Un resiliente

Cómo piensa el argentino que es uno de los 10 mejores estudiantes del mundo

Su empeñó en salir adelante y el incentivar a los chicos a seguir en la escuela o la universidad le valió un reconocimiento prestigioso para los estudiantes

Sábado 24 de Septiembre de 2022

Nicolás Monzón tiene 25 años, es de Villa La Florida, Quilmes, Buenos Aires y está estudiando tres carreras: Ingeniería en Informática en la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) y las Licenciaturas de Matemáticas y Física en la UBA. Además, fundó Magnetar, una desarrolladora de software. Nació y se crio en un contexto de bajos recursos y actualmente es uno de los diez mejores estudiantes del mundo.

El secundario lo hizo en el Instituto Sagrada Familia, donde contó con media beca por comportamiento y por estudios. Amante de las matemáticas desde pequeño tal vez jamás se imaginó que Chegg. Org Global Student Prize 2022 lo seleccionaría entre casi 7.000 nominaciones y postulaciones de 150 países para nombrarlo como uno de los diez mejores estudiantes del mundo, de llegar a ser elegido como el mejor de todos se va a llevar un premio de 100.000 dólares.

"Vengo de una familia humilde, con muchos valores. Mi papá siempre hizo su recorrido con eso, me inspiró mucho con lo que es perseverar, crecer", indicó Nicolás y contó que desde chico su padre comenzó a hacer changas y hasta trabajaba en obras en construcción. Por su parte, la mamá laburó mucho con los trueques, armaba su puesto y veía qué podía intercambiar y cuando todo se digitalizó pasó a hacer lo mismo de forma virtual. Su abuelo también estaba en las ferias, mientras que sus tíos se encontraban haciendo changas.

Nicolás Monzón

Nicolás Monzón

Las matemáticas siempre estuvieron presentes en Nicolás, desde chico, ya sea en cumpleaños con un cuaderno y una lapicera o paseando y contando las calles y los árboles.

Su abuela, quien se dedicaba a la costura y el tejido, cuando el joven tenía nueve años le regaló un libro llamado Curso de Integración Escolar: "Ese libro contenía un montón de matemáticas nuevas para mí, matemáticas de nivel secundario. Matemáticas que iban desde teorías del conjunto hasta ecuaciones diferenciales y yo estudié, entre los nueve y los 12 me dediqué a estudiarlo, me he quedado dormido leyendo el libro, me lo he llevado a encuentros familiares, o sea he estado de acá para allá con el libro, incluso en el colegio".

Si bien al principio no entendía varios temas que se planteaban en el libro, Nicolás era un perseverante y un curioso innato: "En mi escuela primaria yo miraba las pizarras de los de la escuela secundaria, estábamos juntos pero ellos estaban en clase y nosotros en el recreo. Miraba los ejercicios de matemáticas que les planteaban y me los copiaba para después tratar de resolverlos con lo que aprendí en el libro".

Cuando el joven llegó al secundario ya había visto por su cuenta los temas, por lo que se dedicó a "disfrutar de la clase".

"Yo no conocía la universidad. En mi contexto, en un barrio donde la mayoría no tenía capaz estudios secundarios o muy pocos, la mayoría de mi familia no tiene estudios, mi abuelo no sabe leer. Estamos hablando de una estructura diferente. Yo llegué al último año sin saber y sí me enteré de la universidad en el colegio porque en el último año se tocó el tema, todos mis compañeros querían ver qué iba a estudiar el resto por curiosidad y ahí surgió, yo empecé a preguntar, ¿qué es una universidad? ¿qué es una facultad?", sostuvo Monzón.

Ante esa incertidumbre tan grande, una compañera le acercó la guía del estudiante, donde había una lista de carreras y donde descubrió que se podía estudiar matemáticas de forma profesional. Él veía que cuando su papá obrero aspiraba a un puesto nuevo le mandaban apuntes para leer, es por eso que Nicolás creía que si quería ser un profesional determinado le iban a mandar cosas para leer y estudiar y con eso bastaba para crecer como profesional.

