El español es un idioma maravilloso, de eso no cabe la menor duda. Se calcula que son alrededor de 500 millones de personas los que lo tienen como lengua materna en el mundo y ostenta el título de ser la segunda más hablada en el planeta por número de hablantes nativos, solo por detrás del chino. Ha ido evolucionado progresivamente a lo largo de la historia dado su carácter vivo y adaptado a los cambios culturales y sociales entre los hispanohablantes.
Una palabra del español que se dice pero no se escribe
Es una palabra del español "pronunciable" pero no "escribible"
Pero además de esta riqueza, esconde otras muchas curiosidades. Entre ellas, una duda que se ha convertido en todo un acertijo lingüístico y que, a priori, resulta complicado de descifrar es: ¿cuál es la palabra en español que se puede pronunciar pero no escribir?
Aunque parece una especie de acertijo, la realidad es que tanto la Real Academia Española (RAE) como la Fundación del Español Urgente (Fundéu) reconocen que esta palabra, que se puede pronunciar, pero nunca escribir, es una insólita excepción del español y que resulta inexistente en otras lenguas.
Lo que sucede es que, aunque esta palabra en sí podría pronunciarse, su escritura rompería las normas ortográficas que hoy en día están aceptadas, esta rareza se ha reconocido como un caso absolutamente excepcional para el cual no existe una solución.
La palabra en cuestión se trata de la forma imperativa tuteante del verbo «salir» (sal) en combinación con el pronombre enclítico «le(s)».
Por una parte, es necesario explicar que los pronombres enclíticos son aquellos que van unidos como sufijo (al final) a un verbo (me, te, se, lo, los, la, las, le, les, os), para que este pueda desempeñar una función. Por ejemplo: Llamame, contale, aliméntese, encontralo, mirala, visitalas, mandales, escuchalos, pongámoselo, dígales, deciselo, ponete.
En este contexto, la unión de la forma verbal «sal» junto con el pronombre enclítico «le(s)» da como resultado la palabra «salle(s)» con la cual encontramos dos inconvenientes.
Por una parte, la pronunciación de la palabra «salle» haría que perdiera su significado; como bien sabemos, cuando hay dos eles contiguas la única interpretación admitida es el “yeísmo”, es decir, «salle» no tiene otra opción más que pronunciarse como «saye».
Ante esto, una posible solución, que era ocupada con anterioridad, es agregar un guion entre las sílabas, en este caso nos explica FundéuRAE que:
«Por esta razón, ha sido costumbre desde hace mucho tiempo la intercalación de un guion (…) Cuando se ha de usar la persona «sal» con el pronombre «le», se escribe sal-le. De este modo, se escribiría: Sal-le al paso [si se refiere a que le salga al paso]».
Aunque esto podría ser una solución para pronunciar y escribir correctamente esta palabra, la realidad es que hacerlo sería violar las normas ortográficas del español, según se describe, desde el 2010 las Academias de la Lengua en su revisión de la ortografía decidieron negar validez al uso del guion, sin ofrecer alternativas.
De este modo, «sal-le» se puede pronunciar, pero escribirlo es incorrecto e inaceptable.
«Nuestro sistema ortográfico no cuenta con recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional; las grafías salle al encuentro o sal-le al encuentro no se consideran, pues, correctas», describe la RAE.
Finalmente, las soluciones que la RAE plantea ante esto es buscar alternativas que no impliquen la escritura de esta palabra. «Lo natural es que, en su lugar, se generen expresiones en las que el pronombre de dativo se sustituye por el sintagma correspondiente (o, incluso, por un posesivo: sal a su encuentro) o en las que el verbo salir aparece en infinitivo como núcleo de una perífrasis modal de obligación (tener que + infinitivo; deber + infinitivo; haber de + infinitivo; la impersonal haber que + infinitivo)».
Poniendo como ejemplo:
«Mira, aquella es la Sunamitis. Sal a su encuentro, y dile: ¿Te va bien a ti y a tu marido y a tu hijo?» (Molina Misal completo [España 1943])
«Hay que salir al encuentro de los chismes, dijo la maestra» (Allende Eva Luna [Chile 1987]).














