma de querer tenerlo como conductor en Colón. Y más allá que edificó gran parte de su carrera en Colombia, el Charrúa íntimamente sueña con dirigir en el fútbol argentino.
Claro que los dirigentes de Junior, además de no ver con buenos ojos la llegada de la comitiva sabalera a Brasil, comienzan a estar en un callejón sin salida. Tienen la frescura del reciente título a mano y una serie de operaciones para intentar convencer de que no abandone el equipo.
“No me alegra el triunfo por la derrota de Medellín, sino por nuestro triunfo y lo que hicimos a lo largo de todo el torneo”, dijo Comesaña en entrevista con la cadena Win Sports.
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La identificación del uruguayo con Junior comenzó en 1973, cuando llegó para jugar en el equipo que acaba de obtener su octavo campeonato. Es verdad que perdió 3-1 la vuelta contra Independiente Medellín, pero el 4-1 a favor de la ida terminó siendo decisivo en el conteo final.
Comesaña es un barranquillero nacido en Montevideo, el 10 de marzo de 1948. Pero desde muy joven levantó vuelo de Uruguay: tras comenzar su carrera en Racing, llegó a Argentina para jugar primero en Gimnasia y Esgrima de La Plata y luego en Kimberley de Mar del Plata.
De la mano del técnico Gabriel Ochoa Uribe, Comesaña logró su primera estrella en Colombia, en el mismo año en que llegó al país. Pero luego, a mediados de 1973, terminó en Barranquilla. Junior recibió la base del Cúcuta Deportivo, que se había retirado del campeonato por problemas económicos. A esa base se sumó Comesaña, pero no pudo consolidarse.
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Tuvo un paréntesis de un año en su país, en Danubio, para luego regresar a Junior en 1975, cuando el club comenzó a acercarse cada vez más a su primera estrella. Estuvo en aquella extraña final semestral contra Millonarios, en 1976, que se definió en un sorteo por televisión tras una gresca en El Campín. Y también estuvo cuando, por fin, el Junior levantó el trofeo, también en Bogotá, pero contra Santa Fe. Se quedó hasta 1979, para luego irse a jugar al Medellín, al Unión Magdalena y de nuevo al DIM, donde se retiró en 1981 para ser asistente del técnico Jorge Olmedo.
“Nadie se va a olvidar de este Junior por el juego mostrado, por la jerarquía que tuvo en una cancha complicada y por la manera de jugar”, se le escuchó decir cuando se le escapó la Copa Sudamericana ante Paranense por penales. Un par de días después se tomó revancha mientras la puerta sigue estando abierta para completar un proceso largo y exitoso, y venir al país para dirigir a Colón.













