Tres días después del femicidio de una joven rosarina en San Juan, su familia le puso punto final al velatorio en la ciudad y renovó el pedido de justicia en medio del dolor. "Siempre vamos a querer que esto tenga repercusión, lo que pasó es muy inhumano", dijo este miércoles el hermano de Camila Vecchiarello.
Femicidio en San Juan: doloroso adiós a Camila Vecchiarello, la joven rosarina aspirante a gendarme
El hermano de Camila Vecchiarello se mostró conmovido por la presencia de gendarmes en el velatorio de la aspirante asesinada el último domingo
Foto: La Capital/Celina Mutti Lovera.
El velatorio de Camila Vecchiarello concluyó el miércoles 16 de septiembre de 2026 en la cochería Pocho Bernardo.
El cortejo fúnebre de la joven de 26 años comenzó a las 10 de la mañana en Entre Ríos y Gálvez. Desde allí, sus parientes y amigos se dirigieron hacia un cementerio privado de Villa Gobernador Gálvez. La despedida de la aspirante a gendarme contó con la presencia de integrantes de la fuerza de seguridad, algo que fue bien recibido por sus seres queridos.
Mientras se desarrollaba la última parte del encuentro en la casa velatoria del barrio Hospitales, Hernán Vecchiarello dijo que el saludo de los agentes federales fue algo especial. Sobre esta cuestión, manifestó: "Con la edad que tengo, no tendría que admirarme, pero sigo admirándome igual por lo que despertaba mi hermana en otras personas. Esta forma de mostrar respeto me da satisfacción plena".
¿Cómo concluyó el velatorio de Camila Vecchiarello tras el femicidio?
"No es adiós, es hasta pronto porque la vamos a volver a ver", dijo el hermano de la aspirante a gendarme en la puerta de la cochería. A continuación, señaló que Camila era "una chica extraordinaria" porque "destilaba dulzura, ternura, amor".
Hernán reconoció que la investigación judicial sobre el femicidio y la detención de su cuñado Carlos González Riveros (25) quedó en un "segundo plano" después del golpe inicial de la denuncia. Al respecto, comentó: "Estamos tratando de digerir esto tan fuerte. Estamos respetando este paso, este duelo reciente".
La familia de la aspirante a gendarme organizó el velatorio este martes, luego del traslado del cuerpo desde la capital cuyana. Para llevar a cabo el sepelio eligieron el Cementerio Solar del Señor, en Villa Gobernador Gálvez.
Mientras finalizaba el velatorio, el hermano de la joven aseguró que "las fotos siempre van a hablar más" que sus palabras en cuanto a la vida de Camila. A su vez, anticipó: "Ya estamos regenerando fuerza y vamos a seguir por ella, honrándola porque fue una luchadora siempre".
¿Quién era Camila Vecchiarello?
Camila tenía vocación de servicio y no dudó en anotarse para formar parte de una las fuerzas de seguridad federales. Estaba a punto de lograrlo en San Juan. Antes, había estudiado enfermería en Rosario y sólo un puñado de materias la separaban del título oficial. Hace dos meses se había casado Carlos y lo que todo parecía una vida de ilusiones y futuro, terminó con el femicidio. La policía de San Juan encontró su cuerpo golpeado y acuchillado cuando ingresó a al casa de la pareja.
Entre Rosario y la habitación del matrimonio en Barreal hay poco más de 836 kilómetros en línea recta. Por ruta, el tramo más corto acumula poco más de 1.000 kilómetros. Desde la provincia cuyana hasta el litoral transitaron la víctima y González Riveros, oriundo de Tartagal, Salta, para que ella presentara a su novio. Fue un encuentro normal. No había señales. Una pareja como otras. En el núcleo de la familia hoy se lamentan no haber sabido leer comportamientos, que aún hoy les cuesta identificar.
El matrimonio se conoció se conoció antes de ingresar a estudiar en Gendarmería. La fuerza de seguridad los unió en San Juan. La pareja se formó y promediando el invierno decidieron casarse. A ella le iba bien, sorteaba los exámenes sin dificultad y estaba a punto de sumarse de manera oficial a la fuerza que protege fronteras y participa de misiones de seguridad. A él le iba mal, no podía conseguir las notas mínimas y había sido apartado por su bajo rendimiento. Una semana antes del crimen, ella había aprobado. Él no se había podido presentar.
A Camila no le costaba estudiar. Aprendía rápido y las notas correspondían con el esfuerzo que le dedicaba a su estudio. Le faltaba poco para recibirse de gendarme. Si todo salía bien, a fin de año iba a poder brindar por sumarse a la fuerza. "Ella quería servir al prójimo, servir a su patria. Incluso también le faltaba poco para ser enfermera, dos o tres materias", recordó uno de sus cuatro hermanos mayores.














