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Coaching: una herramienta para generar cambios

Se trata de una disciplina que va ganando espacio en la región. Ayudar a definir objetivos y crear estrategias para alcanzar metas a nivel personal o grupal.

Domingo 21 de Diciembre de 2014

Hay momentos en la vida donde hace falta cambiar para lograr los objetivos que uno se propone. Sin embargo, a veces esto no resulta una tarea sencilla y exponerse a cometer errores puede ser parte de ese proceso.

En tanto, existen opciones para  ayudar a orientar hacia la meta a quien se propone modificar algún aspecto de su vida. Entre ellas, el coaching, una disciplina relativamente nueva concebida para ayudar a alcanzar metas en cualquier campo –personal, laboral, empresarial o espiritual–, a través de la implementación de numerosas herramientas que posibilitan recuperar la ilusión en el trabajo, conectar con alguna  pasión, alinear objetivos profesionales y personales, mejorar las relaciones con los demás, hacer que una empresa crezca, desarrollar al máximo su talento y el de sus equipos, fidelizar a colaboradores y clientes, mejorar su toma de decisiones y aumentar su confianza para conseguir lo que se desea.

En Paraná, Griselda Monti fue una de las pioneras en apostar al coaching, hace varios años. En la actualidad es coach y motivational speakers y desde este lugar se encarga de conducir a otros en el proceso de concreción de sus objetivos, acompañándolos y ayudándolos a explotar sus fortalezas y aplacar sus debilidades. Además, conduce un programa de radio, donde entrevista en vivo a sus invitados y aplica sus conocimientos en cada intercambio de ideas.

Dueña de un gran carisma, asegura que su misión es la de “llegar a la mayor cantidad de gente que quiera ser más que el término medio, dándole mayor autoestima y mejor actitud, potenciando sus fortalezas y aplacando sus debilidades, para convertirse en mejores personas”.

En diálogo con Ser Un@, relató cómo se puede liberar todo el potencial que cada uno atesora en su interior.

—¿Cómo comenzaste a desarrollarte en esta actividad?

—Empecé a involucrarme con el coaching hace muchos años en una empresa donde tenía que formar líderes en el área de ventas en todo el país. Era una compañía estadounidense y aprendí mucho sobre la filosofía de trabajo que ellos tienen, que es bajo mucha presión, con una alta exigencia de resultados. Desde ese lugar, las excusas no tienen valor. Formaba a peronas que no tenían un sueldo, sino que debían vender para obtener ingresos; y si no cumplían sus objetivos de venta no comían, por ejemplo. De esta forma, fui ganando experiencia personal y formándome de manera independiente. Desde entonces trabajé para compañías que me contrataron  

como motivadora, formadora de líderes, y ayudé a distintas personas y empresas a mejorar la oratoria, la atención al cliente, el trabajo en equipo, entre otras cuestiones. Vivía en Buenos Aires y viajaba hacia distintos puntos del país. En Paraná sigo haciendo lo mismo, aunque en este ámbito aún quedan muchas cosas por cambiar y recién se está tomando conciencia de la importancia que puede tener el coaching.

—¿Cómo se logran resultados a través del coaching? 

—Lo que hace el coaching es preparar a la persona para que logre su objetivo, pero fundamentalmente lo primero en lo que se focaliza es en fortalecerla mentalmente. Todo está en la cabeza. Por ejemplo, hay deportistas a los que uno les escucha decir que no le daban más las piernas pero ganaron una carrera a partir de un esfuerzo mental. El 80 o el 90% de los logros se generan en la mente y el resto a partir del esfuerzo físico o de otra índole. 

—¿Cuál es la función del coach?

—Lo que hace el coach es marcarte la ruta. Es como un GPS. Te va diciendo exactamente por dónde conviene ir, cuando hay que parar. Es una especie de guía que evita los accidentes que una persona puede tener en su vida, y si los tiene, ya que es casi imposible evitarlos, procura que esté más fuerte y con muchas más herramientas para poder soportar esa instancia. Todos podemos vivir sin un coach. Pero es como ocurre con internet o los teléfonos celulares: vivimos muchos años sin ellos, pero a medida que se van conociendo sus utilidades, nos van sirviendo como una herramienta maravillosa para hacer las cosas más rápido. Eso es justamente lo que provoca el coaching, el acompañamiento a una persona que quiere lograr un objetivo más rápido y más certero. 

