Ayer en el estadio 15 de Abril, el equipo que comanda Leonardo Madelón cosechó su segunda victoria al hilo en condición de local. En esta ocasión el equipo que se fue con las manos vacías fue Independiente Rivadavia de Mendoza. La formación santafesina consiguió un contundente 2 a 0 con goles, en el comienzo del primer tiempo, del mediocampista derecho Martín Fabro y en el segundo tiempo, y por los apuntes del árbitro Dóvalo, que le dio el tanto del final al central Leonardo Sánchez, coronando de esta manera no solo un resultado claro sino también solidificado por el rendimiento colectivo que tuvieron los Rojiblancos.
Como agua bendita
Los 45’ iniciales
El primer tiempo dejó como saldo positivo el resultado parcial favorable con el que el dueño de casa se fue a los vestuarios, pero pensando en el futuro cercano del torneo para Unión. El aspecto negativo y preocupante fue la salida por lesiones de dos jugadores vitales en el andamiaje táctico: Nereo Fernández y Martín Fabro.
Pero en cuanto al rendimiento colectivo del local, la clave estuvo en la presión que efectuaron los volantes Tatengues por sobre el mediocampo mendocino. Fausto Montero y sobre todo Mauricio Martínez se sobrepusieron con su ahogo constante sobre la tenencia de la pelota que intentaron realizar Guerra y Cardozo, siendo netamente superiores en un sector clave del campo.
A esto se le sumaron las subidas constantes que efectuaron Malcorra por la izquierda y Fabro, en menor medida, por la derecha. Destacando también la función de marcación sobre los centrales que realizaron los delanteros Triverio y Guerra. Y aunque este trabajo exigente de los hombres de Madelón fue casi constante en la etapa inicial, trajo el efecto que buscaron a los 3’, cuando después de una excelente jugada colectiva y de calidad que finalizó con un toque exquisito de Guerra para Triverio, este último tiró el centro para que Fabro pusiera la pelota dentro del arco de Ayala.
Con el resultado favorable a Unión, todo se hizo más fácil para dominar el encuentro en todas las zonas, anulando en todo momento las intenciones de juego que tuvieron los dirigidos por Ricardo Rodríguez.
Es más, tranquilamente, el Tatengue pudo haber aumentado el marcado, pero apareció siempre la humanidad del arquero Josué Ayala para convertirse en la figura del elenco cuyano: a los 8’ le tapó el segundo a Triverio y a los 23’ a Guerra, sin dejar de lado que luego del rebote el tiro de Montero pasó cerca del travesaño. Pero no solo quedó ahí porque a los 41’ otra vez el guardameta le ganó el duelo a Kike Triverio y nuevamente ahogó el grito albirrojo.
Así, siempre quedó definido que el dueño del trámite y del resultado fue Unión. Aunque el dato negativo en el primer tiempo, y pensando en lo que viene para la formación de la avenida López y Planes fueron las salidas obligadas de Nereo Fernández y el mediocampista Martín Fabro, que dejaron la cancha por dolencias musculares.
Y aunque las salidas de los dos futbolistas preocupan, hay que destacar las sólidas actuaciones que tuvieron sus reemplazantes, el golero Matías Castro y Sebastián Caballero. Así se fue un primer tiempo, cargado de emociones, con un resultado justo y con preocupaciones pensando en Temperley, cuando todavía faltaba el segundo tiempo.
El complemento
Para el comienzo del segundo tiempo el trámite del encuentro no se modificó y la intensa lluvia tampoco dejó de caer en la Avenida. En ninguna ocasión estuvo en riesgo el resultado del Tatengue, que con oficio y un desgaste importante en todas las líneas fue asegurando el resultado, que aunque por momentos hubo aproximaciones sobre la valla de Castro, encontraron tanto al arquero como a los defensores concentrados en la función que debían realizar.
Y la formación dueña de casa seguía generando opciones de gol, pero no las podía convertir, hasta que a los 32’ llegó una jugada de pelota detenida en el área de Independiente, remató Caballero y en el medio encontró la cabeza de Leonardo Sánchez y la humanidad de un rival para que la pelota se le colara en el palo izquierdo a Ayala y marcara el segundo gol y caso cerrado en Santa Fe y con lluvia incluida…
Aunque en el cierre hubo otro punto negro, la lesión en su pierna derecha de Guerra y que ya lo deja en incógnita para el cotejo del jueves. Pero las lesiones no taparon el funcionamiento que tuvo el Tate.
Por Claudio Cáplan / [email protected]











