Ovación

De invitarlo a pelear, a llorar a su muerte

Se cumplen 25 años de la pelea entre Diego Maradona y Julio César Toresani. Luego de eso se hicieron amigos en Boca y Diego lloró el fallecimiento del Huevo

Miércoles 07 de Octubre de 2020

Este 7 de octubre se cumplen 25 años del histórico partido entre Boca y Colón que significó la vuelta de Diego Maradona a Boca y la Bombonera. Pero está claro que lo más recordado de ese partido, fue la pelea entre Maradona y Julio César Toresani que terminó con la amonestación del 10 y con la expulsión del Huevo.

Pero la historia no terminó en la cancha y se trasladó afuera, ambos a través de la prensa se invitaron a pelear. Luego coincidieron en Boca y entablaron una amistad. Este miércoles el periodista Julio Chiappetta realizó una crónica respecto a lo que pasó ese día. Pero también al vínculo que se estableció entre ambos con el correr de los años.

"Pensar que lo quise pelear, y hoy lo lloro. Después de aquella famosa discusión, él vino a jugar a Boca y fuimos grandes compañeros. Hablé muchas veces con él por teléfono. Yo pensé en traerlo como segundo mío (cuando dirigió en Dorados de Sinaloa, en la Segunda División de la Liga Mexicana). Lamentablemente, llegué tarde. No creí que fuese todo tan grave... Ahora, yo me pregunto, ¿por qué Boca, River o la AFA no les dan apoyo a los futbolistas que pasan por esta situación? No creo que el caso de Toresani sea el único. Por otro lado, hay gente que conocía al Huevo mucho mejor que yo, y no hizo nada. Él era un tipo muy trabajador. Lo lamento en el alma. Mi pésame a toda su familia. Ojalá que los hijos tengan el mismo corazón que su padre", escribió apesadumbrado Diego Maradona en su Instagram el día que Julio César Toresani decidió terminar con su vida.

Y ese Maradona auténtico y contradictorio lo pinta de cuerpo entero al Diego ser humano. Jugaron apenas seis partidos juntos en Boca, en 1997, con cinco triunfos y un empate. Dos años antes, en el Apertura 1995, casi transforman a la Bombonera en el Luna Park.

“A mí me echó Maradona", me dijo Toresani cuando terminó al partido. "Y lo que diga cuando escuche esto me importa un carajo. Quisiera tenerlo enfrente a ver si me dice las cosas que me dijo, eso de que después del partido me iba a agarrar. Esta bien, yo me la banco, lo iría a buscar hasta la casa", agregó un Huevo calentón y enfurecido.

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¡Para qué! Todos los periodistas corrimos a unos metros de distancia, para esperar la salida de los jugadores del vestuario xeneize. "A Toresani le dije en la cancha que yo vivo en Segurola y Habana 4310, séptimo piso", respondió Maradona redoblando la apuesta.

"No tengo ningún problema en que me venga a buscar porque estoy cansado de estos 'de pico' , que de la boca para afuera son todos guapos, pero cuando hay que poner la cara… A Toresani, Segurola y Habana 4310, séptimo piso. Y vamos a ver si me dura treinta segundos", repitió Diego delante de todos, especialmente de las cámaras de Fútbol de Primera que a la noche veía todo el país.

En esa vuelta a Boca, después de 14 años, el sueño de Maradona era ser técnico y jugador, pero existían dos problemas. El primero era que en ese entonces la dirección técnica estaba a cargo de Silvio Marzolini (como en el Metropolitano 1981 cuando Diego fue campeón) y la dirigencia (Antonio Alegre-Carlos Heller) no quería despedirlo.

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El segundo era económico: la situación financiera en la que se encontraba el club de La Ribera no permitía pagarle lo que Maradona estaba acostumbrado. Por eso, varios empresarios, entre los que se encontraba Eduardo Eurnekian (dueño de Canal 2; hoy América TV), aportaron el dinero. Y después, Eurnekian lo "cobró" con giras a Corea y China, para televisar al Boca de Maradona, Caniggia, Verón, el Kily González, el Mono Navarro Montoya, Mac Allister, Fabbri, Fabián Carrizo y Scotto, entre otros.

Boca parecía tener todo para ser campeón, pero el equipo se cayó en la parte final y sólo consiguió el cuarto puesto dejándole el título servido en bandeja al Vélez de Bianchi. En las elecciones que se realizaron sobre el final del campeonato, los socios eligieron a Mauricio Macri como nuevo presidente. Y así 10 meses después de citarse a pelear en “Segurola y Habana” fue cuando el Huevo Toresani se sumó al equipo xeneize que ya dirigía Carlos Bilardo, en agosto de 1996, y lo recibió… El Diez.

“Hasta el día de hoy la gente me pregunta acerca de esa pelea", contó Toresani recordando cómo fue el encuentro cuando fueron compañeros en Boca. "No estaba asustado pero tenía un poco de incertidumbre sobre lo que podía pasar. Los muchachos del plantel me cargaban. Me decían que Diegote, que el Gordito, me iba a desarmar…", recordó entre risas.

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Pero "cuando apareció Diego no pasó nada; lo pasado, pisado. Me dijo: 'Huevo, ya pasó, bienvenido a Boca. Te felicito y no hay rencores'. Y así fue. Es un gran tipo. Nunca se me ocurrió ir a Segurola y La Habana. Aunque, en ese momento, si tenía que boxearlo, lo boxeaba en el medio de la Bombonera. Me lo quería comer, por eso dije que esa tarde me echó Maradona".

Diego continuó en Boca hasta que se retiró, también en octubre, pero de 1997, en el estadio Monumental y ante el River de Francescoli (en la cancha) y Ramón Díaz (en el banco), que comenzó ganando 1-0 con un gol de Sergio Berti. Maradona no salió al segundo tiempo. Ese fue su último encuentro como profesional. Lo reemplazó un tal Juan Román Riquelme. Aunque en la planilla oficial figura que entró Caniggia por Diego y Román por Nelson Vivas.

​Boca salió con todo en ese complemento y enseguida consiguió la igualdad. Y el gol lo hizo Toresani, quien definió con tres dedos pasando la pelota por el costado de Germán Burgos, que había salido a achicarle. El único gol del Huevo con la camiseta auriazul. Al final, fue 2-1 con el gol de cabeza de Martín Palermo. Pero todo eso ya es otra historia...

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