Con el inicio de las vacaciones de verano y el habitual cambio de quincena, muchas personas esperan relajarse y recuperar energías. Sin embargo, lejos de sentirse mejor, no son pocos los que experimentan cansancio extremo, ansiedad, dolores corporales, insomnio y falta de motivación justo cuando comienza el descanso.
Por qué algunas personas no logran descansar cuando empiezan las vacaciones
Especialistas advierten que el cuerpo puede reaccionar con fatiga, dolores e insomnio cuando baja el ritmo laboral tras meses de estrés sostenido
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Tiempo de vacaciones
Sobre este fenómeno habló en LT8 Rosario el osteópata Alejandro Lalli, quien explicó que esta reacción es más común de lo que se cree y tiene una causa clara: el funcionamiento del sistema nervioso tras largos períodos de exigencia.
El cuerpo en “modo supervivencia”
Según Lalli, gran parte de la población vive durante el año en un estado que define como modo supervivencia, marcado por la presión laboral, las responsabilidades familiares y la hiperconectividad.
“El cerebro interpreta esa exigencia constante como una amenaza permanente y responde generando tensión muscular, alerta continua y dificultad para descansar”, explicó. Ese estado se sostiene durante meses —e incluso años— sin que la persona lo perciba como un problema.
Cuando el estrés desaparece, aparecen los síntomas
El inconveniente surge cuando la exigencia se corta de manera abrupta, como sucede al iniciar las vacaciones o al disminuir la carga laboral. En ese momento, el cuerpo intenta recuperarse y repararse, pero el proceso puede manifestarse con síntomas que desconciertan a quien esperaba sentirse mejor.
Entre los más frecuentes, Lalli enumeró:
- Fatiga intensa
- Necesidad excesiva de dormir
- Dolores musculares
- Desconexión emocional
- Irritabilidad
- Falta de ganas de socializar
El especialista relató el caso de una abogada que, ya instalada en un destino paradisíaco con su familia, no lograba disfrutar: “Pasaba gran parte del tiempo recostada, sin energía ni deseo de compartir”.
No es depresión, es una respuesta del sistema nervioso
Lalli aclaró que este estado suele confundirse con depresión, aunque en muchos casos se trata de una respuesta fisiológica normal tras un período prolongado de estrés. “El cuerpo no está fallando: está intentando protegerse y recuperarse”, señaló.
Otro de los síntomas más comunes es el insomnio. Si bien existen recomendaciones sobre la llamada higiene del sueño, el osteópata remarcó que el verdadero origen del problema está en lo que ocurre durante el día.
“Si el sistema nervioso pasa todo el día en alerta, no se apaga automáticamente a la noche”, explicó. La dificultad para dormir profundo está asociada a la hiperexigencia, la tensión sostenida y la imposibilidad de desconectarse mentalmente.
La importancia de regular el estrés en la vida diaria
A partir de más de 20 años de experiencia clínica, Lalli desarrolló un enfoque integral que combina osteopatía, neuroregulación y abordaje del trauma, con el objetivo de brindar herramientas prácticas para la vida cotidiana.
“El objetivo no es dejar de trabajar ni cambiar de vida, sino aprender a regularse para que el estrés no termine pasando factura”, concluyó.