—¿Todas las personas pueden lograr los resultados que se proponen, a pesar de las limitaciones que cada uno pueda tener?

—Todos pueden alcanzar sus objetivos y creo en el cambio de una persona, pero obviamente debe tener el deseo de cambiar. Es como pasa con un adicto, una persona fumadora o alcohólica. Uno tiene el deseo de modificar algo cuando se da cuenta de que una situación no le hace bien. Me parece maravilloso que la gente vaya cambiando, porque todo cambia constantemente y nadie tiene que quedarse estático. 

—Si los cambios hacen bien ¿por qué nos resistimos a aceptarlos?

—Porque es salirse de la zona de confort. Uno está cómodo ahí y un cambio molesta. No todo el mundo está preparado para eso. Pero cuando la persona se da cuenta de que si no cambia no crece, no evoluciona, no le suceden un montón de cosas que son positivas, toman conciencia de que cambiar es necesario. A veces se toma la decisión de cambiar de manera obligada, cuando a una persona le ocurre algo que no le deja otra opción. Lo hace muchas veces en medio de un dolor, de una crisis, de momentos de desesperación, cuando ya no queda alternativa. Lo ideal es tomar la decisión antes, para no sufrir, antes que las circunstancias tomen la decisión por uno. 

—¿Qué hay que tener en cuenta para elegir un coach? 

—Hay que fijarse muy bien en su experiencia. Eso es fundamental. Si uno se fija en los coach deportivos, siempre son personas que atravesaron todas las circunstancias. Por ejemplo, en el fútbol, casi siempre es alguien que primero fue jugador, después fue capitán de su equipo y salió campeón. Cuando aparecen coach muy jóvenes yo dudaría, porque no tienen la experiencia suficiente. Es una disciplina que no se aprende solo con el conocimiento de herramientas teóricas, sino desde vivencias que se atravesaron. En este sentido, creo que nadie puede ayudar a otro si de pronto no vivió una situación límite, sino debió atravesar procesos de cambios y superarlos.

Transformación personal

Griselda Monti contó que en su vida personal también le tocó transformarse. “A pesar de mi aspecto, era una persona muy insegura. Tanto es así que estudiaba derecho y abandoné mi carrera porque no podía hablar frente a los profesores. Eso significó una gran frustración para mí. Yo quería ser abogada. Más tarde lo ayudé a estudiar a quien después fue mi marido para que él se reciba, pero la vida tiene esa ley de siembra y cosecha y compensa: años después terminé desarrollándome en un trabajo donde me pagan por hablar frente a un público. Si me hubiesen dicho que me iba a dedicar a una actividad donde estuviera hablando frente a una gran cantidad de gente, capacitando y brindando conferencias, y que se me iba a reconocer por eso no solo emocionalmente, sino económicamente, no lo hubiese creído nunca”, relató a Ser Un@. Entre los aspectos que debió modificar, indicó: “Logré el autocontrol, ya que  tenía problemas por la ansiedad de querer todo ya, de retrucar al otro. Todo eso hacía que cometiera un montón de errores”. 

Asimismo, explicó: “Esto es algo que se debe aplicar en forma permanente. Es como el adicto, que lucha todos los días para no caer de nuevo. A partir del crecimiento personal lo que se logra es tener todas las herramientas al alcance para poder mejorar y hacer un cambio, pero a veces uno se ve igual en situaciones extremas donde dan ganas de explotar y obviamente la mente logra controlar eso, con todo lo que sabés y conocés para que no te descontroles”. 

“Siempre digo que si la gente estuviese capacitada y preparada, las cárceles no estarían tan llenas, porque lo que provoca el delito es la falta de autocontrol. Hay que enseñarle a la gente a tener autoestima, a desterrar su timidez, ayudarla para que se sienta más segura de sí misma, porque cuando te descontrolás, perdiste”, añadió.

Por último, aclaró que no es un servicio caro. “La gene tiene ese mito, pero cuesta lo mismo que ir a un psicólogo, con la diferencia de que además de escuchar, el coach te da una solución. A un psicólogo podés hablarle horas y es solo una oreja que te escucha. Un coach brinda las herramientas para que logres resultados y eso es prácticamente a corto plazo. Eso se consigue con la empatía, con ponerse en el lugar del otro”, concluyó.

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