Aplicó a una beca para una carrera de grado en la Uade y decidió estudiar Ingeniería Informática. En segundo año de cursado se topó con un problema de matemáticas de series infinitas y en el establecimiento le indicaron que no lo podían ayudar porque eso correspondía a matemáticas puras y lo motivaron a estudiar en la UBA. Se coló en una clase de CBC, arrancó a hablar con un profesor y él lo incentivó a comenzar la carrera de matemáticas. Tras finalizar el CBC se decidió a cursar física también.

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Al momento de hablar de la educación argentina hoy en día, apuntó que hay que reforzar muchas cosas, tanto a nivel educativo pero también en otras cuestiones. "Tenemos un montón de chicos que tienen un potencial enorme, es decir que tienen la capacidad para crecer en la parte educativa o profesional pero que necesitan conocer las oportunidades, necesitan conocer más cosas", sostuvo.

Sobre este último punto, precisó que a veces los jóvenes van al CBC y se enteran de que había temas que debían haberlos aprendido en el secundario pero no lo sabían. "Si no conocés no podés proyectar", expresó.

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Si Nicolás llega a ser elegido como el "mejor estudiante del mundo" se va a llevar un premio de 100.000 dólares. Una parte del mismo lo destinaría a su empresa Magnetar y otra la donaría a Jóvenes en Acción, ONG en la que está participando como voluntario desde hace ocho años.

En tercer año de las Licenciaturas de Matemáticas y Física Nicolás creó con unos compañeros de la universidad Magnetar, una startup de tecnología que busca hacer desarrollos de impacto en general. La primera app que plantearon apuntó a profesores particulares, donde personas de bajos recursos podían ser oyentes de clases que no se podían pagar. Cranearon muchas otras aplicaciones de este estilo, sin embargo se dieron cuenta que tenían poco tiempo para dedicarle al proyecto y por lo tanto no iban a poder crecer rápido. Ante esta situación pasaron a ser una desarrolladora de software para terceros: "Hacemos proyectos para otras personas y para empresas. Hicimos desarrollos para el campo, desarrollos para encontrar mascotas perdidas, de integración entre diferentes compañías. Nos concentramos en aportar código de calidad y a medida".

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Fuera de estos trabajos cuentan con sus proyectos propios, donde poseen inversores y se caracterizan por tener un protocolo de confidencialidad muy preciso. "Yo busco invertir en Magnetar para el largo plazo tener una economía mucho mejor y desde esa economía poder ayudar a mi familia en general y a mis hermanas con sus estudios", manifestó el joven.

Además, Nicolas Monzon hace años viene participando de la fundación Jóvenes en Acción: "Es un programa multimedial, social y educativo. Nace como un programa de radio y unos años antes de que entre yo, en el 2014, se empiezan a hacer voluntariados de todo tipo. Yo por ejemplo participé de un encuentro de jóvenes líderes donde en La Favorita, que es una escuelita de fútbol en Mendoza, pudimos darle una clase a chicos para que aprendan a leer, les llevamos libros, donaciones y estuvimos con ellos".

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El cine debate y "cadena de favores" son otras de las actividades que se llevan a cabo en la fundación. El estudiante reveló que cuando estaba en el último año de la secundaria estaba muy perdido porque recién ese año conoció la universidad, desde Jóvenes en Acción le brindaron un panorama de las carreras disponibles. Tiempo después, cuando estaba ya cursando una carrera, Nicolás se puso del otro lado y al igual que muchos otros profesionales, se encargó de ayudar a chicos de la secundaria y también a los que se encontraban en una carrera universitaria.

Para aquellos chicos que quieren estudiar pero que no tienen los recursos para hacerlo, Monzón les aconsejó que indaguen sobre becas, sobre todo en las universidades, que averigüen los requisitos para aplicar a las mismas y se preparen con tiempo. "Creo que si realmente amas esto y no contas con los recursos métele, porque es tu futuro y es el cambio entre vivir diciendo «que hubiese sido de...» al cambio de vivir de lo que realmente te gusta", apuntó.

Por otro lado, les habló a los que no saben si estudiar o no: "Que mantengan la cabeza activa, porque estudiar es como un entrenamiento, después cuesta mucho retomar. Entonces si no se tiene una carrera clara aún así hacer cursos, ir conociendo diferentes rubros, un curso de diseño gráfico, de programación, de cómo cocinar, de lo que sea pero tratar de mantener la cabeza activa".

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