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Tips: cómo evitar un nuevo fracaso amoroso

Atraemos lo que somos. Esto funciona en todas las áreas de la vida, incluida la de las relaciones personales. Puede que te cueste aceptarlo (o tal vez no), pero si rompiste con tu pareja y pensas que tuviste mala suerte… estás en un error. Entrá y leé.

Lunes 12 de Diciembre de 2011

Atraemos lo que somos. Esto funciona en todas las áreas de la vida, incluida la de las relaciones personales. Puede que te cueste aceptarlo (o tal vez no), pero si rompiste con tu pareja y pensas que tuviste mala suerte porque la persona a la que entregaste tu corazón acabó rompiéndolo o porque esa sintonía que parecía haber entre ustedes en realidad sólo era una ilusión… estás en un error.

No tuviste mala suerte. De hecho, la suerte, buena o mala, no existe. Es un concepto que inventamos los seres humanos para eludir nuestra responsabilidad.

Cuando tu ex amor entró en tu vida, tú estabas vibrando en una frecuencia determinada. Doy por hecho que aceptas la realidad de que los seres humanos, como cualquier otra cosa que forma parte del universo, somos energía.

La tecnología moderna permite, por ejemplo, detectar el calor que irradian nuestros cuerpos o traducir en gráficos los impulsos eléctricos de nuestro cerebro. Esto es algo comúnmente admitido cuando hablamos de procesos fisiológicos o de la actividad cerebral, pero, ¿qué pasa con las emociones y los sentimientos?

Todo es energía. Somos energía y constantemente la intercambiamos con nuestro entorno, que no es algo ajeno a nosotros sino una realidad de la que formamos parte. Cuando respiramos, ya estamos interactuando con nuestro entorno. Es una dinámica constante y sin fin. Recibimos la energía, positiva o negativa, de otras personas, y proyectamos la nuestra a otros.

En ambos sentidos, el funcionamiento es el mismo, el intercambio de energía se produce a través de pensamientos, sentimientos y emociones, expresados en palabras y concretados en acciones. La calidad de esa energía es la que determina tu frecuencia de vibración. Y ahora viene lo más importante: tu pareja, ahora ex amor, entró a formar parte de tu vida porque vibraba en la misma frecuencia que tú.

A continuación te pido que hagas un ejercicio simple pero que requiere la máxima honestidad por tu parte. Si te engañas no será útil:

1º Trata de identificar todos los defectos que tenía tu ex pareja. No se trata de que la juzgues ni te ensañes, identifica esos defectos con ánimo sereno y sin entrar en apreciaciones de valor. Todos podemos encontrar defectos incluso en los seres que más queremos, como nuestros mejores amigos, porque todos los tenemos. No hay nada de malo en ello, reconocerlos e intentar superarlos es lo que nos permite crecer y evolucionar como seres humanos.

2º Escribe, una lista de sus defectos. ¿Era una persona inmadura? ¿Era un poco egoísta? ¿Se le pegaban las sábanas por las mañanas? ¿Tenía poco sentido del humor? ¿Era desordenada? ¿Era pesimista? ¿Era celosa? Escribe todo lo que se te ocurra.

3º A continuación escribe otra lista, esta vez con tus propios defectos, especialmente los que tenías cuando conociste a tu ex. Es muy posible que muchos de sus defectos sean también los tuyos. También es posible que algunas de vuestras actitudes fueran complementarias. Por ejemplo, tu pareja era demasiado dependiente y tú pecabas de sobreprotector. O tenía un carácter dominante y tú eras débil (una persona muy dependiente siempre buscará a alguien que se desvele por ella, lo mismo que una persona posesiva siempre buscará, consciente o inconscientemente, a alguien que se deje dominar).

4º Los defectos que identificaste como comunes, son los rasgos de tu personalidad que debes cambiar si no quieres atraer más de lo mismo. En otras palabras, has de esforzarte por vibrar en una frecuencia de energía distinta para evitar reproducir situaciones similares en tus futuras relaciones de pareja. Si tu frecuencia vibratoria, aquella que transmites con tus creencias, sentimientos y acciones, sigue siendo prácticamente la misma… lamento decirte que tu nueva historia amorosa te va a sonar a película ya vista dentro de algún tiempo.

5º Examina con sinceridad tus creencias, tus patrones de pensamiento, tu forma de ver la vida y de reaccionar emocionalmente ante ella… y empieza a sustituir dentro de ti todo aquello que no te sirva ni te haga bien.

Puedes alegar que nunca quisiste atraer a una persona que te hiciera infeliz, que tú sólo deseabas dar y recibir amor y que tu sentimiento fue sincero. Que no entiendes por qué salió mal o por qué te trató así, si se lo diste todo. ¿Y si te dijera que nadie quiere estar enfermo o ser pobre, y aun así muchos enferman y se ven acosados por las deudas?

Querer es importante pero no es suficiente. Tienes que transformarte en lo que quieres: si deseas tener riqueza y salud, primero debes tener una mentalidad de abundancia; si deseas encontrar a la pareja ideal para ti, primero debes convertirte en una persona con las virtudes que anhelas en ella. Porque atraes lo que eres.

No permitas que tu ruptura amorosa te haga sentir mal y de ninguna manera interpretes la experiencia como un fracaso. Una experiencia es “un acontecimiento que se vive y del que se aprende algo”. Él o ella apareció en tu vida como un reflejo de aquellos aspectos de tu ser que debías mejorar o cambiar, tenías cosas que aprender de tu pareja y tu pareja tenía cosas que aprender de ti.

Cuando dos personas se conocen y se aman, la historia de su relación es una historia de amor pero también de intercambio y crecimiento. Si en vuestro caso no fue posible e inevitablemente sobrevino la separación, la buena noticia es que aún estás a tiempo de asimilar esa enseñanza y atraer a tu vida algo mejor. Si dejas de creer en la “suerte” y asumes tu responsabilidad, también reconoces tu poder presente para construir tu futuro.

Fuente: resucitadeturupturaamorosa.com

  

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