En menos de 12 horas, tres micros de larga distancia fueron apedreados en accesos a la ciudad de Santa Fe. Se trata de unidades de las empresas El Norte, El Norte Bis y Ruta 70, que el lunes al mediodía fueron blanco de dos ataques y en horas de la noche, de una tercera agresión. En todos los casos, los objetos arrojados fueron piedras que impactaron en las ventanillas de los pasajeros.
En menos de 12 horas atacaron tres colectivos de larga distancia
“En ninguno de estos últimos tres casos tuvimos pasajeros heridos, afortunadamente los ataques sólo produjeron daños a la unidad. Pero estamos a un paso de que ocurra una situación grave. Estos hechos no son nuevos, los venimos denunciando desde hace muchísimo tiempo, pero la verdad es que no les estamos encontrando solución y cada vez se repiten con más frecuencia. Los riesgos son enormes para quienes viajan, para los choferes y los costos para la empresa son muy altos. Pero a su vez nosotros no podemos dejar de brindar el servicio”, cuestionó en diálogo con Diario UNO el gerente de recursos humanos de las tres compañías, Pedro Acevedo.
Entre otros casos recientes, Acevedo recordó que el pasado viernes 20 de julio, la empresa Ruta 70 sufrió tres atentados. Todos los hechos fueron denunciados en sede policial y también se hicieron los reclamos correspondientes a las autoridades gubernamentales.
“Como ya expliqué antes, los riesgos de lesiones a los pasajeros y al personal son lo que más nos preocupa. Pero además, como empresa, nos afectan en el servicio que brindamos. Cuando un colectivo es apedreado, tenemos demoras en los viajes, cancelaciones de servicios, tenemos que agregar adicionales. Es realmente muy grave lo que estamos afrontando y nadie se está haciendo responsable”, agregó.
—¿Hay lugares puntuales donde están viendo una reiteración de casos?
—No, en realidad, se producen en toda la extensión de la Circunvalación. No hay un lugar preciso o determinado. Pero creemos que eso no puede impedir que haya controles y que se patrulle la zona. La metodología de los ataques es siempre la misma: arrojan piedras a las ventanillas de los choferes o de los pasajeros, puede ser que lo hagan con intenciones de robo o simplemente para provocar un daño, pero los peligros de que se produzca un choque, por ejemplo, son enormes.
—En los ingresos a los destinos que tienen los micros, ¿se producen hechos similares?
—Fuera de la ciudad de Santa Fe, en los únicos lugares en donde hemos sufrido este tipo de situaciones es en los ingresos a la ciudad de Rosario. Después, nosotros tenemos muchos destinos hacia el norte de la provincia y nunca nos ha pasado nada.
—¿Qué respuestas han recibido de parte de las autoridades provinciales y municipales?
—No hemos tenido ningún tipo de respuestas que satisfagan la demanda del problema. Esto no es nuevo y se ha planteado muchas veces. En algún momento nos habían ofrecido un cambio de recorrido pero no ayudó. Los ataques siguieron ocurriendo sólo que en otro ingreso. Las únicas medidas las tomamos desde la empresa, pero casi lo único que podemos hacer es que el chofer le pida a los pasajeros que cierren las cortinas al entrar o salir de la ciudad, para que la tela amortigüe el golpe.
Costos altos
El verano pasado, las empresas de viajes ya denunciaban la roturas de ventanillas y parabrisas en la zona de la bajada de Cilsa, por Varadero Sarsotti. En este sentido, desde las empresas hicieron un balance de los costos que implica cada uno de esos ataques. La reparación (cambiar una ventanilla cuesta entre 1.500 y tres mil pesos), sumado a la demora (de dos horas, por lo menos, hasta que el colectivo es reparado y puede seguir viaje) y a las atenciones que corresponden a los pasajeros lesionados, son costos que corren por parte de las empresas y que cada vez plantean un problema más profundo con las aseguradoras.














