Una requisa ocurrida a mediados de la semana pasada, que limpió los calabozos de la seccional 9ª de elementos prohibidos para los internos, disparó el enojo de los detenidos que el sábado a la noche provocaron una revuelta que dejó cinco heridos. Los disturbios comenzaron con agresiones entre los internos y luego prendieron fuego los colchones, que rápidamente llenaron de un humo espeso los calabozos.
Seccional 9ª: inhabilitada y sin presos hasta que la arreglen
Tras la intervención de los Bomberos Zapadores de la URI y de la Guardia de Infantería, se recuperó el control de la seccional y se trasladó a otros seis detenidos que habían resultado ilesos, a otras dependencias policiales. Sin embargo, el saldo del turbulento episodio significó que el edificio de la comisaría 9ª quede inhabilitado hasta que se le realicen las reparaciones correspondientes.
Así lo confirmó ayer el fiscal regional, Ricardo Fessia, quien describió el episodio y calificó la situación como “delicada”.
“La situación en estos centros es precaria, estamos siempre al límite. Esta vez el problema empezó por una requisa de rutina que se hizo la semana pasada, en la cual se detectó que habían ingresado elementos que no deberían estar. Ese control fue el detonante que encendió esta situación del fin de semana y la disputa entre los internos. Unos prendieron fuego unos colchones y con la quema de elementos tóxicos, que emanan muchos gases, varios internos tuvieron problemas por la inhalación de humo. Uno de ellos está estable, pero internado en terapia intensiva, y otros cuatro más en sala comunes”, explicó Fessia.
Celulares y armas
Cuando se produjo el violento episodio, había 11 internos en la comisaría 9ª. Uno de ellos es un preso a disposición de la Justicia Federal y la mayoría de los otros eran detenidos con causas anteriores al 10 de febrero, es decir, que corresponden al sistema de conclusión de causas.
“La situación hoy está controlada. Hubo detenidos trasladados, pero el lugar quedó inutilizado, hay que hacer arreglos. En las requisas se habían secuestrado celulares y algunas armas de fabricación casera. Son controles periódicos que se realizan para que no haya elementos peligrosos o estupefacientes. Hoy los internos que están en comisarías están atravesando una situación complicada, y en algunas comisarías más que en otras. Hay que realizar una fuerte inversión en lugares de detención pero no es una decisión fácil de tomar cuando el presupuesto general es magro”, concluyó el funcionario.















