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Los 10 Nobel de Química más destacados del siglo XX

Si bien los químicos suelen tener menos popularidad que economistas o médicos, lo cierto es que su trabajo es clave en cuanto a los beneficios que han aportado y continúan aportando a la humanidad

Miércoles 09 de Noviembre de 2022

Si bien los químicos suelen tener menos popularidad que economistas o médicos, lo cierto es que su trabajo es clave en cuanto a los beneficios que han aportado y continúan aportando a la humanidad. Aunque sean muchos los ganadores de Premios Nobel, a continuación hablaremos sobre los 10 más relevantes del siglo pasado.

Marie Curie. 1911

Marie Curie ha sido una de las científicas más influyentes de la historia de la química, a tal punto que está en el selecto grupo de personas con más de 1 Premio Nobel. Entre sus investigaciones, comprobó que los compuestos formados por torio emitían rayos de manera espontánea, dando lugar a la radioactividad.

Como algunas muestras tenían más radioactividad de la esperada, Marie sospechó que existía una sustancia más potente que el uranio y el torio, y en el año 1898 ella y su esposo Pierre descubrieron tanto el polonio como el radio.

De esta manera, en 1903 ganó el Premio Nobel de Física y en 1911 el de Química por su trabajo incesante sobre el radio y sus compuestos.

Víctor Grignard. 1912

El químico y profesor universitario Víctor Grignard ganó en 1912 el Premio Nobel de Química, al descubrir el reactivo de Grignard y contribuir enormemente en el progreso de la química orgánica. En su tesis doctoral mostró su descubrimiento de los compuestos organomagnésicos (reactivos de Grignard) que eran realmente valiosos a la hora de sintetizar elementos orgánicos complejos.

Theodore William Richards. 1914

Theodore William Richards fue un químico que en 1909 divulgó sus descubrimientos sobre el peso atómico. De esta manera, 4 años después comprobó que el peso atómico del plomo ordinario era distinto al derivado de la desintegración radioactiva del uranio. Con su trabajo confirmó las hipótesis previas que indicaban la existencia de isótopos y la desintegración radioactiva.

A modo de reconocimiento por su incesante labor, entró en la historia al recibir su merecido Premio Nobel de Química en el año 1914.

Frédéric Joliot-Curie, Irène Joliot-Curie. 1935

Irène Joliot-Curie era la hija de Marie y Pierre Curie, y junto a su esposo, el físico Frédéric, en el año 1934, resumieron años de investigación en un artículo que demostraba cómo se creaban los radioisótopos artificiales por bombardeo de boro, magnesio con núcleos de helio, y aluminio. Al haber sido los primeros en lograr tal hallazgo, esto les supuso enorme reconocimiento entre los químicos de la época.

Su trabajo alteró radicalmente la forma de ver la tabla periódica, ganando el Nobel en 1935. Con el paso del tiempo, otros científicos contribuyeron en la teoría y descubrieron que cualquier elemento con al menos un tipo estable de núcleo también podría llegar a tener radioactividad.

Archer John Porter Martin, Richard Laurence Millington Synge. 1952

El químico inglés Archer Martin y su compañero, el bioquímico Richard Synge, colaboraron para crear la cromatografía, un método de análisis que posibilita la separación de los aminoácidos en cualquier proteína de materia viva. Este descubrimiento les permitió ganar el máximo reconocimiento para un químico, el Premio Nobel, en año 1952.

Entre los años 1942 y 1948 estudiaron los péptidos de la gramicidina, que poco tiempo después Frederick Sanger aprovechó para determinar la estructura de la insulina tal y como contaremos a continuación.

Frederick Sanger. 1958

Frederick Sanger dedicó toda su vida a comprobar la estructura de la insulina, creando y adaptando métodos de investigación que después serían replicados por laboratorios prestigiosos del mundo entero. Tras años y años de trabajo, en 1955, descompuso la estructura molecular de la insulina y creó las bases del esclarecimiento de la estructura general de la proteína.

Pero eso no fue todo, ya que el hallazgo era también aplicable a la síntesis de otras sustancias que podían llegar a ser aprovechadas en otros tratamientos terapéuticos. Por su enorme relevancia en el campo de la química, recibió el Premio Nobel en el año 1958.

Luis Federico Leloir. 1970

Luis Federico Leloir fue un médico y bioquímico argentino de fundamental relevancia en su área. Este supo aislar una enzima fermentadora de galactosa y le puso el nombre “cogalactowaldenasa” por haber producido en ella una inversión de Walden (fenómeno químico). Esta misma coenzima hoy en día es conocida como glucosauridindifosfato, que años después Alexander Todd fue capaz de sintetizar y ganar un Nobel.

Su papel en la historia de la química ha sido determinante a la hora de realizar descubrimientos referidos a los procesos metabólicos de hidratos de carbono y azúcares particulares, de manera que en el 1970 ganó su merecido Nobel de Química.

Walter Gilbert, Frederick Sanger. 1980

Llegando a los 70s, Gilbert colaboró con Dressler para inventar el círculo rodante, un hallazgo muy importante que explicaba una de las dos maneras en la cual las moléculas de ADN se autoduplican. Unos años más tarde, junto a Maxman desarrollaron la rápida secuenciación química del ADN y técnicas varias de ADN recombinado.

Después de años de trabajo, se juntó con Sanger para trabajar de lleno en la estructura y evolución de las secuencias de ADN, algo que les permitió ganar el ansiado Nobel de Química en el año 1980, que terminaron compartiendo con Paul Berg.

Kary Mullis. 1993

Kary Mullis fue el creador del PCR, aquel elemento tan utilizado hasta hace poco tiempo para determinar quiénes podían llegar a tener o no Coronavirus. Esta es una técnica biológica molecular creada en el año 1986, cuyo objetivo es el de conseguir un gran número de copias de un fragmento de ADN para identificar los virus/bacterias causantes de una enfermedad, identificar cadáveres y más.

La técnica se ha extendido enormemente en el campo forense y laboratorios químicos, y en el año 1993 fue el principal motivo por el cual ganó su Premio Nobel de Química.

Paul J. Crutzen, Mario J. Molina, Frank Sherwood Rowland. 1995

Estos 3 investigadores recibieron el Premio Nobel de Química de 1995 al identificar cómo los óxidos de nitrógeno erosionan la capa de ozono de la Tierra. Al mismo tiempo, fueron capaces de descubrir aquellos procesos químicos que tanto la dañan.

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