Ayer, pesquisas de Homicidios y fiscales de la Unidad Especial de Homicidios (UEH) trabajaron sobre la investigación del crimen de a Demetrio Igor Wasildowski de 58 años, con la suma del trabajo realizado en el lugar adonde se produjeron los disparos que terminaron con su vida en calle Pedro Espinoza al 6.600 de barrio El Abasto en el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe.
Una venganza es la hipótesis en el crimen del Bº El Abasto
Además, se sumaron al trabajo los informes sobre los peritajes criminalísticos que fueron realizados en el lugar del crimen, el testimonio de la esposa de la víctima. de sus vecinos ahora convertidos en involuntarios testigos de un asesinato brutal. Y el cruce de las coordenadas que fueron estudiadas en el marco de todo el trabajo investigativo, arrojarían que se trató de la ejecución de una fría y cruenta venganza.
La historia
Un vecino que vive en los aledaños de Pedro Espinoza al 6.600 en el El Abasto que está ubicado en el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe, alrededor de las 20.45, fue el primero de los lugareños que escuchó una andanada de al menos 20 disparos de arma de fuego.
Atribulado y aterrorizado expresó con meridiana claridad: “Fue una seguidilla de tiros, uno atrás del otro, parecía que nunca pararían de tirar; se escuchaban las descargas y se notaba que era de un arma grande, eso no era un 22. También escuché bien clarito como gritos entrecortados. Y nosotros con mi familia esperamos a que todo terminé y salimos a mirar. Como hacemos siempre que hay tiroteos, y ahí vimos que habían baleado a nuestro vecino, al que cariñosamente le decimos El Chileno”.
Ese vecino y otros que viven en la zona, fueron los que llamaron al 911 para avisar que había un hombre, vecino del barrio, que habitaba en la misma cuadra que ellos, que estaba tirado en medio de la calle, y que su cuerpo estaba completamente inmóvil, afirmando que a esta situación la habían precedido sucesivas descargas de disparos de arma de fuego, que por el sonido de las deflagraciones se notaba que era un arma de grueso calibre.
La presencia policial
El 911 comisionó a los agentes de la Comisaría 7ª de Barrio Yapeyú y envió como apoyo a sus pares del Comando Radioeléctrico; ambos llegaron minutos después y se encontraron con un hombre tirado en la calle, y a su mujer que estaba a su lado.
Los agentes, bajo la potente luz de los reflectores de los patrulleros, y también ayudados con sus linternas, vieron que el hombre que estaba inmóvil presentaba inconfundibles impactos de disparos en todo su cuerpo.
Inmediatamente, el hombre fue trasladado al hospital psiquiátrico Mira y López, ya que los policías estimaron que podría estar aún con vida, y en primera instancia fue revisado por los médicos en el área de la guardia de emergencia de ese nosocomio público, y éstos constataron que los signos vitales habían cesado. La víctima de los disparos ingresó fallecida.
Constatación y peritajes
El galeno de la repartición arribó minutos después al hospital Mira y López, revisó minuciosamente el cuerpo del infortunado y constató 13 heridas por impacto de bala: cuatro en el contorno de la cintura, una en el lado izquierdo del tórax y la restante en la parte frontal del tórax, dos en el pie izquierdo, dos debajo de la nuca, otras dos en el muslo derecho y la restante en el glúteo derecho.
Fueron ejecutados por agentes de la Policía Científica: huellas y rastros, planimétrico, fotografía y balística. Estos últimos encontraron, adonde fue acribillado Wasildowski, media docena de cápsulas servidas de pistola calibre 9 milímetros.
Policías y fiscales
Estuvieron presentes los agentes de la División Homicidios de la UR I y los fiscales de la Unidad Especial de Homicidios (UEH) Cristina Ferraro y Jorge Nessier, que realizaron una inspección ocular del lugar y comenzaron con la investigación de este nuevo asesinato. Las evidencias, los testimonios y el resultados de los peritajes criminalísticos, son los que cruzados, podrían arrojar luz sobre autores y causas de este nuevo asesinato.














