La violencia escolar es un tema cotidiano en las instituciones educativas. Todos los días se repiten agresiones de distinto tipo entre los integrantes de la comunidad educativa, aunque los más habituales tienen como protagonistas al alumnado. Insultos, empujones y burlas son las maneras más habituales en las que se presentan las agresiones aunque cada vez son más marcados los hechos de violencia indirecta y el ciberacoso. Según datos del Observatorio de Violencias Escolar, cuatro de cada 10 niños, niñas y adolescentes sufre este problema.
El 40% de los niños sufre acoso escolar
El especialista en la temática y director del observatorio, Alejandro Castro Santander, dialogó con Diario UNO en varias oportunidades sobre la temática y destacó que el problema “no lo resuelve la escuela sola”. En ese sentido, marcó que es importante que padres, docentes, directivos y la comunidad en general se comprometan y acompañen a niños, niñas y adolescentes en una formación libre de violencia.
El trabajo realizado por el Observatorio marca un incremento de la violencia respecto al relevamiento anterior. Mientras antes uno de cada cuatro chicos le tenía miedo a un compañero; ahora uno de cada tres pasa por esa situación.
En la investigación se detallan dos tipos de violencia la directa –que se expresa con golpes, insultos y agresiones físicas– y la indirecta –vinculada a situaciones de burla que tienen como intención hacer sentir mal al otro–. Además hay un apartado especial en el que se analiza la incidencia, cada vez mayor, del ciberacoso, que son las agresiones a través de las pantallas (celular y computadora), en general potenciadas por la masividad y el anonimato que habilitan las tecnologías.
“A veces decimos que la escuela es violenta porque la sociedad es violenta y, en realidad, si bien es cierto que se comparte el contexto social, hay distintos tipos de violencia en las escuelas. No es lo mismo la violencia que puede haber en una plaza con un grupo de chicos que la que se puede producir en el aula. Las investigaciones que estamos haciendo nos muestran que hay características propias en el tipo de violencia que se da en las escuelas. Aunque se comparten distintas características con otros tipos de violencia, como el abuso de poder, la persistencia del hostigamiento”, indicó el especialista mendocino durante su visita a la capital provincial.
Lo que se vive en las aulas
En los casos de violencia directa, el informe marca que el 30 por ciento de los consultados contestó que alguna vez sufrió golpes. Mientras que el seis por ciento reconoció que lo enfrentaba con mucha frecuencia. Con respecto a las amenazas con armas, el cinco por ciento dijo haberlas recibido alguna vez y sólo el 1,5 por ciento manifestó que eso le sucede asiduamente.
Por otro lado, en lo que se consideran violencias indirectas, el 30 por ciento de los encuestados contestó que alguna vez le han robado o roto sus pertenencias. Y un 11 por ciento dijo que eso le ocurre de manera repetida.
Además el 27 por ciento de los alumnos aceptó que recibe rechazo y aislamiento de vez en cuando y el seis por ciento cotidianamente.
Los sobrenombres, apodos y burlas marcan los porcentajes más altos del estudio. El 65 por ciento dijo que los ha sufrido alguna vez y el 21 por ciento lo padece casi a diario.
Por último, el 20 por ciento de los chicos reconoció tener miedo en la escuela por estos motivos. Al respecto, Castro Santander remarcó que son los porcentajes de la violencia indirecta los que más deben preocupar porque son muy altos. “Casi un 40 por ciento de los chicos sufre en silencio, pensando que podrán solucionarlo solos. O bien porque les da vergüenza lo que les sucede, o porque no creen que los adultos podamos ayudarlos”, indicó.
No percibidas
Un punto de preocupación es que, según señaló el especialista, en general los alumnos denuncian violencias que los adultos no perciben. “No es sólo el golpe, el arma o el insulto, sino también el romper o esconder las pertenencias, es la calumnia y la murmuración, es el no dejar participar, la exclusión”, ejemplificó y llamó la atención sobre el crecimiento de la ciberviolencia (maltrato que se realiza a través de internet y celulares): “El anonimato y la rápida difusión a través, por ejemplo, de las redes sociales, lo convierten en un tipo de violencia muy peligrosa y difícil de controlar”.
El otro dato que llama la atención, es que los niños y adolescentes reconocen que las situaciones de agresión se dan por igual en las aulas como en los recreos y denuncian que los docentes no intervienen.
Aunque Castro Santander indicó que eso puede deberse a la falta de capacitación para reconocer los distintos indicadores.















