El martes a partir del mediodía, los agentes penitenciarios de la cárcel de Coronda fueron avisados por sus superiores jerárquicos que debían realizar una requisa generalizada en los pabellones 2 y 4, que está habitado por los denominados “hermanitos”, que son presos evangélicos que están considerados como tranquilos y racionales, y cuya población alcanza los casi 200 internos.
Hallaron 198 celulares, entre los detenidos, durante una requisa en la cárcel de Coronda
Los penitenciarios comenzaron con el aviso a los internos sobre la medida que iban a ejecutar en cada una de las celdas que conforman los dos pabellones, y a medida que los reclusos abandonaban sus espacios, los agentes fueron secuestrando cada uno de los teléfonos celulares que estaban en poder de los presos. Eso generó una verbal y airada protesta de la mayoría de ellos por el tenor de la medida restrictiva.
Algunos tenían dos celulares
Los aparatos de telefonía que fueron secuestrados durante la requisa a los casi 200 internos de los pabellones 2 y 4 de los “hermanitos” ascendió a la cifra de 198, y es probable que la cantidad de equipos de telefonía celular secuestrados supere en buen número a la cantidad de prisioneros. Es decir, que un primer cálculo aritmético y sencillo arrojaría que habría algunos de todo ese universo de reclusos con más de un teléfono celular en su poder.
Descontento generalizado
La noticia sobre la requisa pormenorizada en los pabellones 2 y 4 de la cárcel de Coronda con su consecuencia inmediata que fue el secuestro de los 198 aparatos de telefonía celular corrió como un verdadero reguero de pólvora por toda la penitenciaría y generó una situación límite entre los restantes internos, que son unos 880 de los 1.080 que cuenta como población total.
Los coletazos de la víspera
La medida ejecutada durante la jornada del martes y que concluyó prácticamente durante la medianoche, intentó ser ejecutada ayer con otros pabellones de la población de la cárcel de Coronda, pero la renuencia de los internos al cumplimiento de la medida de entrega voluntaria de los aparatos celulares contó con la explícita amenaza de un amotinamiento, por esa razón las autoridades carcelarias decidieron no requisar al resto de los 800 internos de la cárcel de Coronda ante la inminencia de una situación con final abierto, y más aún con la triste historia que pesa sobre la penitenciaria corondina desde la noche del 11 de abril de 2005, cuando se produjo la matanza de 14 presos rosarinos a manos de internos santafesinos.
Por qué tienen celulares
Hace aproximadamente dos años, se produjo una situación de extrema gravedad en términos de convivencia entre los internos de la cárcel de Coronda. Entonces, la dirección de esa penitenciaria santafesina, habría resuelto permitir el uso de los aparatos de telefonía celular con la finalidad de flexibilizar las posiciones y que los reclusos tuvieran un contacto fluido con sus familiares, aunque nunca esa decisión fue escrita, y según los carceleros cuando realizaban periódicamente las requisas, los internos salían con los celulares en sus manos y en alto. O sea, los carceleros no les sacaban los teléfonos porque su tenencia estaba aceptada desde arriba.
Y en las otras cárceles
En el resto de las cárceles del Servicio Penitenciario de la provincia de Santa Fe, cuando un interno es descubierto con un teléfono celular en su poder, el aparato es secuestrado y se le inicia un sumario administrativo que seguramente le acarreará una medida disciplinaria por la infracción. Pero en el única penitenciaría en la que ello no sucede es la unidad Nº 1 Cárcel de Coronda.
A Treves lo sacaron para que no lo maten
En la noche del martes, y con la medida ejecutada sobre el secuestro de 198 aparatos de telefonía celular en los pabellones 2 y 4 de los “hermanitos”, decidieron el inmediato traslado de un interno de la cárcel de Coronda, con notoriedad en la opinión pública desde el viernes cuando se conoció la noticia sobre la trama urdida por un preso y un policía para asesinar al juez penal rosarino Juan Carlos Vienna, al fiscal de Cámara Guillermo Camporini, y al comisario principal Luis Quebertoque, subjefe de la División Judicial de la UR II Rosario de la policía santafesina.
Narco rosarino
El interno trasladado desde la cárcel de Coronda fue Arón Treves, quien estaba en la cárcel de Coronda por su participación en un homicidio en Rosario, y además por haber sido detenido con dos kilos de pasta base y precursores químicos, que son elementos utilizados en la fabricación de la cocaína.
El operativo de traslado de Treves fue concretado por fuerzas de seguridad provinciales, del Servicio Penitenciario y de la policía. Treves, fue llevado a la cárcel de Piñero que está ubicada en el cruce de las rutas provinciales 14 y 12 de Rosario, adonde también fue trasladado el viernes el policía Germán Almirón de 32 años, involucrado en las escuchas con Treves, y que estaba detenido en la Alcaidía Mayor rosarina, luego de haber dejado escapar a Juan Domingo Martínez, un reconocido narcotraficante rosarino.
Evitar un seguro asesinato
La decisión de trasladar a Treves fue para evitar un intento de asesinato, ya que los internos de la cárcel de Coronda atribuyen la medida de sacarles los celulares cuando descubrieron que pergeñaba un plan para asesinar al juez Vienna y al fiscal Camporini.













