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Se cumplen 42 años de la primera Copa del Mundo de Argentina

Un día como hoy de 1978 Argentina se coronó campeón de la Copa del Mundo que organizó, tras derrotar a Holanda por 3-1 en la final, en el Monumental.

Jueves 25 de Junio de 2020

Un día como hoy, pero de 1978, Argentina se consagró, por primera vez en su historia, campeón del mundo. El Mundial se disputó mientras el país sufría la dictadura militar más sangrienta de toda su historia. Pero la pelota, al menos por un mes, tapó todo.

Cesar Luis Menotti asumió como entrenador de la Selección Argentina en 1974. El Flaco estaba afiliado al Partido Comunista y manifestaba sus ideas de izquierda. “En ese tiempo yo declaré que los golpes de estado habían traído consecuencias nefastas para la Argentina. Fui a ver a Alfredo Cantillo (presidente de AFA entre 1976 y 1979) para presentar la renuncia, pero me dijo que él sabía que yo era de izquierda pero, que salga como salga esto, yo iba a dirigir el Mundial 78”, cuenta Menotti en un documental que realizó el canal Deportv.

En 1976, la dictadura militar creó el Ente Autárquico Mundial 78’ (EAM) con el fin de organizar la Copa Mundial de Fútbol de Argentina. El General, Omar Actis, era el presidente, pero fue asesinado dos días después de su primera conferencia de prensa. Lo reemplazó el general de brigada, Antonio Luís Merlo. Sin embargo, Carlos Lacoste (militar que pertenecía a la armada y muy cercano a Joao Havelange, presidente de FIFA en ese momento) era el que manejaba los hilos. La organización del campeonato tuvo un costo diez veces mayor al previsto inicialmente. El Mundial le salió a la Argentina unos 517 millones de dólares, 400 más que los pagados por España en la siguiente edición de 1982.

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El camino hacia el título para Argentina no fue sencillo. En la primera ronda (jugó todos estos partidos en el Estadio Monumental) se enfrentó a rivales de gran jerarquía. En el debut, Argentina venció sobre la hora a Hungría por 2 a 1 con goles de Leopoldo Luque y de Daniel Bertoni. En el segundo encuentro, la Selección le ganó a Francia –de Michael Platini- por 2 a 1 con tantos de Daniel Pasarella y Luque. El seleccionado albiceleste no tenía gran nivel futbolístico, a pesar de las victorias, y en el tercer partido cayó ante Italia por 1 a 0. Por esta derrota, Argentina abandonó Buenos Aires y debió ir a jugar la segunda ronda a Rosario.

En el Estadio Gigante de Arroyito –cancha de Rosario Central- Argentina se impuso ante Polonia por 2 a 0 con dos goles de Mario Alberto Kempes. El “Matador” empezaba a ser el más influyente del seleccionado dirigido por Menotti y la pieza clave para la consagración. En el segundo encuentro, Argentina empató ante Brasil por 0 a 0. Brasil, que le había ganado a Polonia y a Perú, obligó a Argentina, si quería ser finalista, a vencer a Perú por más de cuatro goles.

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Argentina-Perú es uno de los encuentros que más suspicacias generó en la historia de los mundiales. Todavía circulan diversas versiones y mitos sobre ese tercer partido de la segunda ronda. Jorge Rafael Videla estuvo presente en el vestuario de Perú en la antesala del partido. José Velásquez, que jugó ese partido para Perú, fue el único jugador en denunciar un arreglo. Juan Carlos Oblitas, jugador de Perú en ese entonces, declaró que aún cree que en ese partido pasaron cosas raras, pero no acusó a nadie. “Jugué el partido y puedo jurar que no hubo arreglo”, dijo Teófilo Cubillas, el mejor jugador de la historia del fútbol peruano que también estuvo presente. A ese relato, se sumaron otros jugadores de la Selección de Perú y dijeron que Argentina fue superior futbolísticamente.

“Yo tengo un odio muy grande con algunos estúpidos periodistas cuando dudan de la moral de los futbolistas y no duda de la él y la del medio para el que trabajan. Es muy miserable hablar de que los sobornaron. Si cuando arrancó el partido podíamos haber estado perdiendo 2 a 0 a los quince minutos”, dijo Menotti sobre el partido. Y agregó: “¿Querés que te diga una cosa? Argentina era invencible”.

Lo concreto es que Argentina derrotó por 6 a 0 a Perú con dos goles de Kempes, dos tantos de Luque, uno de René Houseman y otro de Alfredo Tarantini y avanzó a la final del mundial.

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El 25 de junio, en un Estadio Monumental repleto y teñido de blanco por la lluvia de papelitos, Argentina se midió ante Holanda en la final del mundo. Holanda, en la final del Mundial de Alemania Occidental de 1974, había caído ante el anfitrión. Era una revancha para la naranja mecánica, considerada una de las mejores selecciones de la historia del fútbol junto con Brasil campeón del Mundial de México de 1970. Holanda contaba con la baja de su figura Johan Cruyff, que había sufrido un intento de secuestro en Barcelona y decidió no participar del Mundial. "Hay otros valores, la vida te enseña que otras cosas son más importantes", reveló en una entrevista el holandés.

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En la final, a los 37 minutos, Mario Alberto Kempes, con un control orientado, se metió en el área rival y estampó el 1 a 0. Pero Nick Nanninga, a los 82 minutos, marcó de cabeza el empate y el partido debió ir a tiempo extra. A los 104 minutos, Kempes dejó en el camino a dos rivales y marcó el 2 a 1 para poner en ventaja a la Selección. “Gol argentino de Kempes, de guapo. Kempes, el goleador del Mundial”, gritaba desaforado José María Muñoz, histórico relator argentino que quedó marcado por su apoyo a la Dictadura Militar y a los poderes de turno. Daniel Bertoni liquidó el resultado a los 114 minutos y Argentina se impuso por 3 a 1 ante Holanda. Argentina se consagraba campeón del mundo por primera vez en su historia.

El Mundial de 1978 fue el Mundial de los silencios. “Fue cuando el fútbol se lo comió todo”, escribió León Gieco, músico, en la letra de la canción La Memoria. Los jugadores argentinos declararon que no estaban al tanto de lo que ocurría y que luego se enteraron de lo que había pasado durante la dictadura militar. La Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro de detención, tortura y exterminio de los que habían montado por todo el país, estaba situado a 700 metros del Estadio Monumental de River. Mientras se disputaban partidos, miles de personas eran torturadas sólo a metros de la cancha. La Selección Argentina fue campeón del mundo en el medio del horror, tortura y desaparición

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